viernes, 13 de diciembre de 2013

I'll never forget - 17



Miley sintió algo como una sensación de angustia repentina mientras su novia le besaba. Sintió sus besos como si estuvieran desesperados, como si algo hubiera empezado a molestarle, a angustiarle.

-Demi… - susurró al oído– nunca olvides que te amo

-Gracias – respondió ella, débil y casi inaudiblemente.

-Eres lo mejor que me ha pasado… - seguía acariciándole con cariño, más que todo para calmarle.

-Gracias – volvía a decir con un tono extraño, Miley sintió una gota extraña caer sobre su pecho, abrió los ojos como pudo pues los choques eléctricos que sentía no le dejaban. Pero su corazón se le hizo trizas al ver que aquella gota solitaria, era una lágrima que había salido de los ojos de su novia.

-
Demi – le dijo entrecortadamente mientras la acercaba a sí para abrazarle y besarle – nunca te voy a dejar, ¿me oíste? Nunca…

-Te amo Miley...

- ¿Demi? ¿Qué sucede? – Ella no respondió – Hey… no me hagas esto, acabamos de pasar un momento maravilloso y mira cómo estás… ¿por qué estás así?

-No es nada…

-¿Nada? Amor estabas llorando… - se preocupó Miley - ¿hay algo que te moleste? ¿Hay algo que quieras decirme?

-Que te amo…

-Pero… - comenzó a acercarse para poder abrazarle.

-No te acerques – ordenó 
Demi sin voltear y como si fuera una niña pequeña.

-¿Por qué?

-No… - dudó un momento pero respondió – no quiero que me veas llorar… no quiero que me veas así tan débil…

-
Demi… ya lo hice muchas veces y no me molesta en lo más mínimo… - dijo comprensivamente.

-Pero tú siempre me proteges, siempre me ves débil… - giró la vista y le miró de reojo – cuando debería ser yo la que te protege a ti

-Ay 
Demi...  son tonterías sabes… - le abrazó y en el abrazo entrelazó una de sus manos con una de las de su chica – lo que tenemos nosotras no es protección de una a otra… es protección mutua, cuando estés débil yo te protegeré y cuando yo esté débil tú me protegerás como ya lo hiciste muchas veces

-Gracias amor…

-Pero, ¿estabas llorando por eso?

-No… es que no quiero perderte… y sufrí tanto por esto que… a veces me parece que fuera sólo un sueño – explicó 
Demi – y me angustia…

-A mí también me parece un sueño – sonrió Miley – pero me doy cuenta que es real y que nunca más nos vamos a separar, ¿me entendiste?
Demi volteó un poco y Miley le besó con cariño. Mientras Demi moría de ganas por decirle que ya le conocía. Entre beso y beso, sus ojos se les fueron cerrando, los párpados ya no aguantaron y cayeron en un profundo sueño mientras yacían abrazadas, como siempre habían soñado.

Amaneció otra vez y el sol entraba por una de las ventanas y casi tocaba el rostro de 
Demi  pero sí el de Miley pues estaba a un costado un poco más arriba. Abrió los ojos poco a poco y bostezó, sintió que abrazaba algo y se fijó que era su hermosa Demi,  sonrió y le dio un beso tierno en la cabeza. Demi ronroneó entre sueños y se movió un poco. Miley rió y pasó unos cuántos minutos disfrutando del abrazo y observando la lenta respiración de Demi.  Luego se separó de ella cuidadosamente y se levantó tapándose con una sábana. Caminó hacia Demi  se puso de cuclillas y le habló en voz baja.

-Hey… 
Demi! – le decía en un susurro.

-Mmm? – respondía ella en un gruñido, entreabriendo los ojos pero cerrándolos de nuevo.

-Quiero bañarme pero… dónde está mi ropa?

-En la última puerta del ropero – susurro –

Miley se levantó y fue al baño, encontró una bata que le dijo 
Demi  botó la sábana a un lado, encendió la calentita ducha y entró a la gigantesca bañera.


Se levantó y abrió la puerta, se encontró con un espejo al otro lado de ésta y una especie de plataforma alta donde yacían los perfumes de 
Demi.  Comenzó a sacar uno por uno para olerlos; pero ninguno coincidía con la fragancia que ella ya conocía tan bien. Había varios; pero ninguno era el acertado, hasta que vio en el fondo, detrás de una hermosa alcancía cúbica grande de cristal, un perfume con un envase que parecía de los más costosos y de colección.

Estiró la mano y lo cogió con algo de dificultad; pero se atascó y al intentar sacarlo por la fuerza, empujó la alcancía de cristal, la cual cayó irremediablemente al suelo y se partió en trizas. Pasó tan rápido que Miley apenas alcanzó a reaccionar, lo único que alcanzó después fue a que se le detuviera el corazón y decir: “rayos!… que idiota”



-Ay no!!! – se lamentó mientras se agachaba; pero encontró ciertos papelitos en ella, la cual no tenía monedas, sino estos papelitos doblados en cuatro regados por todas partes. Le dio mucha curiosidad y recogió los pedazos del cristal haciéndose una que otra cortadura.

Alzó los papelitos y los observó. “Qué extraño” pensó mientras abría el primero y observaba que era la letra de 
Demi.


15 de febrero de 2006



Hola, soy yo de nuevo… pero no me siento bien, estoy triste… muy triste, Miley me dijo hace una semana y media que le gustaba y que me amaba… quiero responderle pero no puedo, ella no está y quería decirle todo lo que siento… te dije que estaba confundida; pero ya no lo estoy y sé que la quiero de verdad!!! La quiero tanto que daría mi vida por ella!! Pero ella no entra siquiera a ver su maldito correo! Dejo la computadora encendida todo el día y ella ni siquiera se asoma!! Me estoy desesperando me da la impresión que se burló de mí! Sí!! Eso debe ser!! Seguro se burló de mí para dejarme súper enamorada y me jugó una mala pasada declarándose así! Pero… sería lo peor que sólo fuera un juego… y ahora que la quiero más que a mi misma… ¿Cuando entrará? Ahora cuando más la necesito…



Miley terminó de leer y sintió como si un peso se retirara de su corazón… había encontrado la confesión de 
Demi en uno de esos papelillos extraños que al parecer escribía cuando aún vivía en esa casa, sentía como si su corazón estuviera fruncido y un nudo se hubiera hecho en su garganta, miró de nuevo el papelito y se dio cuenta que temblaba… porque sus manos temblaban. Sin embargo, en aquella hoja decía la respuesta a lo que siempre se preguntó: “Es un juego? ¿Lo tomará en serio?”; pero aún así no respondía a su nueva incógnita “se acordará?”

A pesar de ello, sintió una emoción indescriptible, le alegró tanto pero a la vez estaba tan nerviosa que le parecía que en cualquier momento no aguantaría más y le daría un infarto. Mientras se daba cuenta que esa narración se refería al tiempo en que se había muerto de miedo después de habérsele declarado.

Habiendo encontrado esto, miró otro de los papelitos, sabiendo que podría hallar alguna otra respuesta importante. Cogió otro.

Era la foto de ella misma de catorce años, era la foto que le había intentado mandar a 
Demi  pero no pudo; sin embargo, extrañamente había llegado a sus manos con la carta incompleta que había escrito. Observó la foto… entonces Demi todavía la conservaba sin saberlo, sin acordarse, sin nada… solamente había estado ahí en esa caja de cristal. Sostuvo el papel junto a la foto y reconoció su propia letra.

Después de todos los datos postales, venía lo siguiente.
Demi,

Primero, quiero disculparme por la letra que te pueda resultar difícil de leer, es que en sí es fea y no sé cómo mejorarla, en serio quisiera…



-Amor ya podemos bajar a desayunar! – exclamaba 
Demi mientras entraba a la habitación con una sonrisa. Miley recogió rápidamente sobre los papelitos para ocultarlos.

-¿Eh? ¿Qué pasa? ¿Te sientes bien? – acercándose.

-No es nada!! – disimuló Miley mientras con las manos en la espalda, guardaba en el bolsillo la foto y los pocos papelitos que encontró en la caja de cristal. Luego se levantó.

-Qué raro…

-¿Y por qué no mandas a tus sirvientes a avisar?

-Porque ya tienen suficiente con mis padres y además, me gusta hacer las cosas por mí misma – explicó 
Demi.

-Oh – se acercó a la muchacha y le besó, pues después de los papelitos sentía como si la amara más que nunca en toda su corta vida.

-Hey, ¿y por qué fue eso? – preguntó sonrosada 
Demi cuando se separaron.

-Es que te amo tanto… - 
Demi rió – me alegra haberte encontrado…



Cuando bajaron a la sala Miley divisó el piano de cola que había allí y recordó el papelito del 15 de mayo de 2006 que había leído.

-Oye 
Demi… - le llamó - ¿sabes tocar piano?

-Eh? – La chica volteó y le miró sonriendo – pues llevaba algunas clases; pero no sé si lo recuerde… hace tres años que no lo toco - sonrió apenada – pero podemos intentarlo después si quieres…

-Bien – asintió Miley. Desayunaron tranquilamente, los papás de 
Demi no estaban, pues fueron a la ciudad a arreglar los negocios pendientes de la fábrica de la que eran dueños. La mesa era larga; pero era demasiado grande para ellas dos solas; sin embargo Demi no decía nada, pues estaba acostumbrada, mientras que a Miley le incomodaba de alguna forma – amor… - le llamó, la otra le miró sonriente – oye… ¿esto siempre está tan solitario?

-Pues sí – asintió la chica encogiéndose de hombros – la verdad sí, cuando estaba en la escuela desayunaba sola, almorzaba sola y cenaba sola siempre – rió 
Demi – siempre es así…

-
Demi… ¿qué fecha es hoy? – preguntó Miley.

-Pues… - 
Demi se quedó perpleja y miró hacia el frente con los ojos bien abiertos, mientras veía a su chica levantarse de la silla animadamente y corriendo a abrazarle.

-Feliz cumpleaños 
Demi !! – le gritó estrujándole torpemente entre sus brazos – felices 21 años!!!

-Hey Miley – rió la chica – gracias…!! – era la primera vez que pasaría un cumpleaños sin sentirse sola… sus ojos se pusieron vidriosos de la emoción.

-Qué sucede 
Demi?  – preguntó Miley sentándose sobre ella con las piernas a ambos costados.

-Wow – se estremeció la chica de ojos grises ante esta acción – nada es solo… es la primera vez que pasaré mi cumpleaños... con alguien tan especial como tú…

-Eso te pone triste amor? – llamó su atención su chica de ojos verdes dándole besos tiernos y cortos en los labios – deberías estar feliz – continuó con los besos, haciendo sonrojar a 
Demi.

-Si… - sonrió – tienes razón Miley – musitó abrazándole fuerte y atrayéndole más a sí mientras se daban un beso largo y más profundo. 

-Señorita 
Demi ya podemos recoger las…? – una de las sirvientas yacía saliendo por la puerta de la cocina. Demi y Miley apenas se separaron y ésta última casi se cae al levantarse de las piernas de su chica – eh! Perdóneme señorita Demi !! – decía la mujer, casi huyendo de vuelta a la cocina.

-Eh… ya puedes recoger los platos! – llamó la chica, avergonzada, intentando sonar normal mientras Miley, a pesar de que había interrumpido el momento, se moría de ganas por soltarse en carcajadas.

Luego 
Demi le dio indicaciones a Figan para que nadie les molestase mientras estuvieran en la sala con el piano. Rieron mucho mientras la chica de ojos grises intentaba recordar una de las obras que había aprendido. Finalmente apenas, en casi una hora recuperó algo de su soltura para tocar el piano.

-Bien… ¿qué obra quieres que toque? – preguntó 
Demi animada, volteando la vista hacia Miley, quien estaba sentada a su lado.

-Una vez, cuando era joven, escuché una obra tocada en piano – respondió la chica, pensando para recordar el título de la obra que decía en el papelito escrito que encontró en el cuarto de 
Demi – de Beethoven… Claro de Luna…

-Oh! – Sonrió 
Demi – solía tocar bien esa canción… intentaré…

Falló en los tres primeros intentos al inicio de la obra… sin embargo, en un cuarto intento, sus dedos recordaron por dónde moverse para tocar. Se oía la triste melodía, mientras Claire, en cada compás que iba pasando recordaba poco a poco, las sensaciones, los sentimientos de aquella vez en que 
Demi le había mandado esa grabación donde tocaba la obra para ella…

Se apoyó en su hombro mientras recordó que había grabado esa canción en un disco para poder oírla en su discman cada vez que quería tapar los sonidos de su padre golpeando a su madre, para sólo pensar en 
Demi...  sintió molestas lágrimas aventurarse por su rostro…
Demi seguía allí tocando, sin darse cuenta de las lágrimas de Miley; mientras una sensación de que esto ya lo había vivido, se hizo presente en su ser… ella misma, tocando la misma obra para Miley… hace tantos años… Se quedó perpleja y se equivocó en las notas del siguiente compás y simplemente dejó caer sus manos, ocasionando un fuerte sonido. Volteó y miró a Miley, observó sus lágrimas, ella levantó la vista de su hombro y le miró directamente a los ojos…

Me encantó tu grabación 
Demi!! Quiero oír más obras tocadas por ti!

En serio?? Gracias!! Practicaré más para poder enviarte más obras!

Me encanta cómo tocas el piano…



-Me encanta cómo tocas el piano – murmuró Miley. 
Demi le miró, el silencio era tan profundo que ensordecía los oídos. Mientras las miradas seguían escudriñándose entre sí, intentando entrar más allá…

-Miley… en verdad… te amaba… - murmuró 
Demi… - y…

-
Demi buenos días!! Buenos días Miley – entraba la señora madre de Demi, detrás de ella iba el señor padre hablando por celular.

-Ah! – dio un respingo 
Demi  volteando para mirar a sus padres – hola… le mostraba el piano a Miley…

-Bien – la mujer pasó rápidamente por la sala – deberías llevarla a nuestro establo de caballos también – guiñó el ojo entrando al comedor.

Cuatro días después ya se disponían a salir de casa de 
Demi.  Sus padres insistían en que volviera en helicóptero; pero no era posible pues nadie sabría qué pasaría con su dichoso auto después.

Ninguna de las dos volvió a mencionar aquello que había pasado; pero por alguna razón se llevaban mejor, eran más cariñosas entre sí, se trataban y hablaban con mucha más confianza.

En el camino de vuelta, yacían charlando y charlando sobre muchas cosas, riendo, se entendían muy bien y nunca se les acababa los temas de conversación. Ya eran las 12:00 AM y por fin entraban por la ciudad a menor velocidad, por los caminos alejados y algunos barrios bajos de los alrededores.

-
Demi… detente… - de repente oyó la voz de Miley, era una voz fría y casi mecánica.

-Eh? – se extrañó 
Demi - ¿qué sucede?

-TE DIGO QUE TE DETENGAS!! – le gritó su chica mientras abría la puerta del auto. 
Demi  asustada y confundida, frenó bruscamente haciendo rechinar las llantas en el cemento.

-Qué pasa Miley? – le preguntó confundida mientras bajaba del auto detrás de ella, quien ya corría por una de las calles que ya habían pasado. Esa zona era peligrosa, era sencillo toparse con algún conductor ebrio – rayos Miley qué pasa???! – llamó 
Demi corriendo detrás de ella; pero poco a poco reconocía dónde estaban… - no me digas que… - murmuró para sí. Mientras observaba a la madre de Miley… saliendo de aquél bar de mala muerte en el que trabajaba en las noches, con un tipo ebrio y pervertido que le llevaría a un motel – no, no… rayos!! – resopló mientras corría más rápido para alcanzar a Miley, quien ya había llegado donde su madre.

-Mamá!!! – le gritó más que enfurecida - ¡¿Qué haces en un lugar como este? Con un hombre como ese… tú… me dijiste que trabajabas… - Miley intentaba sonar segura; pero la confusión le inundaba por completo. 
Demi prefirió quedarse a observar desde unos cinco pasos más atrás.

-Hija… - la mujer se quedó helada como si hubiera visto un fantasma.

-¿Qué es este lugar? ¿Por qué estás con ese hombre? – le preguntó observando bien la vestimenta de su madre, quien llevaba la clásica falda corta, los tacones altos, el maquillaje algo exagerado…

-Hija… - la señora no sabía qué hacer, mientras el hombre ebrio que estaba a su lado comenzó a hablar.

-Pss, es tu madre? – Preguntó con ese tono de voz arrastrado… -  tú también eres prostituta? – Miley se quedó estática “Tú TAMBIÉN” mientras el hombre se acercaba a querer tocarle.

-Oiga usted no la toque!!!! – gritó 
Demi. La madre miró a Demi  con las cejas levantadas, mientras su expresión comenzaba a tornarse de odio y aborrecimiento total.

-Tú… - murmuró con los dientes apretados – tú le dijiste… tú trajiste aquí a mi hija… te dije que ya no te acercaras a ella… TÚ….

-Eso no fue culpa de 
Demi ! – Le gritó Miley casi con lágrimas en los ojos – por qué haces esto? – la chica no tenía ni idea de cómo rayos reaccionar.

-Miley
, hija, no es lo que parece – dijo angustiada la mujer – hija debes entender…

-Entender… - Miley se quedó estática. La madre volteó hacia 
Demi y ya comenzó a vociferar.

-¡¿POR QUÉ TRAJISTE AQUÍ A MI HIJA?!! ERES DE LO PEOR!

-Yo no la traje!! Ella la vio a usted saliendo de aquí!! – Contestó la chica ofendida.

-No pienso permitir que le arruines más la vida a mi hija me oíste? Esto es tu culpa niña idiota! Te dije que no te acerques a ella!

-Usted no va a venir a decirme a quién puedo acercarme y a quién no, me oyó!!! Y no es mi culpa!! Es usted la que no le dijo la verdad a Miley!!! – gritó 
Demi.

-
Demi - dijo Miley en tono neutral para que esta dejara de discutir con su madre.

-Quién te crees para juzgarme?, 
Niña riquilla idiota! No creas que con ese apellido de mala muerte…

-Apellido de mala muerte? – gritó 
Demi – Mire quién habla! Usted es de clase baja! No tiene derecho a hablarle así alguien como yo! Su familia no está a mi altura!! Agradezca que me fijé en su hija!

-Ah entonces mi hija no está a tu altura!

-Claro que no!! Cómo estarlo si es hija de alguien como usted!! Entiéndalo de una vez! Yo soy Emerson! – y era así como en menos de un segundo, el lado superficial y materialista heredado de sus padres, se hacía presente en 
Demi  que había salido de sus cabales.

Miley exhaló rápidamente y se quedó callada, de repente sintió una rabia incontenible no sólo contra su madre… sino también contra 
Demi.

-Así que eso es lo que piensas de mi? – le dijo casi sin habla - ¿Que no estoy a tu altura?

-No – 
Demi se dio cuenta de sus palabras y rogó arrepentida – no quise decir eso.

-Y que debo agradecer de que alguien de tu clase social se haya fijado en mí?

-No… no quise decir eso…

-Y que sólo sirvo para tu diversión?

-¿Ves? Esta riquilla con complejo de princesita no vale la pena – comentó la madre, aumentando aún más leña al fuego.

-Tú cállate no me hables!– Le gritó a su madre – no quiero hablar contigo ni con nadie! Son de lo peor! Me voy! – miró a ambas con odio y se fue corriendo sin poder creer lo que había oído de los labios de 
Demi y en lo que había estado trabajando su madre, entonces ese era el trabajo verdadero que había tenido desde que llegaron a ese país? Entonces era eso lo que Demi pensaba realmente sobre ella?

-No… Miley! – se alarmó 
Demi queriendo de nuevo quitarse la boca y la lengua y pisotearlas para ya no decir más tonterías sin pensar, quiso correr detrás de ella; pero sintió una mano sosteniéndole el brazo con fuerza – Suélteme! – le gritó desesperada a la mujer quien le sostenía.

-Deja de molestar a mi hija! – le gritó, usando toda su fuerza para botarla contra la pared.
Demi se quejó  mientras su cabeza chocaba contra el vidrio del bar de mala muerte.

- Le arruinaste la vida a mi hija y la trajiste aquí!! Todo es tu culpa!!!

-Déjeme en paz! – gritó la chica reponiéndose y empujando a la mujer.

Fue corriendo hacia su auto, no sabía por dónde se había ido Miley. Arrancó a toda velocidad para buscarle. Jadeaba, apenas podía respirar, no imaginaba cómo se sentía la chica de ojos verdes, ¿cómo pudo haberse dejado llevar por aquellas ínfulas de superioridad? Era una tonta, siempre hacía estupideces.

-Rayos!!! Qué torpe!!!! – Se gritó 
Demi a sí misma golpeando el volante.

Por fin encontró a Miley cuando dobló una esquina. Ella yacía caminando arrebatada, mientras iba a cruzar la calle. 
Demi aceleró para alcanzarle.

Miley yacía cruzando la vacía calle, cuando oyó el acelerado motor de un coche yendo contra ella. Volteó y vio que las luces de aquel auto rojo le alumbraban, estaba demasiado cerca, apenas alcanzó a siquiera protegerse la cabeza con sus brazos.

Se oyó el golpe horrible y ensordecedor del impacto de dos carros, Miley abrió los ojos asustada y con horror observó cómo 
Demi salía despedida por el vidrio ya destruido de la delantera de su coche, que había impactado con fuerza contra aquél que había estado por atropellarle, que se volcó con fuerza hacia un costado. El auto de Demi también se volcó. Miley corrió desesperada buscando dónde fue a caer Demi.  La encontró botada boca abajo sobre el frío cemento de la calle, con ambos brazos flexionados a los costados y una de sus rodillas dobladas.

-
Demi! – le gritó – Demi...  - se agachó – Demi...  escúchame – le movió desesperada.

-Miley… - oyó un débil murmullo – Perdón…

-Shh – le calló la chica con lágrimas en los ojos – vas a estar bien… deja que llame una ambulancia…

-Ya... - musitó 
Demi débilmente al borde de la inconsciencia - ahora sí pude protegerte... 




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