jueves, 5 de diciembre de 2013

I'll never forget - 12



Guardó de nuevo las fotos y el dinero en la cajita, tal como había estado antes, la cerró y la puso donde había estado. Ocultó la llave donde la encontró y ordenó la ropa de su mamá. Cuando terminó vio la hora y se dio cuenta de que debía apresurarse en volver a la universidad, pues eran las 3:00 y sus clases serían a las 4:00. Estaba desesperada por ver de nuevo a Demi, no dejaba de sonreír, no dejaba de pensar en ella y no dejaba que los antiguos sentimientos de despecho la invadan de nuevo.
Tomó de nuevo su mochila y salió de nuevo para ir en el bus a la universidad. En el camino; sin embargo, pensó realmente en lo que estaba pasando… ¿Y si Demi no se acordaba? Era evidente que no… Pero una vaga esperanza de hizo presente, tal vez se acordaría, al igual que ella, al escuchar su nombre. Sonrió ante la idea y llegó a su destino a las 3:20.

En la entrada, divisó a esa chica rubia que no le caía bien, estaba parada como esperando a alguien. La ignoró y pasó frente a ella; pero ésta le habló.
-Hey, chica nueva – le dijo con ese tono que a Miley le sacaba de quicio, pero no dijo nada, sólo se dio la vuelta y saludó.
-Hola – le dijo - ¿Qué tal?
-Bien, gracias por el interés – por Dios, ¿por qué tenía que hablar de esa manera tan pedante? - ¿Qué haces por aquí?
-Aquí paso clases – respondió con tono neutral.
-Oh, vaya… - se hizo la sorprendida la chica – no me he presentado – continuó -  Me llamo Julie… si no me equivoco tú eres… Miley Hunt ¿verdad?
-Sí – asintió, algo confundida.
-Supongo que ya averiguaste quién es Demi Emerson…
-¿Eh? ¿De qué hablas?
-No te hagas la loca, niña malcriada – le dijo en tono burlón - ¿crees que no me di cuenta cómo la mirabas ayer en el entrenamiento?
-Eso no es de tu incumbencia… - se enojó Miley – ocúpate de tus asuntos, ahora tengo mucho que hacer…
-Mejor cuídate…
-Fue un gusto – le dijo con tono sarcástico, levantando la ceja y alejándose de allí a paso rápido.
Por Dios, en este mundo había personas tan antipáticas que se creían lo máximo y daba ganas de golpearlas. A pesar de tan molesto encuentro, la felicidad que le daba el haber encontrado a Demi era…

Julie era algo así como la “ex-novia” de Demi....  lo  que quería decir algo más que obvio, cada una había seguido su camino y ahora ella amaba o estaba enamorada de esa tal rubia altanera.
Se sentó en el pasto frente pero alejado de la fuente que había en medio del patio, sacó uno de sus libros y se puso a estudiar para la clase de ese día. Por suerte desde allí tenía vista de todos los lugares de entrada, se decidió a hablar con Demi y pedirle disculpas por su actitud de la mañana.

Sin embargo, pasaron unos cuantos minutos y vio que la susodicha entraba por la puerta que daba al garaje, se levantó emocionada mientras guardaba su libro en la mochila; pero observó que Julie se le acercaba, Demi le dio la espalda y se alejaba, parecían discutir de algo. Miley se paró y vio que las dos chicas se detenían al lado de la fuente. La rubia comenzó a acercarse a ella de una manera muy extraña, Mileycomenzó a sentir una molesta presión en el pecho y aún más antipatía hacia esa mujer. Ya se vio a sí misma acercándose a ambas a paso normal; pero al darse cuenta de que Demi iba a besar a esa “tipa” corrió hacia ella y le jaló con fuerza, haciéndole retroceder unos tres o cuatro pasos, no sabía cómo había tenido el valor de hacer algo así.

Demi se dio la vuelta, parecía molesta; pero al momento pareció suavizar su expresión cuando vio a Miley, quien miraba a Julie con el ceño fruncido, estaba muy enojada.
-Ya no la molestes – encaraba Miley dirigiéndose a Julie – Si ella no quiere ayudarte en el club entonces ya no insistas…
-¡Tú no te metas! – exclamó la rubia - ¡Nadie te habló a ti chica nueva! ¡¿No tienes nada mejor que hacer?! ¡Largo de aquí!
-¡Oye no le hables así! – se enojó Demi  se soltó del agarre de la chica y empujó a Julie - ¡Tú eres la que debería largarse! ¡Ya no caeré en tu juego!
-¿Quién diablos te crees para empujarme?! – vociferó enojada Julie. Al momento siguiente lo único que se oyó fue un fuerte ruido de una palma chocando abrupta y violentamente contra una pobre mejilla condenada. Al momento siguiente la rubia se alejó a paso rápido. Miley tenía ganas de salir corriendo a matar a la chica por haber tocado a Demi… a su Demi

Estaba por salir corriendo a ello; pero se detuvo al oír los suaves quejidos de Demi.
Le miró y yacía allí quejándose con la mano en la mejilla, sus ojos parecían llorosos. Miley le miró con las cejas caídas, entristecida.
-Estás bien? – Le preguntó. Demi volteó a mirarle – déjame ver – le dijo sonriéndole, levantando su mano cuidadosamente y palpando la lastimada mejilla con un dedo, muy suave. La estaba tocando, por primera vez en su vida la estaba tocando por fin. Disfrutó tanto de ese contacto… pero al instante Demi se separó de ella.
-¿Por qué hiciste eso? – le preguntó con el ceño fruncido - ¿Por qué me defendiste?
-Ah pues… vi desde lejos que te molestaba y… - intentó excusar, aunque sabía que en realidad había querido ir a hablarle.
-No debiste meterte… - Demi sonaba muy amenazadora; pero se dio cuenta que cambió de expresión al mirar su rostro – suspiró y sonrió – gracias – Miley sólo le sonrió – Por cierto, ¿cómo te llamas? – le preguntó.
-Eh… - se sorprendió y sonrió muy dulcemente – me llamo Miley…
-Oh…
-Es cierto que… ¿Esa chica Julie era tu novia? – preguntó Miley sin rodeos, debía saber esa famosa historia dicha por Demi misma.
-No puedo mentir diciendo que no…
-¿Y la querías mucho?
-Claro…
-¿Desde hace cuanto tiempo?
-Mas de un año…
-¿Dónde la conociste?
-En el dojo… en cuanto entró…
-¿Cómo se…
-Un momento – la detuvo la chica – esto parece un cuestionario… ni siquiera dejaste que te diga mi nombre, sólo llegaste así de repente, me ayudaste con Julie y esta mañana… umm… siento el haberte hecho caer…
-No hay problema – le miró Miley emocionada, recordando una vez más quién era esa chica – y ya sé tu nombre, eres Demi – sonrió.
-¿Cómo lo sabes?
-Eh… - una vez más, no pudo medir sus palabras – lo escuché de las chicas de la escuela… sí…
-Jajajaja… - rió de manera encantadora Demi.
-También dijeron que en realidad te llamas Demetria… - rió la castaña. La risa de la chica se esfumó.
-No me gusta ese nombre…
-¿Por qué?
-A ver ponte a pensar – reclamó Demi – mi mamá es de por aquí y mi papá es uno de esos norteamericanos que tiene un montón de negocios en Estados Unidos y todo eso… ¿no te pones a pensar cómo desentona eso? Escucha, Demetria Emerson... - Miley rió – no te rías – le dijo alegre – ni siquiera sé de qué país será mi primer nombre… que encima no me gusta…
-Bueno… no está tan mal – sonrió Miley sorprendida por la confianza con la que la chica le hablaba – el mío es peor… Miley Ray Hunt – soltó carcajadas Demi - ¡¿De dónde salió eso?!
-Mi papá es alemán – la castaña murmuró molesta por su padre; pero con eso, Demi se quedó callada y frunció el ceño, como pensando… Miley la observó y por un momento creyó que ella se acordaría, le miró expectante; pero no lo hizo.
-Bueno… - resopló a cambio.

Pasadas las risas, caminaron por el patio unos buenos minutos en silencio, habían momentos en los que sentía la mirada de Demi en ella; pero prefería no hacer evidente su incomodidad y desesperación de decirle que por fin la había encontrado.
-Oye – le habló finalmente, le sonreía lo más dulcemente posible, Demi volvió la vista hacia ella y clavó sus ojos en los de ella… Se notaba algo raro en el ambiente y Miley sintió unas terribles ganas de besarla; pero no lo hizo. Simplemente se contuvo mientras Demi se aclaraba la garganta y hablaba con un tono firme y serio que no parecía ser el suyo.
-¿Qué?
-Tienes bonito cabello – comentó desviando la vista de sus ojos – 
-Oh – Leila volteó la mirada – 
-Ese tatuaje de tu cuello… ¿qué significa? – Preguntó Miley posando de nuevo la mirada en el tatuaje – no es de alguna banda de delincuentes… ¿o sí?
-¿Banda de delincuentes? – Demi rió – con el nivel de confianza que tenemos ahora mismo… ¿crees que te lo diría? – Volvió a reír – pero no… no soy una delincuente, y significa “viento”.
-Genial…
-¿Tú crees?
-Sí… te queda sexy… - se adelantó para que Demi no notara su sonrojo.
-Dijiste que…
-¿No te parece que el pasillo está un poco vacío? – desvió la conversación nerviosamente.
-Es cierto… - murmuró Demi – veré la hora… - con un tono horrorizado dijo – 4:10…
-Ay no!!! La clase comenzó hace diez minutos!!!!!!! – exclamó horrorizada golpeándose la cabeza con las palmas de las manos
-¡¿Qué haces ahí parada?! – le gritó la de cabello negro jalándola del brazo y haciéndole correr por el pasillo. Sólo con sentir su toque, su corazón dio un vuelco y luego un salto de emoción.
Llegaron atrasadas; y el catedrático no les dejó pasar.
-¡Fuf! – se lamentó Demi cuando estaban afuera en la placita, se arrojó en el piso apoyada en el borde de la fuente, mientras que Miley se sentó en el mismo borde. La observaba atentamente mientras sonreía. La de pelo negro exclamó – ¡Qué carrera que le echamos y ni siquiera nos dejó entrar!
-Sí, es cierto – comentó Miley llevando la vista hacia los jardines – de veras que fuimos muy rápido… lo que no entiendo – rió – es cómo pudiste subir las gradas de tres en tres sin cansarte…
-Pues… - Demi también rió – la adrenalina… - de nuevo sintió la atenta y penetrante mirada de Demi - ¿cómo dijiste que te llamabas?
-Miley… - murmuró, creyendo por segunda vez que se acordaría de ella; pero luego la miró con el ceño fruncido – si te lo dije hace unos minutos… ¿cómo puedes haberlo olvidado tan rápido?
-Soy mala para los nombres, no me exijas memoria – replicó Demi sonriendo de manera traviesa.
-Demi
-¿Qué? – respondió la de pelo negro. Miley volvió la vista hacia ella y se sonrojó al ver que Demi ya la miraba de esa manera que la mataba; decidió que le diría de una vez que ella era Miley Ray Hunt, la persona que tanto la había amado hace tiempo; pero no estaba segura si se acordaría… ¿y si sólo hubiera sido un juego? Ella haría el ridículo.
Se miraron por lo que parecieron ser horas, de alguna manera, la castaña escudriñaba los ojos de Demi con tal de encontrar algún rastro de sentimiento de cualquier cosa.
-Yo… - habló la chica; pero tragó saliva y aclaró la garganta y prosiguió – quieres… ir a… ¿pasear? Aunque perderemos las siguientes clases…
-No me importa – respondió de manera apresurada Miley; pero al darse cuenta, se enderezó y levantó saliendo de su ensueño – es decir… está bien, sólo porque no hay examen esta tarde, según lo que sé…
-No, no hay examen – la de cabello negro se paró junto a la castaña y le sonrió – después de ti – le ofreció pasar por delante para ir hacia la salida de la universidad.

Fueron por todo el centro caminando, mirando y comprando cosas…
Miley vivía esos momentos con Demi y los atesoraba en su mente. Tenerla por fin a su lado era como haber vuelto a nacer, haber vuelto a una vida alegre y llena de emoción, como si saliera de la clásica rutina de siempre. Sabía que a Demi ni siquiera se le pasaba por la cabeza el hecho de que ya la conocía y que la chica que estaba a su lado era Miley, la Miley que siempre le había amado y nunca la había olvidado.

Sabía de la posibilidad de que Demi podía nunca haber sentido amor por ella y que todo lo que alguna vez le dijo podía haber sido un simple juego; sin embargo, a pesar de eso, ella la seguiría amando por el resto de sus vidas. Pues nunca dejó de hacerlo.
Luego de caminar por todos los lugares posibles y tomar uno que otro helado en alguna tienda del camino; Demi la llevó a su departamento y al despedirse sintió que le dio un beso en plena mejilla, por poco Miley se desmayaba; pero se contuvo y sólo sonrió. Ya en casa encontró a su mamá alistándose para ir a su trabajo en el hospital.
-Hola mamá – saludó con una gran sonrisa.
-Miley… ¿recién saliste de la universidad? – preguntó la señora con una expresión seria.
-Eh… no, salí a las dos de la tarde; pero…
-¿Por qué no viniste a almorzar? – preguntó frunciendo el ceño y poniendo expresión autoritaria.
-Sí vine; pero sólo un momento… debía revisar unas cosas…
-Ah… - puso cara de incredulidad e indiferencia.
-Mamá – llamó la castaña incómoda al ver la inusual actitud de su madre - ¿qué pasa? ¿Sucedió algo malo?
-Estuve revisando los horarios de clases que tienes – dijo mientras le daba la espalda – y hoy supuestamente tenías Sociología de cuatro a seis… sin embargo, te vi feliz de la vida caminando por el centro y tomando helado a esas horas, y recién llegas a las ocho…
-Eh… no mamá… lo siento es que… estaba, caminando con una amiga… - se excusó Miley sabiendo que no tenía escapatoria – además no teníamos exámenes ni nada de eso…
-Tan rápido te hiciste amiga íntima de alguien como para saltar las clases y caminar por el centro como si nada? – preguntó con esa expresión.
-Lo siento mamá, fue un error… no volverá a pasar…
-Eso espero – replicó la señora mientras alzaba una cartera – hija, estoy trabajando mucho para poder pagar esas clases y toda la universidad en sí, por favor, no vuelvas a faltarte sólo porque sí, ¿entendido?
-Sí mamá…
-Bien – le dio un beso en la frente y se despidió – nos vemos más tarde hija, cuídate, no abras la puerta a extraños, apaga la cocina…
-Sí mamá… ya lo sé… - se escuchó el sonido de la puerta cerrándose – qué mal, qué mal… ¿será que reconoció a Demi?  – recordó que fue su madre quien la separó de la foto de la muchacha, aunque debía aceptar que fue más fácil superar aquel dolor después sin la presencia de aquella imagen que sólo le traía recuerdos. Aún así, cuando era pequeña, por sus trece años, aquella foto sólo le traía buenos recuerdos, nunca malos; por lo tanto, ahora era lo mismo…

Entró al cuarto de su mamá y volvió a subirse a la silla para poder alcanzar la cajita. Sacó la llavecilla del conocido escondite dentro del ropero de su mamá y abrió la cajita con facilidad. Encontró de nuevo la foto de Demi y la observó, suspirando al recordar todo lo que había pasado ese día.
De nuevo, como cuando tenía trece años, sin darse cuenta cerró los ojos y besó la foto…
-¿Hija? ¿Qué estás haciendo? – se le paró el corazón y por poco se desmayaba, dio un respingo y sus manos comenzaron a temblar, ocultó la foto a toda velocidad como pudo; pero la situación era demasiado comprometedora: ella sentada en la cama de su mamá con todas las cosas de la “cajita sagrada” de su mamá esparcidas por toda la cama, la ropa del ropero revuelta y ella besando la foto de una chica “x” que había encontrado en la “cajita sagrada” de su mamá.
-Ma – la voz no le respondía…
-¡Miley Ray! – Exclamó enojada la madre - ¿Puedes explicarme qué es todo esto?
-… - “Miley Ray”… su mamá sólo le llamaba así cuando estaba muy enojada – No es nada…
-¿Por qué sacaste mis cosas sin permiso? – continuó con el ceño fruncido mientras recogía todo rápidamente – ¡Y encima de ocultas!
-Perdona mamá…. Sentí demasiada curiosidad y…
-Sé cuándo mientes – suavizó el tono; pero aún seguía firme, cuando terminó de guardar todo, extendió la mano hacia su hija – vamos, dame lo que estás agarrando
-Eso era mío…
-Te dije que sé cuándo mientes…
-Pero si…
-No me hagas perder el tiempo, tengo que ir a trabajar
-Pero si tú volviste – dijo en tono sínico.
-Ahora hecha la chistosita, ¿no? Ni creas que lo vaya a dejar pasar – aseguró la señora – olvidé un dinero que dejé en la cómoda y al pasar te vi besando eso que estás agarrando…
-¿Qué cosa?
-Dámelo
-¿De qué hablas? – comenzó a dar vueltas y a decir de manera cantada – alguien está viendo visiones… - se arrepintió de haber empezado a dar vueltas por burla, pues su mamá le quitó la foto de las manos y la miró.
-¿Qué es esto? – le dijo con tono serio y el ceño fruncido; pero esta vez ya no resopló ni se sentó a decirle que la comprendía, como hizo cuando Miley tenía trece años – mira hija, no me salgas con esto, ya lo hablamos hace mucho tiempo, ¿Verdad?
-Pero mamá....
-Ya eres una mujer hecha y derecha, no me vengas con estas cosas…
-Pero si fuiste tú quien guardó la foto en esa caja!!!
-Si sigue aquí es porque olvidé botarla a la basura…
-Pero dime mamá… ¡¿Por qué tendrías que haber hecho eso?! – comenzó a enojarse Miley.
-Porque no quiero que estés con desviaciones…
-¿Desviaciones? – la castaña no podía creer lo que captaban sus oídos - ¡¡Si me dijiste hace tiempo que ni me ibas a juzgar, ni me ibas a golpear!! ¡¡Dijiste que me entenderías!!
-¡Lo dije porque tenías esa edad!! ¡¡Y lo entendía!! – Replicó con enojo la madre - ¡¡Pero ahora ya eres mayor!! ¡¡Y no puedes salirme con esas cosas antinaturales!!
-¡¿Antinaturales?! – la de ojos verdes ya estaba fuera de sus cabales.
-¡Siempre te he enseñado! Hombre y mujer, toda la vida!! Lo demás es pecado!!
-Jaj – dijo sarcásticamente Miley – hablas como beata… Dios no te va a dejar de querer sólo por amar a una persona…
-Ah, ¿entonces la amas? – la señora parecía aún más enojada, mientras que la muchacha prefirió no haber dicho algo así.
-No me referí a eso – murmuró insegura.
-Hija, debes amar a un hombre, ¿me entendiste? Porque esa es la pareja natural, eso es lo reglamentario… sólo así se hace la complementación y la unión perfecta de los…
-Uuuuy sí!! – exclamó Miley de manera sarcástica y esta vez no se contuvo – Puede que eso sea cierto!! Pero qué me dices de ti???? ¡¿Y qué me dices de mi padre?! ¡¡ALEMÁN DE OJOS VERDES Y CABELLO RUBIO!! ¡¡Un perfecto modelo para tener hijitos de ojos verdes!! ¡¡Ah, pero espera!! – Su tono se volvía cada vez más duro - TE RESULTÓ MUY PERFECTO EL HOMBRECITO, PORQUE ENCIMA, ERA UN HIJO DE SU…
-CÁLLATE – le gritó su madre y por poco le planta una cachetada a Miley; pero se contuvo, se dio la vuelta y con tono serio, sin dudas afirmó – lo único que lamento de ti… - resopló – es que eres igual a él…
-Yo no soy igual a él! – gritó la muchacha.
-Sólo escúchate – salió del cuarto sin volver y se fue, llevándose la foto consigo; la castaña comenzó a maldecir en alemán.

Entró a su cuarto y se echó en su cama, intentó respirar hondo después de la pelea que tuvo con su madre, tal vez después le pediría disculpas por haber le dicho eso; pero nunca lo haría por amar a Demi. Al recordarla sonrió para sí, al día siguiente la vería de nuevo en la universidad; el solo hecho de pensarlo, le hizo desear que llegara rápido el día siguiente.

Fueron pasando los días, había arreglado las cosas con su madre y procuró no hacer nada que la molestara. En la universidad, hacía todo bien como siempre. Demi parecía muy buena estudiante, pues siempre presentaba buenos trabajos y sus exámenes eran muy buenos. Se hizo amiga de ella y le era muy difícil contener las ganas que muchas veces tenía de decirle que la amaba, que la recordaba como si fuera ayer. Pero no sabía cómo iba a reaccionar.

Así pasó casi un mes, un mes algo tranquilo para ella; pero agitado para Demi debido a las constantes visitas de Julie para obligarla a volver a las clases de aikido, pues Demi había dejado de ir a los entrenamientos por motivos que comprendía. Miley por su parte, continuaba yendo a esas clases y Demi la ayudaba a mejorar muchos movimientos. Ya le había invitado a su departamento y ahí practicaban.

Un domingo por la tarde a eso de las 4:30, el sol no había salido, al ser ocultado por muchas nubes. Miley iba en un bus camino al departamento de Demi. Sonreía como siempre desde que se encontró con ella.
La relación de ambas había mejorado bastante, se llevaban muy bien, no pasaban un segundo una lejos de la otra; se sentaban juntas en el asiento donde siempre estuvo Demi; esperaban juntas a que comenzaran las clases, almorzaban juntas, Demi llevaba a su casa a Miley.  Pero sólo eran amigas, pues Miley no reunía el valor para poder expresar a la de ojos grises lo que en verdad sentía por ella, además de que tenía miedo de que ella no haya olvidado a Julie.

Por fin llegó al lugar y subió rápidamente por las escaleras, al ver que el ascensor tardaba demasiado en bajar. Tocó el timbre y casi al mismo tiempo, escuchó pasos acercándose a la puerta, la cual se abrió para mostrar a una radiante Demi.
-Hola – le saludó, dándole campo para que pasara.
-¿Cómo estás? – preguntó la muchacha entrando con una sonrisa.
-Pues bien, ahora que llegaste… - se veía tan encantadora cuando sonreía así…
-Me alegra – rió Miley saludándole con el clásico “choque de mejillas”; pero aprovechó para girar un poco su rostro y darle un beso bien sentido en su mejilla.
-Gracias por aceptar venir aquí a visitarme… siento nunca ir a tu casa… - oyó su voz.
-Pues no es necesario – sonrió Miley – en mi departamento está mi mamá y creo que no sería muy cómodo practicar con ella por allí verdad…
-Sí... es cierto – asintió Demi – quieres… iré por algo de tomar o comer o algo – podía sentir que estaba algo nerviosa en su presencia. “Será que ella también siente lo mismo? Será que ya olvidó a Julie?” se preguntó a sí misma, mientras detenía a  la chica de ojos grises con su mano para que no vaya a la cocina y se quedara con ella.
-Espera, practiquemos primero – le dijo suave y amablemente.
Miley disfrutaba demasiado aquellas prácticas de aikido que tenía con Demi. Podía sentir las manos de ella en su cintura, en su espalda, se estremecía cuando ésta ponía ambas manos sobre las suyas para enseñarle los movimientos correctos. Un instinto oculto despertaba en su interior y le emocionaba, casi le excitaba el tumbarla. Y cuando era Demi quien le tumbaba podía ver sus ojos con ese brillo. En realidad le encantaba esa chica de ojos grises, le atraía demasiado, no podía quitar la vista de ella…

Luego de unas dos horas, Demi ya parecía muy cansada, cosa que decepcionó un poco a Miley.
-Miley… – rió apenada – me cansé un poco… descansemos un momento, ¿sí? Como he dejado de practicar todos los días… como que he perdido resistencia – se arrojó sobre uno de los sillones de la sala, abriendo los brazos en el espaldar, resoplando divertida. La otra se sentó a su lado, sonriendo, observando los hermosos ojos de Demi, quien le devolvió la sonrisa; manteniendo la mirada durante lo que parecieron ser horas  – eh… eh… - tartamudeó la chica – voy – se levantó rápidamente – voy por… - apenas iba a dar un paso hacia la cocina cuando de nuevo, Miley decidió detenerle de una buena vez.
-Espera Demi… - le dijo, cambiando su tono, por un dulce, suave, casi provocador, dejándose llevar por el deseo que tenía por ella.

Suavemente; pero aún algo nerviosa, comenzó a subir lentamente con la mano con la que le había detenido, acariciando su brazo, sintiendo su piel tan suave. Apoyó su mejilla en mitad de su espalda y sintió su aroma. Suspiró, se llenó de aquella fragancia mientras subía lentamente hasta apoyarse entre su cuello y su hombro mientras sus dos manos le abrazaron por la cintura
-¿Qué haces? – oyó la voz nerviosa de Demi.
-¿No puedo abrazarte? – Miley se apretó más a ella.
-Sí… puedes… - escuchó – no dejes de hacerlo…
-¿En verdad? – le preguntó.
-…
-Me gustas Demi… me gustas mucho… - le dijo en un susurro al oído...
-Tú… también – oír eso le llenó de felicidad, entonces después de todo no era su impresión, ella también le gustaba a Demi; incluso por eso ésta le había hecho caer para hablarle aquél día en la universidad.– Me gustas… - oyó de nuevo con un salto en su corazón.

Demi volteó a mirarle profundamente sobre su abrazo, Miley sólo escudriñaba esos ojos que le encantaban. Al ver que ella se acercaba a ella, simplemente cerró los ojos y entre-abrió los labios, dándole permiso para besarla. Demi unió lentamente sus labios con los de ella, primero el superior, luego el inferior…  Miley tembló un poco al sentirlo. Ella se soltó del tierno beso para suspirar hondo.

A continuación Demi volvió a besarla rápidamente; pero esta vez con pasión, Miley le correspondió de la misma manera y se dejó llevar por ello. Había soñado tanto con ese momento, parecían haber sido siglos que había esperado en vano y finalmente estaba allí, siendo amada por el amor de su vida
-Julie…

Escuchó el suspiro de Demi... ¿Julie? Sintió cómo su corazón se fruncía y se hundía terriblemente en su pecho. De repente todo ese ensueño y amor se convirtió en un mar de odio y repulsión, la detuvo con las manos.
-¿Qué? – preguntó ésta, desconcertada y algo molesta mientras levantaba la vista y le miraba a los ojos, esa mirada tonta e ignorante terminó de colmarle; pero se contuvo lo más que podía.
-¿Cómo me llamaste? – frunció el ceño, mientras su tono de voz había cambiado por completo y ya no era suave, sino más bien fuerte y serio..
-Yo… – musitó Demi.
-Me llamaste Julie… - la castaña le empujó a un costado con fuerza, levantándose bruscamente.
-Lo lamento – se disculpó Demi – lo siento en verdad, perdóname, no sé qué pasó conmigo, no sé de dónde salió eso… no sé qué sucedió no sé…
-Pero yo sí – Se vistió por completo rápidamente. No lo podía creer, Demi aún no había olvidado a Julie. Le miró de frente y a pesar de todo seguía conteniéndose  – tú todavía quieres a Julie,  que te hizo tanto daño…
-No… no es eso – Demi puso cara de “yo no fui” algo que Miley comenzó a odiar de ella desde ese momento – perdóname, fue sólo una equivocación, yo quiero estar contigo… - se levantó y le sujetó del brazo, se llenó de rabia.
-¡¿Qué me crees?! ¡¿Quién me crees?! – Finalmente soltó su furia contenida mientras se soltaba violentamente del agarre de Demi - ¡¿Cómo crees que me acostaré con alguien que suspira el nombre de otra persona mientras está conmigo?! ¡¡No soy una cualquiera!! – puso sus manos a la cintura – ¡Pero claro! ¡¿Me estabas usando, no?!
-No… eso no es… - Demi se sintió ofendida durante dos segundos al recibir esa acusación – yo no te estaba usando!! Además fuiste tú la que empezó con todo esto!!
-A diferencia de ti – murmuró la de ojos verdes, seriamente recordando aquello que había dicho Demi por la red de internet “Si fuiste tú la que empezó todo esto!!” Nunca estaba dispuesta a aceptar ningún tipo de culpabilidad – yo sí te quería… - Salió del departamento dando un portazo… pensando que la niña rica nunca iba a cambiar… tantos años, y seguía con lo mismo…

Era increíble… por segunda vez, esa misma mujer la había engañado…

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