domingo, 15 de diciembre de 2013

I'll never forget - 19



Así como habían sido hermosos días, ahora eran deprimentes. Miley se quedaba encerrada en su habitación día y noche. Su madre sólo le abría la puerta cuando ella estaba durmiendo para dejarle la comida durante unos pocos segundos. Había intentado salir por la fuerza; pero la puerta siempre se mantenía firme sin dar señales de que podría abrirse en cualquier momento.

Demi estaba más que desesperada. Le mandaba mensajes de texto al celular que eran respondidos con palabras desesperanzadas. No sabía qué hacer e incluso, le habló sobre esto a Reimond, el padre de Miley quien se mostró muy sorprendido por la reacción de su ex esposa. “Qué extraño”, decía, “siempre ha sido muy cariñosa y paciente con Miley, creía que iba a aceptar su relación”.

Le pidió ayuda a Mark; pero era casi imposible hacer lo que él dijo sobre ir a sacarla en helicóptero o algo parecido. Se les había ocurrido ideas muy locas; pero ninguna era posible pues el departamento de Miley y su madre estaba ubicado en el séptimo piso de ese alto edificio de departamentos.

Le pidió ayuda a su madre, quien accedió a petición de 
Demi  a ir a hablar con la mamá de Miley, con quien congenió muy bien y hasta tomaron el té tranquilamente…. Hasta que supo que no era de un orfanato para niños abandonados sino la madre de esa chica a la que detestaba más que al recuerdo de su ex marido. Quien llamó a Miley unas dos veces, intentando calmarla, pues en su soledad extrañaba a todo lo que tuviera que ver con el mundo y sus relaciones exteriores, en especial a Demi.

-Mamá!!! Debo ir a la universidad!!! – gritaba y rogaba Miley.

-No!! Ahí también verás a esa desnaturalizada!! – condenaba la madre.

-Mamá!! Tengo una carrera que terminar!! – exigía.

-No te preocupes… aquí ya no tendrás nada que perder…

Le parecían extrañas respuestas y lo peor fue que su padre fue enviado a otra fábrica de los Emerson, de vuelta a Alemania y apenas alcanzó a decirle por teléfono que ya no importaría todo lo que haya ocurrido en el pasado, pues ayudaba de alguna manera a 
Demi a comunicarse con ella. Por su parte Demi iba a intentar hablar con la mamá de Miley, dejó de hacerlo una semana después debido a que acababan peleando y la situación empeoraba día a día aun más con esas visitas desesperadas.

-Sacaré una orden de restricción!!! – Siempre acababa diciendo la madre.

-No puede hacer nada!! Su hija y yo estaremos juntas aunque usted no lo quiera!!! – gritaba 
Demi.  Aun así le daba un poco de pánico el que de verdad la mujer sacara una orden de aprehensión o algo así para alejarla de Miley. Sabía que apellidaba Emerson y no tenía de qué preocuparse; pero ciertamente sus padres ya no estaban en el país y tardarían mucho en volver y conseguir un abogado o algo así.

Prefirió sacar esos pensamientos de su cabeza y simplemente se dedicaba a mantenerse en contacto con Miley a quien extrañaba demasiado, extrañaba tocarla, besarla, abrazarle tan fuerte para nunca dejarla ir.

Un día en se encontraba en su habitación, sola y desganada, intentando idear formas de sacar a Miley de su departamento, dando vueltas en la cama, irremediablemente deprimida y deseando más que nunca el poder tener a su chica entre sus brazos, preguntándose si ella aún la querría a pesar de que no podía estar con ella y que no la había visto en al menos dos semanas. Tal vez estaba demasiado acostumbrada a ella y ya no podía vivir sin verla durante tanto tiempo y lo peor era que sabía que estaba mal, encerrada en su habitación, sin poder salir.

De repente oyó el sonido de su celular que interrumpió sus pensamientos. Se sobresaltó y por un momento se alegró al creer que sería Miley, una llamada de Miley, al menos podría oír su voz. Se incorporó rápidamente y cogió el celular de la mesita de noche, respondió con las temblantes y torpes manos.

-Si?

-
Demi! Soy yo, Miley… - oía la voz angustiada de la chica, ¿habría pasado alguna cosa?

-Miley, ¿estás bien? – preguntó 
Demi muy preocupada cuando oyó su sollozante tono de voz - ¿pasó algo?

-
Demi… - se oyó un sollozo – Quiero estar contigo… Demi  mi madre…

-¿Qué pasa amor? Tranquila – la muchacha intentaba calmarle y tenía una expresión casi angustiada.

-Mi madre quiere llevarme de vuelta a Alemania… - se oyeron más sollozos detrás del teléfono. 
Demi se quedó perpleja y a pesar de que su corazón se fruncía y hundía dolorosamente, intentó mantener la calma.

-Tranquila Miley, buscaremos una solución… sabes… - se le iluminó – mira… ¿cuándo viajarás?

-Como en una semana

-Entonces dos días antes de que viajes, yo iré por ti y huiremos juntas, te lo prometo Miley…

-Pero 
Demi

-Shh… debes estar lista para venir conmigo, no hay problema de dinero ni nada – decía una 
Demi apurada – tenemos mucho y mis padres nos apoyan, tranquila amor, estaremos juntas…

-Pero es mi madre…

-Vamos Miley… Ven conmigo – suplicó 
Demi – Te amo…

-Está bien… me iré contigo 
Demi  Yo también te amo – se oyó la voz de Miley, parecía más calmada que antes.

Luego de un momento, se despidieron, habiendo acordado que 
Demi iría a sacar a Miley de su departamento el martes de la siguiente semana, a las cuatro de la tarde, exactamente dos días antes de que la madre intente llevarse a Miley de vuelta a Alemania.

La semana pasó rápido y cada día que pasaba, 
Demi acondicionaba su auto y preparaba maletas para volver a su mansión, había planeado sacar a Miley del departamento, llevarla a la mansión por una noche y luego poder partir a otro país en su avión privado. De hecho, el mismo día en que planearon la huida con Miley, le llamó al piloto del avión para decirle que hiciera todo el papeleo correspondiente, usando de su cuenta bancaria la cantidad de dinero que sea necesaria. Tener dinero tenía varias ventajas y para el día en que buscaría a Miley ya tenía todo preparado, incluso había contratado a un cerrajero para abrir la puerta del departamento y la de la habitación de su chica y ya tenía reservado un cuarto en un país limítrofe para quedarse allí algunos días.

Antes de ir al departamento de Miley, a eso de las 3 PM aquel martes, le hizo una llamada a su madre hasta Italia para contarle todo lo que había planeado, ella no parecía estar muy de acuerdo; pero sus recientes ganas de que “su hija sea feliz” le hicieron apoyarle y aceptar aquel loco plan que iba a llevar a cabo.

A las 3:30 PM fue a recoger al cerrajero que había contratado y así, con el señor de edad fueron al departamento de Miley. El portero del edificio no le dejó pasar debido a que fue advertido por la madre de la muchacha de ojos verdes de que no dejara pasar a una chica de ojos cafe y cabello negro llamada 
Demi Emerson, hasta una foto le había dejado. Demi no vio otra salida que sobornar al sujeto con quinientos dólares, con esa cantidad, el hombre sólo se limitó a no decir nada en lo que le veía pasar hacia los ascensores para llegar al departamento. Tal como habían planeado, le hizo timbrar a Miley, recibió un mensaje de texto que decía que su madre no estaba.

Llegaron a la puerta del lugar y el cerrajero comenzó con su trabajo. 
Demi tenía una extraña sensación de que algo iba a salir mal; pero prefirió no pensar en ello y tener la mente positiva. Por fin entraron al departamento.

-Miley!! – llamó 
Demi.

-
Demi!! – se escuchó desde la habitación de esta. Demi le indicó al cerrajero, quien se veía nervioso. Con las temblantes manos, depositó sus herramientas en el suelo y comenzó con los procedimientos para abrir la puerta. Por fin, luego de nerviosos e interminables minutos, la puerta ya podía ser abierta desde dentro.

-Gracias por todo – agradeció 
Demi al hombre – ahora puede irse… mejor si lo hace ahora…

-De nada – asintió el hombre yéndose con una buena cantidad de billetes que le había dado la muchacha.

-Miley! – llamó 
Demi una vez que el hombre salió de allí – ya puedes abrir la puerta!!

La muchacha de ojos verdes abrió la puerta casi al segundo y en cuanto vio a 
Demi  sus ojos cobraron vida y su expresión cambió de tristeza a alegría infinita.

-
Demi!! – se lanzó a abrazarle, la muchacha correspondió de la misma manera abrazándole fuerte, recibiendo dulces besos desesperados en el cuello.

-Miley te extrañé demasiado – musitó acariciando su espalda casi con ansiedad – amor, vámonos antes de que llegue tu mamá…

-Te amo 
Demi – Miley seguía abrazada a su novia, sintiendo su calor como nunca lo había hecho – eres tan cálida…

-Tú también – sonrió 
Demi separándose un poco de ella para darle un tierno beso en los labios - ¿dónde están tus maletas? – preguntó mientras entraba a la habitación.

-Están en mi armario – respondió Miley – sabes me da miedo dejar así la ciudad, el país, escapando de mi madre…

-Lo sé Miley – sonrió 
Demi comprensivamente acariciando suavemente su mejilla – todo estará bien, estoy segura que luego de un tiempo, tu mamá lo entenderá, no te preocupes…

-Eso espero…
Demi tomó las maletas de la chica y comenzó a salir más que apurada seguida por su novia, habían perdido mucho tiempo y algo le daba mala espina. Quisieron tomar el ascensor; pero estaba fuera de servicio.

-Qué raro… no funciona… si acabamos de subir en él – se extrañó 
Demi, resopló – rayos! ¿Qué pasa?

-Vamos por las escaleras – propuso Miley ayudando a 
Demi con los bultos.

Bajaron lo más rápido que pudieron, la sensación de ansiedad en 
Demi iba en aumento, rayos! ¿qué ocurría? Sentía demasiada intranquilidad, a pesar de que tenía a Miley con ella.

Llegaron al garaje del edificio rápidamente. Subieron las cosas al auto, 
Demi abrió la puerta para Miley y luego fue casi corriendo hacia la otra puerta para entrar. Encendió el auto y aceleró poco a poco hasta salir por el garaje. Cuando observó la calle, se dio cuenta de la sensación que tenía en el corazón, que le dio un vuelco. Miró a su alrededor y posó la vista en Miley, quien yacía horrorizada y casi al borde de las lágrimas.

-Tranquila Miley – decía 
Demi en estado de shock, mientras observaba alguna abertura por donde pasar entre todos aquellos autos policiales que rodeaban el edificio. El adulto cerrajero yacía apresado por dos de los policías que yacían fuera de sus autos. A un costado estaban la madre de Miley y el portero.

Lo que había ocurrido es que la mamá de Miley llegó justo después de que 
Demi subiera al departamento. El traicionero portero, le dijo que Demi le había sobornado y había subido al departamento con un cerrajero, seguro con intenciones de allanar el departamento. La madre no lo pensó dos veces y llamó a la policía diciendo que alguien robaba en su departamento y quería secuestrar a su hija. Era así como llegaron muchas patrullas policiales que rodeaban la entrada del edificio y no dejarían pasar a Demi con el auto.

-Salga del auto con las manos en alto!! – se oyó la voz de uno de los oficiales con un megáfono.

-Maldición! – dijo 
Demi.

-
Demi ¿qué hacemos? – Miley se apoyó en su hombro y rompió a sollozar.
Demi no lo pensó dos veces y aceleró para salir por una pequeña abertura que vio entre los autos, raspando el suyo; pero no le importó y comenzó a acelerar. Se oyeron las sirenas de las patrullas que comenzaron a seguirle por la calle del centro. Demi no era una experta conductora como en las películas, por lo tanto se le hacía muy difícil esquivar autos sin que las patrullas estuvieran cada vez más cerca de su auto.

-
Demi!! – gemía Miley asustada y angustiada al ver que la muchacha por poco atropellaba a un grupo de persona y entraba por la puerta ancha de un centro comercial. La gente se dispersaba de su camino horrorizada y asustada mientras Demi buscaba alguna salida con la vista. Se chocó contra un puesto de venta de celulares que se destruyó abruptamente mientras el auto seguía con su camino, recibiendo golpes de los celulares en el parabrisas. No le importó y continuó acelerando, lo bueno de haberse metido a ese centro comercial fue que las patrullas no entraron tras ella; pero sabía que a la salida ya le estarían esperando.

No tardó en encontrarla pues encontró un camino hacia el garaje y una puerta cerrada con una barra de seguridad color negro con amarillo, ya podía oír las sirenas de las patrullas. Estaba asustada; pero aquél susto le hacía liberar una adrenalina descontrolada por escapar, por salirse con la suya, por ser perdida por aquellos policías. Aceleró lo más que pudo con aquél auto Corvette y rompió la barra de seguridad al salir. Giró en el cemento de la avenida, las llantas rechinaban fuertemente y Miley casi le incrustaba las uñas en el brazo de lo asustada que estaba.

Le dieron encuentro unas cuantas patrullas que aceleraron a su ritmo y casi se atrevían a ir a la par del auto.

-Agáchate!!! – gritó 
Demi cuando vio que uno de los oficiales apuntaba al coche con su arma hacia la ventana. Las dos chicas que agacharon y se oyó el disparo casi al instante. Demi aceleró aún más; sin embargo, uno de los oficiales disparó a una de sus ruedas, la cual reventó irremediablemente y debido a la velocidad a la que iba Demi perdió el control y el auto se fue hacia un costado, intentaba frenar mientras llegaban al puente por el que se salía de la ciudad. La parte delantera del coche fue interceptaba por uno de los carros policía que había girado para poder empujarle por delante. El Corvette negro se chocó de frente contra la valla del lado del puente y la hundió, por poco la rompía. Las patrullas se acomodaron muy cerca del coche, rodeándolo por completo.

Haciéndose imposible el escapar.

-Salga del auto!! – gritó un policía apuntándole en la cabeza con un arma. La chica no tuvo otra opción más que salir de allí con las manos arriba. Miley salió y los policías:

-Tranquila señorita, ya la rescatamos – decían.

-Será llevada a la cárcel por secuestro, allanamiento de propiedad privada y destrucción deliberada de propiedad pública – dijo el sargento que le ponía esposas a 
Demi, quien frunció el ceño.

-Yo no la secuestré! Miley…!! – se dio la vuelta forcejeando con los policías y miró a la chica, quien le miraba angustiada.

-
Demi – musitó débilmente, miró a uno de los sujetos – ella no me secuestró… no lo hizo…

-No la secuestré!! Miley…!! – pero los hombres parecían no escuchar, bueno, ellos sólo hacían su trabajo, uno de ellos se dirigió a 
Demi mientras la metían a la patrulla.

-Tiene derecho a permanecer en silencio, todo lo que diga será utilizado en su contra.

Rato después ya se iban con 
Demi a la comisaría. La muchacha estaba más que deprimida y se sentía impotente. Sabía que con su dinero lograría salir rápidamente; pero para ese momento Miley ya se habría ido a Alemania, sabía que podría ir detrás de ella; pero no imaginaba lo mal que ella se sentiría allí, sola, en poder de su madre.

Pasaron dos días, 
Demi aun no podía salir de la cárcel, el dinero que su padre había enviado para sacarla de allí aun no había llegado y sabía que Miley en cualquier momento se iría a Alemania. En la tarde de aquél día entró un oficial, Demi creía que la iban a sacar de allí. Pero a cambio el hombre le habló.

-Tienes visita…

Con un vuelco al corazón vio cómo entraba Miley por el pasillo.

-Miley!! – casi gritaba de emoción. La muchacha se pegó a los barrotes de la reja de cárcel.

-
Demi!! – con una mano le acarició el rostro desesperadamente.

-Te extrañé tanto… - decía 
Demi mientras aún intentaba contener las lágrimas y la ruptura de su voz; pero se daba cuenta cómo temblaban sus manos al sentir la desesperación de no poder abrazar a su Miley, quien se pegó lo más que pudo; y apenas pudo darle un beso corto y casi superficial. Le agarró la mano con fuerza – Vamos a estar juntas – le dijo Demi mientras Miley asentía – todo el tiempo… aunque ahora tengas que volver a Alemania…

-Pero 
Demi, volveré en un mes, te lo prometo…

-Cuando salga de aquí, iré detrás de ti Miley, te buscaré en Alemania, lo juro…

-Nos veremos allí 
Demi – sonrió Miley – y si no, yo volveré en un mes, convenceré a mi madre Demi....  - lágrimas comenzaron a salir de sus ojos.

-Tranquila – 
Demi llevó una mano a su mejilla – vamos a estar juntas pase lo que pase – le dijo con seguridad, a pesar de que sentía de que no la vería por mucho más tiempo que ese mes…

-Ya debo irme 
Demi – decía Miley tristemente – Te extrañaré… pero nos veremos allá verdad…

-Miley – asintió 
Demi – allá nos veremos, iré a buscarte…

Desesperadamente 
Demi sacó los brazos por las rejas y apenas abrazó a su novia, quien le abrazó desesperada de esa misma manera, apenas lograron darse otro beso. De repente Demi sintió que no quería soltarla, no quería dejarla ir, ya lo había hecho muchas veces.

-El tiempo pasará rápido – tranquilizó Miley dándose cuenta de la fuerza con la que 
Demi intentaba sostenerle.

-Yo te amo…

-Yo también, yo te amo más

-Yo te adoro…

-Yo también, yo te adoro más…

-Yo te necesito

-Yo aún más… (como Adore You *.*)- se aferró lo más que pudo a su chica – 
Demi por favor… volveré en un mes te lo prometo te lo juro… y si tu vienes por mí no dudaré en ir contigo… no importa lo que pase.
Demi la sujetó fuertemente, y aguantó el llanto… una vez más no iba a expresar lo que sentía con lágrimas, debía mostrarse fuerte ante su chica. El celular de Miley vibró.

-Ya debo irme – dijo mientras el corazón de
Demi se rompía… una vez más y de nuevo no podía hablar. Sentía que era la última vez que se veían y no pudo decirle esa frase que se le había quedado colgada desde los 15 años: “en verdad te amaba y te amo ahora”. Le besó mientras sentía la angustia de Miley en su forma de corresponderle. Cuando se separaron volvió a abrazarle con desesperación.

-No te vayas – le dijo.

-No quiero irme 
Demi  pero no puedo hacer nada amor tú estás ahí dentro…

-No, pronto saldré… quédate conmigo… por favor… - suplicaba 
Demi mientras su desesperación iba en aumento.

-Volveré pronto – abrazó Miley, luego de un momento comenzó a separarse de 
Demi; pero ella de nuevo la atrajo hacia sí.

-No… - insistió – no te vayas…

-Por favor – lágrimas comenzaron a salir de los ojos de Miley – volveré pronto, y tú irás a buscarme…

-Tú no lo sientes? – se desesperó de nuevo 
Demi – esta puede ser la última vez que nos veamos…

-No 
Demi...  no digas eso – su voz se le quebró – nos vamos a ver otra vez… por favor… estaremos juntas… - intentó de nuevo separarse; pero Demi de nuevo la atrajo hacia sí.

-No… - de nuevo – no te vayas… te amo tanto…

-Yo aún más – la besó de nuevo mientras sacaba un sobre del bolsillo trasero del pantalón que llevaba, luego se separaron – esto es para ti – le dijo extendiéndole el sobre y poniéndolo en su mano – ahora debo irme.

-Miley… - le dijo mientras ella volteaba; pero le agarró de la mano, estirándola entre las rejas – espera…

-Ya debo irme… - decía con lágrimas en los ojos – verás que convenceré a mi madre…

-Miley… - la muchacha se soltó del agarre y se fue corriendo. 
Demi simplemente se quedó allí estática, agarrando el sobre que su novia le había dado con la mano extendida como si aún sostuviera a Miley, esa mano que temblaba en el aire y esa imagen que daba vueltas en su cabeza, la imagen de aquella muchacha alejándose de ella y de nuevo… aguantar… y de nuevo… esa sensación de que nunca más la vería, la sensación de que ella no debía irse de su lado…

Bajó la cabeza y se dio vuelta… se apoyó de espaldas a las rejas de aquella cárcel, se sentía tan impotente, tan inútil, había planeado todo pero había salido al revés y ahora Miley se veía obligada a irse de su lado… Sintió algo en la mano. Bajó la vista y vio el sobre que le había dado Miley y que estaba algo ajado por lo fuerte que había estado agarrándolo, mientras aún aguantaba el llanto y mientras escuchaba el horrible silencio ensordecedor de soledad que se hacía presente a su alrededor. Sus manos temblaban; pero aún así, abrió el sobre como pudo y sacó el papel que yacía allí, el cual, contenía una sola frase:

“NUNCA TE OLVIDARÍA”



Sintió una especie de vértigo, como si entendiera lo que eso significaba. Se dio cuenta de que allí había otros papeles, cuando sacó el siguiente terminó por partirse en mil pedazos.

Sus manos temblaban y apenas sostenía las fotos de ella y de Miley pegadas con cinta adhesiva, y eran las fotos… que se habían mandado hace tiempo… hace seis años, una 
Demi y una Miley… de catorce y trece años…

Vio una lágrima caer sobre ellas, abrió los ojos y la boca en señal de sorpresa, quedándose en un total estado de shock… “dios” se dijo a sí misma.

Soltó el sobre y todo lo que agarraba mientras se veía a sí darse la vuelta desesperadamente y pegarse contra las rejas, comenzó a gritar creyendo que Miley le oiría; su desesperación le hizo golpear fuertemente las rejas; pero sabía en su interior que Miley no iba a volver.

-YO TAMPOCO! – gritaba desesperada – YO TAMPOCO! MILEY! YO TAMPOCO TE OLVIDÉ! YO TAMPOCO!! Yo tampoco! – sabía que no la oiría y sus intentos eran vanos así que dejó de golpear y gritar – Yo sí te recordé – cayó de rodillas al piso mientras las lágrimas ya no se contenían – Miley… no te vayas… yo tampoco te olvidé, yo siempre te amé – murmuró.

Vio de nuevo el sobre, lo levantó y descubrió que ahí dentro había una hoja más, la sacó con sus temblantes manos y la desdobló.

Querida 
Demi,



Cuando leas esto, yo ya habré partido a Alemania otra vez, cuando leas esto, ya te habré prometido que volveré dentro de un mes y si es necesario me escaparé contigo. Para cuando leas esto, ya habrás visto las anteriores dos hojas, que seguramente te hicieron entender o tal vez recordar todo lo que vivimos en el pasado. Tendremos tiempo para discutir sobre ello después.

Pero quería decírtelo, en verdad tenía miedo de tu reacción y si lo vayas a recordar, siempre me he preguntado si ese amor que decías que sentías por mí, era real. Comprobé que sí lo era, en esa semana en que viajamos a tu casa… no sé si te diste cuenta de la ausencia de un cofre de cristal… lo siento algún día te lo pagaré… fui un poco torpe y se cayó al piso y se rompió. Pero allí encontré la respuesta a mi duda… pues en una de tus hojas escritas de diario, leí tu propia letra diciendo que me amaba de verdad…



No sé si entiendes lo que te digo, porque no sé si lo recordaste, tal vez sólo estás confundida y ya. 
Demi , gracias por amarme tanto, me salvaste de ser atropellada por ese carro esa vez en que descubrí el trabajo de mi madre… Demi yo te amo más que a mi propia vida. Todos los dolores que tú sientes y el dolor que debes estar sintiendo en este momento, también lo siento yo. La gente dice que a la edad en que estamos nosotras, no se encuentra a una pareja definitiva y simplemente son caprichos… pero yo en ti encontré a una persona en la que puedo confiar y que siempre va a ponerse encima del fuego para que yo no me queme… yo quería y quisiera ser lo mismo para ti sabes…



Me doy cuenta que te amé desde el primer momento en que nos hablábamos y que estábamos tan lejos la una de la otra, te amé cuando deseaba desesperadamente que aparecieras por la puerta de mi habitación a consolarme cuando mi padre me golpeaba. Ahora me doy cuenta que… no te amo por los hermosos ojos que tienes, tampoco por ese tatuaje que te queda tan sexy, tampoco por esas manos tan delicadas, tampoco por ese rostro perfecto para mí, tampoco por esa boca que me llena de besos dulces, tampoco por esas caricias que me haces y que me hacen sentir como si estuviera en el cielo… pero… no te amo por eso… te amo por quién eres, te amo por ser 
Demi Emerson, por tener esa mirada confundida todo el tiempo, por esa forma de mover las manos cuando hablas, por esa forma de hablar, por esa manera de hacerme sentir amada sólo con mirarme, por esa manera de reír, de sonrojarte, de enojarte… esa manera de animarme y sacarme de los huecos en los que me encuentro…



Desde siempre, me enamoré de eso… de la 
Demi que conocí por la red, y que encontré años después de esa manera cuando me hiciste caer como un supuesto accidente… no era original pero sí que era divertida, en ningún momento me enojé en serio no te confundas, solamente estaba nerviosa.

Seguramente te preguntas desde cuándo te reconocí de entre la multitud de desconocidos, bueno, recuerdas el día en que te dejé en el curso después de que me hiciste caer?? Fui a preguntarle tu nombre a Mark y él me lo dijo con todas las letras “Ella es 
Demi Emerson”, no lo podía creer, te imaginas mi emoción cuando me di cuenta que eras tú?



Creo que, quedó sobre entendido que sí te amaba de verdad en todos los momentos, nunca te olvidé, simplemente guardé tu recuerdo en el lugar más profundo de mi ser, lo saqué cuando volví a encontrarte. Tú eres algo olvidadiza verdad?



Bueno, seguramente te preguntas, qué es la última hoja que hay en el sobre (
Demi se limpió las lágrimas y sacó el papelillo doblado) es algo que seguro, sino recordaste hasta ahora eso de lo que te estoy hablando, lo vas a recordar…



Siempre tuya,



Miley



PD: Sólo espérame, ¿sí? No creas que para mí no fue dolorosa nuestra despedida, porque yo te amo… te amo de verdad.



Abrió el papel y leyó, después de todos los datos postales, venía lo siguiente:
Demi,



Primero, quiero disculparme por la letra que te pueda resultar difícil de leer, es que en sí es fea y no sé cómo mejorarla, en serio quisiera tener bonita letra, la tuya se ve bonita. Gracias por la carta que me mandaste! Estaba genial! Tu foto también se ve genial! Qué geniales son tus ojos, nunca había visto unos así. Además quiero agradecerte sabes? Le das luz a mis días, siento que no estoy sola en el mundo y siento felicidad cuando te hablo, eres la mejor y única verdadera amiga que tengo, en serio! La única que se enoja cuando hago algo malo… mira dejé de tomar, de fumar, de drogarme, de robar supermercados y de pintar graffittis en las noches sólo gracias a ti y a tus reprimendas… en serio gracias!! También te mando una foto mía para que me veas, ahorré dinero para sacármela en un buen estudio y así verme mejor.



Cambiando de tema, de veras te agradezco todo lo que haces por mí, eres la mejor, te quiero mucho en verdad gracias por ser mi amiga, y en realidad creo que me paso los días…



La carta terminaba ahí, como 
Demi siempre la había recordado, esa carta estaba inconclusa. Se limpió las lágrimas y vio el reverso de la hoja, se encontró con la letra de la Miley actual.

Estaba inconclusa; pero cuando la leí de nuevo, recordé lo quería decirte, mira, sólo tienes que enlazar las partes.



“… en realidad creo que me paso los días pensando en ti y en cómo hablamos, cómo será el día en que nos encontremos y todo eso. Sabes, no sé qué me pasa. Me pongo muy triste cuando no puedo hablarte; me alegras el día cuando lo hago. Le pregunté a mi amiga sobre esto y ahora lo entiendo.



Creo que debería decírtelo: me gustas… Sólo espero que lo pienses
Demi, ahora debo irme…



Atte: Miley Ray Hunt”


Demi se quedó estática leyendo aquella carta. Se limpió las lágrimas y allí se quedó a esperar, arrodillada, mientras se sumía en la oscuridad y soledad de aquél lugar…

Al día siguiente, fue liberada de la prisión y todos los cargos de los que era acusada gracias a que al fin llegó el dinero que había enviado padre. “Es hija de Taylor Emerson!!” Se habían asustado los oficiales y el comisario, así que la dejaron en libertad. Salió de la cárcel con la misma ropa de hace tres días. Aquella sudadera negra, el pantalón negro y la playera blanca, además de su expresión de tristeza infinita; sin embargo, una esperanza se hizo presente en su ser: ya podría ir detrás de Miley. Cuando estaba saliendo, le devolvieron, su celular y hasta las llaves de su auto.

Fue hacia un teléfono público y le llamó a su madre, por alguna razón necesitaba su apoyo en aquellos momentos, como nunca lo había necesitado.

-Mamá? – llamó.

-Hola hija – se oyó la voz de la madre al otro lado del auricular – supe lo que pasó, ya pudiste salir? ¿Cómo estás?

-Bien, acaban de liberarme estoy en las afueras de la comisaría, mamá… iré a nuestra mansión… y tomaré el avión privado para ir a Alemania… debo hacerlo…

-Ay hija… - se oía la angustiada voz de la mujer.

-Mamá, por favor llama a Frank, que prepare todo para viajar lo más rápido posible, yo llegaré con él en tres horas…

-Está bien hija… cuídate mucho…

La muchacha colgó y metió las manos al bolsillo, evidentemente triste. Estaba sola en aquella vacía calle; pero sabía que aun con la calle bien llena de gente, seguiría sintiéndose sola sin su Miley.

-Quédate quieta y no te mataré – escuchó mientras se le hundía el pecho y sentía cómo un gatillo de pistola se apoyaba en la parte trasera de su cabeza.

Giró la vista lentamente para encontrarse con una pistola en medio de los ojos. Un hombre vestido de negro con un pasamontañas le apuntaba directamente en la cabeza.

-Podemos resolverlo en paz – murmuró pero otro le apuntó por el otro lado.

-CÁLLATE!!

-Es ella muchachos – exclamó un tercero, agarrando una foto de 
Demi – Llevémosla a la fuerza!!

Le encajaron un saco negro en la cabeza mientras le llevaban hasta una camioneta blanca y la botaban dentro con violencia.

Luego no recordó más, pues recibió un fuerte culatazo en la nuca que le hizo desmayar.

Sintió un baldazo de agua helada en la cara y despertó en un cuarto oscuro. La única parte iluminada era la silla en la que estaba sentada y amarrada, sobre la que yacía un foco que originaba la luz. Sintió un fuerte golpe en la cabeza.

-Así que tú eres la famosita 
Demi Emerson, la niñita riquilla futura heredera de esa familia que hace dinero hasta cuando entra al baño – le dijo un hombre con agresividad dando vueltas alrededor de ella, quien sentía miedo, mucho miedo – dime niñita con complejo de princesita… ¿Tú entras al baño y haces dinero? – la muchacha se quedó callada - ¡¡Responde!! – le golpeó en la cara de nuevo.

-No… - murmuró la de pelo negro.

-Ah… entonces no debes ser de los Emerson…

-No sé qué tiene que ver mi familia en esto – replicó la de pelo negro.

-Ah, tiene que ver… mucho que ver!! – le gritó – Y AQUÍ SÓLO HABLAS CUANDO YO TE LO DIGA!! – le dio un fuerte puñetazo en el estómago que le hizo encoger en la silla y toser.

-Vamos Steve – se escuchó la voz de una mujer que no llevaba pasamontañas, tenía el cabello negro y los ojos marrones, bien maquillada y se acercaba lentamente a 
Demi – no seas tan duro con la princesita…

-No soy una princesita!!!!!!!!!! – gritó 
Demi.

-Cállate niña idiota!! – se enojó de nuevo el hombre que había sido llamado Steve. Le golpeó de nuevo la cara.

-Ay no… - dijo burlonamente la mujer mientras posaba su mano sobre la mejilla de 
Demi quien se hizo a un lado y miraba con rabia a sus captores – mira esa carita tan linda… cómo la vas a golpear… - se levantó – córtale el brazo si quieres pero no le arruines esa carita de princesita…

-Bueno – Steve se alejó un momento, se escuchó unos ruidos de herramientas en la oscuridad, 
Demi comenzó a respirar con dificultad y a temblar… algo le decía que lo que venía era terrible.

El hombre volvió riendo con una sierra caladora en la mano, la mujer que estaba a su lado rió.

-Lo tomaste en serio – comentó.

-Claro, tus ideas no son tan malas, Violeta – reía Steve mientras le tocaba los brazos a 
Demi – creo que… el derecho…

-¡¡Déjenme, déjenme!! – gritaba desesperada la muchacha mientras sentía, con un adormecimiento por todo el cuerpo, cómo el hombre posaba la cierra caladora en su brazo derecho. Apretó los ojos y gritó cuando sintió la terrible perforación mientras agradecía que no era una sierra automática al escuchar a la mujer.

-Espera espera, eso es muy macabro – le dijo riendo – mira, ya se manchó de sangre el piso.

-Pero se llevó un buen susto esta niña – rió Steve. Otro apareció y también tenía un pasamontañas en la cabeza.

-¿Es ella esa niña que causa problemas? – preguntó.

-¿Qué problemas? – preguntó extrañada la muchacha, casi sollozando de dolor por la herida en su brazo – no lo entiendo.

-Explícale de una vez, Max – habló la mujer – sino esta niña comenzará a molestarme más de la cuenta.

-Mira estúpida – habló el que sería Max – nos contrataron para eliminarte, le causas problemas a alguien y pues ya te lo dije, vamos a eliminarte; pero antes, vamos a hacerte sufrir un poco… - rió.

-Pero… quién…?

-Eso no te importa – cortó la mujer.

-Vamos Violeta, digámosle de una vez – habló Steve – de todas maneras morirá, nos contrató nuestra amiga Olivia Hunt.

-No…no… - 
Demi reconoció el apellido de Miley… y el nombre de su madre.

-Ahora… - Steve se acercó.

-Si quieren dinero… yo se los puedo dar… por favor… - comenzaba a derramar lágrimas y pensaba en 
Miley mientras decía esto, quería vivir para ir con ella – les doy lo que quieran.

-Ah sí???! – se burló la mujer – Tu familia está dispuesta a darnos toda su fortuna sin levantar cargos judiciales?? Sólo por tener a una pobre tontita que ni descendencia va a darles??? – 
Demi se quedó callada.

- rió Steve – es obvio que no!!!

-Oh… qué lindo cabello – Violeta comenzó a acariciarle la cabeza mientras iba tras ella, quien se movía para alejar a la mujer - ¿qué dices si le hago un corte especial?

-No… no… - rogaba 
Demi mientras sentía la tijera pasar torpemente por su cabello.

Tienes bonito cabello… deberías soltártelo

Se echó a llorar.

-Miren, ya preparé el cuchillo que me dijeron – afirmó Max entrando con un cuchillo ardiente - ¿Dónde vamos a marcarla?

-No…no!!! – comenzó a retorcerse como podía en la silla mientras aguantaba las lágrimas.

-Quédate quieta!! Va a ser peor! – exclamaba Violeta, riendo.

Sintió debajo del cuello la sensación del metal ardiente quemando su piel de una manera terrible. Gritó de dolor mientras los otros le hacían “SHHH!!” enojados y le ponían un parche en la boca.

-Hey, hey, no chilles tanto todavía, que mañana haremos eso… nos divertiremos contigo – dijo Steve -

-No desaprovecharíamos de saber cómo se siente hacer chillar a una princesita – agregó Max, Violeta sólo rió mientras 
Demi soltaba a llorar de nuevo, pues vio los restos de su cabello en el piso y sabía que no podría escaparse de esas horribles cosas que le harían esos hombres.

-Y somos cuatro hombres, ahora no vinieron dos de nosotros – agregó de nuevo Steve – pero mañana lo harás con dos a la vez, ¿entendido? Así que más te vale portarte bien.

Los tres secuestradores rieron.

-Violeta – habló Max - ¿le quitaste su celular?

-Oh, lo olvidé – dijo mientras hurgueteaba en su bolsillo y sacaba el celular de 
Demi – oh, qué lindo – lo botó al suelo y le disparó. Mientras la muchacha derramaba lágrimas y más lágrimas pues todos los mensajes que se había escrito con Miley estaban ahí - ¡¿Qué tanto lloras?! – le clavó un puñal en la pierna haciéndole gritar de dolor de nuevo; pero grito ahogado por el parche que tenía en la boca.

-Maldita sea!! – se enojó Steve – para mañana no va a rendir bien!! Por qué hiciste eso Violeta!

-Ah no seas tonto, de todas maneras no iba a rendir con ustedes… son hombres – se burló – conmigo sí – se dirigió a la chica - ¿O no? Niñita idiota?? Eso te gusta no?? – Max le empujó fuertemente hasta que hizo caer su silla. Rió.

-Bueno, vámonos a dormir – dijo – mañana la mataremos después de la diversión – salieron.

Lágrimas comenzaron a derramarse y no sabía qué hacer, estaba ahí botada como una basura, con el cabello cortado, el brazo sangrando, el cuello marcado, la cara golpeada, la pierna clavada con un puñal y queriendo sobrevivir sólo por ver a 
Miley una vez más. Mientras le esperaba un negro futuro al día siguiente… debía escapar en ese momento si no quería morir… pero… ¿Cómo?

Observó a su alrededor buscando algo que le pudiera servir. No encontró nada… hasta que… Bingo! El cuchillo de carnicería que habían usado para marcarla estaba botado en el piso. Se arrastró como pudo con el peso de la silla encima, hasta poder alcanzar el cuchillo con las manos, aún seguía un poco caliente. Lo sujetó como pudo empezando a cortar las sogas de las manos aunque se las cortaba de rato en rato por accidente.

Por fin… pudo liberar sus manos, agarró el cuchillo y cortó las sogas de los pies. Mordió ese parche que tenía en la boca y se quitó el puñal del muslo ahogando su grito de dolor en el parche.

Se lo arrancó el dolor mientras apenas se levantaba y caminaba buscando una salida De repente en el piso, vio los restos de su celular y divisó el chip, que estaba intacto. Lo alzó, guardó en su bolsillo y siguió buscando salidas cuando, encima de los mesones de las herramientas que seguro utilizarían para torturarla al día siguiente, vio una pequeña ventana de vidrio que daba a un patio de pasto… era lo único que podía identificar pues no se veía casi nada. Agarró el cuchillo y, subiendo apenas al mesón, rompió el vidrio de la ventanita. Cogió la sierra caladora y con la sierra despejó el marco de cualquier resto de cristal y salió como pudo, arrastrándose por el pasto húmedo, al salir, se cortó un poco la espalda al no haber quitado uno de los restos de la parte superior de la ventanita.

Fue lo más rápido que pudo por aquel campo de pasto, intentando alcanzar unos arbustos a lo lejos. Jadeaba y temblaba mientras aguantaba los dolores de los que sufría. Parecía ser las cuatro de la mañana; pero no sabía la hora, ni dónde estaba, no sabía a dónde iría…

-OYE!!! – oyó el grito de una mujer, Violeta – VUELVE AQUI ZORRA!
Demi comenzó a correr como pudo mientras escuchaba disparos y rogaba porque ninguno le llegase, corriendo en zigzag para poder estar más segura. Escuchó que uno de los tipos se subía a la camioneta, era seguro, la alcanzarían y la matarían, rayos!! Y ella que quería ir con Miley… Al pensar en ella intentó acelerar el paso lo más que podía con la pierna herida. De repente escuchó el sonido del motor de la camioneta, muy cerca de ella. Mientras corría dio vuelta y vio que el carro le alumbraba con sus faros… sintió miles de golpes empezando por la columna, toda la espalda, las piernas. De repente vio cómo su vida pasaba frente a sus ojos…

Luego…

OSCURIDAD…

No hay comentarios:

Publicar un comentario