Demi abrazaba a Miley mientras la veía dormir e mundo podía acabar en cualquier instante que no le importaba solo importaba la chica que tenia entre sus brazos.
RIIING!!! – sonó el teléfono.
-No contestes – dijo Miley abrazándose a Demi mas fuerte.
-No lo haré… - replicaba Demi.
-volvía el teléfono.
-Aah…No contestes – dijo Miley mientras Demi la volteaba y se acomodaba encima.
-No lo haré… - comenzó a besar su cuello. Miley reía.
RIIING!!!! – de nuevo el teléfono.
-No contestes – repetía la chica de ojos verdes.
-No lo haré… - musitó Demi de nuevo.
RIIING!!!! – y otra vez; pero esta vez al instante sonaba el indicador de la contestadora, que era la voz de Demi.
“Soy Demi Emerson, ahora no estoy en casa, si es importante deja tu mensaje, lo responderé en cuanto pueda”
-Hola? – se escuchó la voz de una chica, era la voz de Julie - ¿Demi? Sé que estás ahí, mira, ayer llamó el cobrador y dice que debes de dos meses de mantenimiento de este apartamento, sé que estás ahí escucho ruidos, pero de todas maneras, no puedes dejarme desamparada eh? Debes pagar el mantenimiento, adiós…
Demi beso Miley hasta llegar a besar su boca.
-Te amo Miley…
-Demi… hey… - la castaña comenzó a inquietarse, hasta que se separó de ella.
-¿Qué sucede? – resopló la otra, casi molesta.
-¿Por qué Julie sigue llamándote? – le preguntó. Demi se botó a un costado de la cama.
-Porque prometí pagar el primer año de mantenimiento de su departamento…
-¿Su departamento?
-Miley… esto fue antes de que estuviéramos juntas tu y yo y nunca lo supiste.
-Pero pudiste habérmelo contado.
-¿En qué momento? Crees que me hubiera gustado arruinar nuestros momentos juntas con un tema como ese? Además lo había olvidado…
-Mmmj…
-¿Qué? Crees que te estoy engañando o algo así?
-Yo no dije eso. Ahora si tú sacaste eso es por algo… - Miley se encogió de hombros y jaló una sábana para envolverse con ella.
-¿Qué? ¿Qué sucede? No confías en mí? No lo puedo creer… - se levantó y comenzó a cambiarse de ropa.
-¿Qué haces? – escuchó la voz su chica detrás de ella.
-Pues me pongo ropa, ni modo que ande con la misma ropa si voy a salir –.
-¿Dónde irás?
-Donde sea… donde no dependa de la confianza de nadie…
-Ah y esa es tu reacción? – se molestó Miley – No te importa dejarme aquí verdad?
-No confías en mí…
-Así lo vas a solucionar? Yéndote… ja! - musitó sarcásticamente – siempre fuiste así verdad, sólo huyes de los problemas!
-¿Qué? – se enojó Demi aún más – cómo que huyo de los problemas?? Ahora resulta que eres la señorita perfección y que puede juz…
-Al menos enfrento los problemas!! Y te lo hubiera contado!!! – cortó Miley – Pero tú debes tener algo aún con Julie verdad??? Y por eso lo mantuviste en secreto!
-No puedo creer que por una maldita llamada ya estés pensando así de mí!!! Yo no quiero a Julie lo entiendes o no?! Nunca la quise!!! No sé por qué discutimos por eso!
-Mírate… - se enojó Miley, levantándose de la cama.
-Mírate tú – replicó Demi mientras veía a Miley tomar sus cosas. Y lo que más le molestaba era que aunque estaba enojada, no podía dejar babear por ella, por aquéllos ojos verdes. Miley le lanzó una mirada enojada; pero extraña, en realidad no se veía resentida, parecía más bien encaprichada. Demi se sorprendió ante la mirada y sonrió malévolamente - ¿estás celosa verdad?
-Qué? – su chica levantó la vista – no, no, no, quien lo dijo? – se notaba su nerviosismo – yo celosa… encima por una chica como tú… no… - pero Miley se calló en cuanto vio a Demi mirándole así con esa sonrisa burlona. – Demi…
-Ya, ya – se acercó la chica con una decisión que nunca antes había sentido tomando sus brazos con sus manos.
-Suéltame… - se enojó Miley; pero sin hacer mucho esfuerzo realmente.
-Sí? – jugó Demi – vamos, demuéstrame que quieres que te suelte, dame una de esas cachetadas que sólo tú sabes dar… - soltó la mano de Miley. La castaña cerró los ojos.
-Ah… ya déjame… - le dijo, y sólo sonó un poco la mejilla de Demi ni siquiera le lastimó a lo que la otra sólo sonrió dulcemente.
-Miley… yo te amo… sólo a ti… perdona por no habértelo contado hasta ahora… - le decía mientras comenzó a inclinarla para que se echase de nuevo en la cama.
-Ay Demi… así no se vale… - suspiro Miley abrazando a Demi y aferrándose a ella.
-Te amo… - le susurró al oído – te amo Miley… eres la mujer de mi vida… te amo…
-Demi… yo también te amo… - suspiro Miley mientra abrazaba a Demi.
-Yo a ti, mucho Miley – correspondió su abrazo con calidez y cariño. Pasaron unos segundos en silencio, Demi comenzó a cerrar los ojos, pensando que su novia ya estaría durmiendo.
-Oye – habló la chica de ojos verdes de repente.
-Mmm? – respondió casi entre sueños.
-Te amo - Demi sonrio le dio un beso en la mejilla, se apoyó en su pecho y cerró los ojos para poder dormir.
Al día siguiente, despertó Demi primero, a las ocho y media de la mañana, era jueves y tenían clases de “Teoría de la investigación” a las nueve de la mañana. Demi resopló y decidió que no iría a las clases de esa mañana, recordó que el día anterior su madre había ido a verla a su departamento y que debía ir a quedarse por lo menos una semana a su casa.
Las vacaciones pedagógicas de la universidad serían dentro de unos cuantos días, entonces eso le daría tiempo. Esa tarde debía ir saldar cuentas con Julie para ya no recibir molestias como la del día anterior. No quería ya gastar su dinero en esas personas a las que casi odiaba; pero aun así le perturbaba el recuerdo de todas esas situaciones que había vivido. Estaba más que segura que era por el dinero.
-Demi… - susurró Miley bostezando - ¿qué hora es? – Demi salió de sus pensamientos.
-8:30 – respondió sonriendo, disfrutando del cálido abrazo en que estaba envuelta.
-Ay no… - se quejó su chica mientras la soltaba y se ponía la mano a la frente de preocupación – tenemos clases a las nueve… - miró a Demi suplicante – no quiero ir…
-Ah yo tampoco…
-Qué bueno aunque de todas maneras… - suspiró pero se encogió de hombros – mi madre me matará…
-Sí, mi suegra es algo dura no?
-¿¿Suegra?? – Miley se echó a reír – sí creo que sí es un poco enojona… y mi suegra también lo es, ¿verdad?
-No tanto – rió Demi – es más preocupada por lo que digan los demás…
-Tengo la ventaja de que sale a trabajar en las noches – con una punzada Demi recordó el verdadero trabajo de la madre de Miley, mientras la chica seguía hablando – si no me dice nada, entonces podré asumir que llegó tarde y que pensó que yo salí antes a mis clases… - comenzó a analizar e inventar alguna excusa o mentira.
Se quedaron unos segundos en silencio. Demi se sentó apoyándose en la almohada y poniendo los brazos atrás, la castaña se apoyó en su pecho y le abrazó por la cintura.
-Vamos Miley, debemos levantarnos – le sonrió amablemente – debemos tomarnos un baño…
-Mmm no – negó la castaña yo preparo el desayuno mientras tú entras primero – guiñó el ojo.
A las dos quince de la tarde, ya tocaba el timbre de un departamento en una zona muy cara de la ciudad, un departamento mucho más amplio y más bonito que el propio. Tocó por segunda vez al no recibir respuesta. La puerta se abrió y se presentó una muchacha rubia con el cabello rizado, ojos marrón claro; diez centímetros más alta que Demi piel blanca, porte único y una belleza aún más privilegiada.
-Demi… – dijo desconcertada - ¿Qué haces…qué haces aquí?
-Nada… sólo vine a hablar contigo Julie – respondió la muchacha mientras pasaba sin pedir permiso.
-Hey, ¿qué pasa? ¿Por qué entras así como si fuera tu casa? – reclamó la rubia. Julie se encogió de hombros
-Por si se te olvidaba, este es MI departamento, yo lo pago con MI dinero
-Pero dijiste que me lo regalarías…
-Eso hice, no te cobro la estadía – explicó de manera pedante – y además, este departamento está mi nombre, no al tuyo.
-Eres una…
-¿Qué? – se tiró sobre un sillón para molestar a Julie, mientras subía los pies a la mesita de salón de en frente – ayer recibí tu llamada – dijo – me molestó mucho, ¿sabes? Estaba a mitad de algo importante.
-¿Ah sí? Pero olvidaste pagar las cuentas de los últimos dos meses – reclamó Julie acercándose con enojo.
-Ya lo sé y traigo el dinero conmigo, para un año más, para que ya no me molestes con tus tonterías – resopló Demi miró a la otra chica con desprecio - ¿quieres que te lo dé?
-Claro que sí, DEBES dármelo – contestó la otra sin quedarse atrás.
-Te lo voy a dar – dijo Demi con tono despreocupado – pero para que te lo dé… debes decirme muchas cosas, y responder a mis preguntas.
-Eso me faltaba…
-No reclames, que no te daré el dinero – bajó los pies y señaló el sillón de en frente – siéntate.
-¿Quién te crees para darme órdenes?
-Demi EMERSON, la dueña del departamento donde vives y con mis documentos puedo ordenar tu desalojo – por un momento se sintió superior – siéntate.
-Ahora te haces a la muy fuerte no? – amenazó mientras se sentaba de mala gana.
-¿Cómo está Denisse? – preguntó primero.
-Bien – contestó de mala gana la rubia – creciendo.
-Vine a hablar sobre ella y sobre todo… sobre cómo arruinaste mi vida por tanto tiempo.
-Ja, ¿Arruiné tu vida?
-Sabías que ya no querría estar contigo y me manipulaste por mi dinero, Mauricio es el padre de tu hija – acusó Demi. Julie se echó a reír.
-Eres más lista de lo que esperaba! – Exclamó como si la chica fuera una especie de fenómeno ignorante - ¿Ahora te das cuenta?
-¿Qué? – murmuró enojada – dime de una vez! Explícalo todo!!
-Bien – sonrió la rubia con maldad.
-¡Habla de una vez! – perdió la paciencia Demi.
-Mira, todo comenzó cuando conocí a Mauricio, hace casi dos años – comenzó sin dejar de poner la sonrisa malévola – nos llevamos muy bien desde el inicio. Luego estabas tú y las chicas del aikido, que siempre me repetían que me mirabas raro como si de verdad estuvieras enamorada de mí. Hasta ahora esa idea me da asco. Pero un día vi una conferencia de prensa donde estaba tu padre Taylor Emerson, el exitoso diplomático y empresario millonario, dueño de la fábrica de cemento. Imagínate mi sorpresa cuando averigüé sobre él por internet sólo por curiosidad y vi tu nombre como la única heredera. Pensé que me darías regalos muy caros si me convertía en tu novia, por eso hice la apuesta – rió pero luego la miró con desprecio – pero no tomé en cuenta que la hija no era como los padres, parecía que a ti no te gustaba gastar dinero o aprovecharlo y me comprabas baraturas de las calles y helados al paso, con el ridículo enunciado de “es más romántico lo sencillo” – fingió la voz de Demi de manera grotesca, ella comenzó a sentir cómo la ira iba en aumento en su corazón, Julie continuó – terminé contigo porque no me dabas nada, iba a buscarte porque sí era verdad que el maestro y las otras chicas me pidieron que te convenciera de volver a la escuela de aikido para el campeonato ese. Te provocaba porque me encantaba jugar con tus emociones tan inestables.
-Eres de lo peor…
-Déjame continuar – rió de nuevo la rubia mientras se cruzaba de brazos y se apoyaba en el sillón – cuando me hice las pruebas de embarazo resultó positivo, al principio quise abortar y Mauricio también; pero sabíamos que no era una buena idea y que además era un delito; sin embargo, Mauricio no tenía dinero y yo sabía que mis padres me desheredarían y me dejarían en la calle. Fue ahí cuando se me iluminó y pensé: “Oh, Demi, Demi Emerson… ella tiene dinero”. El plan inició desde unas tres semanas antes, cambié el nombre de tu número a “Amor” pues sé de la inestabilidad de tus emociones. Pero aun así, faltaba el factor que haga que te llamaran a ti específicamente, que llamaran a “Amor” si es que se llevaba a cabo el plan para del suicidio para ir al hospital.
“Sabía que si lo hacía, debía aparentar no haber comido, no haber estado bien al no estar contigo, así que dejé de comer lo suficiente para bajar unos kilos y en la escuela comencé a hablarles a todas las chicas acerca de “Amor”, incluso al maestro le hice un teatrito de “es la persona más importante en mi vida”, “la única que podría ayudarme”. Funcionó sabes, cuando llegó el momento de intentar el suicidio, sabía que podía o vivir o morir así que me armé de valor. Me corté las venas y todo resultó como había planeado: el maestro había llamado a “Amor”, viniste corriendo como loca y te desestabilizaste de nuevo al ver el nombre que le puse a tu número”.
-No lo puedo creer – Demi comenzó a temblar de ira.
-Y sabía que vendrías a pedirme explicaciones, así que preparé un teatrito y todo el lloriqueo que viste de que “te quiero”. Resultó todo como había planeado, te desestabilizaste emocionalmente y gracias a mi hermano, te sentiste culpable por lo que pasaba…
-Sabes qué! – exclamó Demi levantándose enojada mientras se sujetaba la cabeza y le daba la espalda – ya no sigas! Ya no quiero escuchar!!
-Espera, ya que vienes a saber motivos, mejor escucha todo lo que tengo que decir – ordenó Julie mientras continuaba – mira, mientras pasaba el embarazo, yo sabía que querías correr tras de Miley y si lo hacías, olvidarías pagar y darme dinero mientras estabas con ella, como sucedió en estos dos meses – Demi volteó con el ceño fruncido – hacía todos esos números de sufrimiento para hacerte sentir mal; pero sabía que eso no era suficiente, entonces le dije a Mauricio que fuera a “consolar” a tu querida Miley y mira que funcionó. Aunque me echaste de tu departamento después, te resignaste a continuar pagando mi departamento al ver que esa tu Miley había continuado con su vida y se había conseguido un novio…
-Tanto tiempo – murmuró Demi con los dientes apretados, mientras la sien le temblaba de rabia – tanto tiempo… y sólo para que te comprara este maldito departamento y arreglara tu vida económica…
-Tanto tiempo que te dejaste engañar como idiota – rió la rubia mientras se levantaba y caminaba hacia ella – me salían bien los teatritos, ¿no? – le acarició la mejilla, Demi reaccionó y le empujó con fuerza.
-NO TE ACERQUES! ME DAS ASCO! – insultó ya sin contenerse.
-¡¡A eso viniste!! ¡¡A pedir explicaciones y te las di!! ¡¡Ahora necesito que pagues las cuentas de este maldito lugar!!
-Por mi mejor te mueres – replicó Demi con un tono amenazante que daba miedo, luego rió – aún dependes de mí idiota y será mejor que te pongas a trabajar – agarró la bolsa de dinero que llevaba y salió del lugar sin cerrar la puerta, Julie corrió tras ella.
-¡¿Dónde vas?! Tú no me vas a dejar en la calle!! – la siguió gritando escaleras abajo, al llegar a la puerta de calle, Demi paró y miró a toda la gente.
-¿Quieres el dinero? – le dijo enojada – Pues ve por él! – abrió la bolsa y echó los billetes por todas partes, la gente volteó a mirar cómo volaban libres varios billetes de cincuenta y cien dólares e intentaban agarrar alguno.
-¡¿Qué diablos estás haciendo?! – se alteró aún más la rubia.
-Ve tú a pelear el dinero con esa gente si en verdad lo necesitas – rió Demi y se alejó a paso rápido, dejando a Julie humillándose a sí misma y peleando por los billetes.
Demi sonrió a pesar de que aún sentía rabia de todo de lo que se había enterado; pero aun así respiró aliviada al conocer la verdad sobre toda aquella historia.
Ahora sí podría estar tranquila con su Miley.
me encanto el capis de hoy
ResponderEliminarque bueno que se supo todo
espero que demi y miley esten bien
muero por leer el siguiente capis
besos