jueves, 5 de diciembre de 2013

I'll never forget - 14


Los siguientes días, fueron los más felices de toda la vida de Demi, pues podía tener una relación con Miley sin el impedimento de nadie, por primera vez, casi todo era perfecto en su vida y se atrevía a decir que TODO se había vuelto perfecto para ella y su chica a la que quería más que a cualquier cosa. Comenzó a hacer todo, absolutamente todo por ella, pues por fin su vida había comenzado a tener sentido.

En la universidad volvieron a estar juntas en todo momento. Mark respiraba aliviado al ver que por fin las chicas habían solucionado sus diferencias. Hicieron más amigos en su clase y se ayudaban para estudiar y hacer los trabajos. Sin embargo, Demi aun no podía llevar a Miley a su departamento, pues tenía miedo de que la madre se enterase y esto le causara problemas. Eso era lo que menos quería en esos momentos tan felices que estaba viviendo.
Aún seguía pensando en todo lo que había pasado… y debía terminar de averiguar todo ese problema acerca de Julie y Mauricio.

Sin embargo, un sábado por la tarde, cuando el sol estaba siendo ocultado por unas cuantas nubes y ella se encontraba en su escritorio haciendo una tarjeta para Miley de un mes cumplido de relación, planeando ir al centro comercial para comprarle un regalo; recibió una llamada que la dejó desconcertada y perpleja.
-¿Sí dígame?
-¿Demi?
-¿Si...?
-¿Hija?Soy yo, tú mamá…
-Ah – Demi se quedó boquiabierta mientras escuchaba esa voz que no supo por qué no reconoció antes.
-Demi, ¿estás bien? – le preguntó, se oía preocupada.
-Sí, sí… estoy bien – murmuró – sólo que me dejaste muy sorprendida.
-Sí hija, sólo te llamo para comunicarte que dentro de poco iré a tu departamento a visitarte.
-Ah… ¿vendrás?
-Claro, ya debes estar en tercero de universidad, ¿verdad? Quiero ir a ver cómo estás.
-….
-¿Demi? ¿Por qué no respondes? ¿Es que sucede algo malo? ¿No puedo ir a visitarte?
-No, no es eso – la muchacha no sabía qué decir – te esperaré…
-Nos vemos hasta ese día.
-Sí… adiós mamá…

Colgó y por poco se le salía el alma. No podía ser, su madre nunca se ocupaba ni le importaba lo que su hija hiciera, al igual que a su padre; pero ahora de repente quería ir a visitarle, de repente quería ir a ver cómo le estaba yendo en la universidad, pensando que estaba en tercer año sin saber que su hija había repetido primer año por falta de asistencia. Sin saber que su hija había dejado la escuela de aikido, que había tenido mil embrollos con su vida y con la gente de su alrededor y sin siquiera imaginarse que tenía novia.

Demi observó su cuarto en el pequeño departamento en el que vivía, estaba muy desordenado: papeles por todas partes, libros botados en el piso, la cama des tendida, el librero del que caían cosas, el ropero todo desordenado, las ventanas sucias y miles de cosas más.
Hace meses que no había ordenado su habitación y todo su pequeño departamento en sí.
Comenzó por tender la cama, luego puso toda la ropa encima de ésta para facilitarse el orden. Así comenzó a ordenar en varios días todo el lugar, no sabía exactamente cuándo su mamá iba a llegar de visita; pero ya tenía un buen avance pues Miley también le ayudaba con gusto.

Un miércoles en la tarde, a las 3:30, estaban juntas en el departamento, ordenando y acomodando las últimas cosas.
-Ya me cansé – se quejó Demi arrojándose al sillón con los brazos y piernas abiertas. Miley la miró y frunció el ceño, comenzó a jalarla del brazo.
-Hey! – le dijo – ya vamos a acabar, levántate así después descansaremos…
-No Miley… no me hagas esto – le dijo con ese tono flojo y despreocupado que había vuelto a tener al volver a estar tranquila y feliz – déjame estar un momento más aquí botada, ¿quieres?
-¿botada? – rió Miley, Demi asintió sonriendo – No Demi  ven aquí… - le dijo jalándole aún más.
-Hey! – se soltó ella y la miró de nuevo – dime, ¿tú no estás cansada?
-Claro que lo estoy… pero ya vamos a acabar – insistió.
-No mira falta limpiar las ventanas… - con esto último la castaña se dio cuenta de que era cierto, resopló.
-Tienes razón – se quejó – qué desordenada eres… - se sentó a su lado y se recargó en su pecho – ya me quitaste las ganas de seguir… - cerró los ojos.

Pasaron varios minutos en los que aún Demi disfrutaba de tener a Miley en su regazo, aún disfrutaba del placer de sentir los latidos de su corazón cerca de los suyos, era casi perfecto tener a esa chica para ella solamente; pero luego sintió su respiración profunda y lenta.
-¿Miley?
-…
-¿Te dormiste?
-…
-Heeey – le canturreó.
-…
-… - bajó la vista un poco para mirarla y descubrió que estaba en un profundo sueño, parecía un ángel cuando dormía… Demi sonrió para sí y le dio un suave beso en la mejilla – mi Miley…
-¿Eh? – murmuró la castaña entre sueños.
-Te quiero – le dijo sonriendo.
-Yo te quiero más… - negó Miley con los ojos cerrados.
-No Miley…
-Sí Demi
-Que no…
-Amor – la muchacha levantó la vista y le miró con los ojos entrecerrados y le dio un beso en los labios – Te amo…

Demi se quedó graciosamente desconcertada y le sonrió atontadamente mientras su novia volvía a recargarse en su pecho. Era la primera vez que Miley… su Miley le decía que la amaba… y que le llamaba “amor”. Estaba muy emocionada.
-Yo también te amo – le dijo con esa sonrisa atontada. Sintió cómo la chica se abrazaba más fuerte a ella y se quedaba dormida.

Reuniendo toda su fuerza, Demi la cargó o mas bien arrastro con dificultad y la llevó hacia su habitación para recostarla en la cama. Cuando por fin la depositó con cuidado en ella. Soltó el aire contenido y jadeó cansada “desde cuándo pesa tanto?” se decía.

Sacó un cobertor de su ropero (su cuarto ya relucía gracias a la ayuda de Miley) y tapó con él a su chica, arropándola cariñosamente.
-Demi… - escuchó un murmullo, con un suave “mmm?” bajó la vista y la castaña murmuró – te amo…
-Yo a ti… - respondió Demi aún sin poder creer que por fin tenía a su Miley para ella y con ella. 

A decir verdad, a pesar de que aún le incomodaba un poco, prefería vivir el presente a recordar el pasado, aunque le hubiera gustado compartir esa sensación de reencuentro con su chica.
-Nunca te alejes de mí… - le dijo.
-No lo haré… ya no porque… yo nunca te olvidaría…
Demi rió apenada y dejó a Miley bien abrigada, durmiendo cubierta por aquella calentita manta. Terminó de ordenar todo sola, limpió las ventanas sola: resultaron ser transparentes después de todo…

Miley despertó a las cinco y media de la tarde, se levantó de la cama tranquilamente y salió a buscar a Demi por los cuartos del departamento, sin encontrarla; pero  podía ver lo reluciente que había quedado el departamento de su ésta. Sonrió orgullosa.
Al no encontrarla, volvió al cuarto por su celular para llamarle y preguntarle dónde había ido; sin embargo, escuchó la puerta de entrada abrirse, salió y vio a Demi entrar sonriente con dos cajas de hamburguesas.
-Mira, fui por comida para cenar – guiñó el ojo, mientras se acercaba a su chica y le saludaba con un beso corto en los labios – acabo de terminar con el orden de la casa – entró a la cocina y dejó las cajas en el mesón - ¿dormiste bien?
-Sí, muy bien – asintió Miley siguiéndole y mirándole embelesada, se acercó a ella – tu cama es muy suave – le abrazó por la cintura-

La tomó de la cintura y la pegó fuertemente contra sí, besando lentamente, comenzó a dar pequeños besos en su cuello. 
De repente, se oyó el timbre fuera de la cocina, completamente ajeno a su mundo…
-Escuchaste eso? – preguntó Miley, algo preocupada mientras Demi seguía empujándole.
-Ah, no importa – le dijo Demi de manera entrecortada – No  le hagas caso… – Escuchó de repente la puerta abrirse, reconoció el sonido y se detuvo bruscamente – Creo que entró alguien! – le dijo a Miley – debe ser mi mamá! ¿Cómo tiene la llave de mi departamento?
-Qué?! Ay no! – se asustó la chica de ojos verdes con el mismo ataque de pánico del que sufría Demi, se separó de ella rápidamente - ¿Qué vamos a hacer? 
-No tenemos tiempo!! – se alarmó Demi y vio la puerta del pequeño depósito – ya sé!

Cuando la madre entró vio a una Demi tranquila sirviendo en un plato una sola caja de hamburguesa .
-¿Demi? – le dijo. La chica volteó.
-Ah… hola ma – le dijo intentando sonreír pues después de todo no le agradaba mucho que se diga aquella visita, y menos cuando había interrumpido algo tan importante e íntimo.

Miley yacía oculta dentro del depósito. Escuchó la conversación desde ahí dentro.
-Hey! – escuchó la voz de la madre – sé un poco más gentil con tu madre…
-Hola – repitió Demi.  Miley vio por la comisura de la puerta que Demi se acercaba a darle un abrazo muy corto y algo automático. La señora tenía el cabello negro, algo canoso pero negro, la piel blanca y la misma nariz y boca de Demi  pero no el mismo color ni forma de los ojos. Llevaba un abrigo de pieles carísimo encima de un vestido de diseñador color crema. Collares, anillos y brazaletes de oro puro; y unos pendientes de diamante que se veían muy caros.
-Así que ordenaste tu departamento – musitó  la mujer observando todo algo impetuosamente y con cierta “melendrosidad” - ¿cuándo te cambiarás de departamento? – Le preguntó mientras daba una vuelta observado la cocina con una expresión de tedio muy notoria – sabes que este pequeño agujero no está al nivel de nuestra familia.
-No es un pequeño agujero – replicó la muchacha frunciendo el ceño.
-Hija, entiende que alguien de los Emerson no puede estar viviendo en un lugarcillo de poca monta como éste – continuó con ese tono altanero, como si fuera de la alta sociedad.
-Es suficiente mamá… deja mi hogar en paz…
-Mmm – se puso detrás de ella para ver la etiqueta, lo siguiente que dijo le quitó la sonrisa a la castaña que escuchaba y veía todo desde el interior del pequeño depósito – esta ropa – le dijo – tampoco está a tu altura, los Emerson no podemos estar con comprar baraturas…
-¡Ya basta! – le riñó Demi sabiendo que esa no era su playera, sino la de Miley; pero su madre parecía no escucharle.
-Te dije que te hicieras quitar ese horrible tatuaje – le dijo – pareces una de esas pobretonas de mala muerte, encima viviendo en…
-¡Mamá deja de fijarte en eso! – le gritó su hija perdiendo la paciencia – ¡Esto no tiene sentido! ¡Al menos pregúntame cómo estoy!
-Parece que no te alegra mucho verme, ¿verdad? – Observó la madre levantando las cejas – llamaré al chofer para que me venga por mí, ah, puedes venir cuando quieras a nuestra mansión, que es donde deberías vivir, nos vemos, te dejé regalos en unas bolsas en el sillón… vienes cuando quieras… adiós
-… - Demi se quedó callada intentando dejar de lado la incomodidad que le causó esa visita. Cuando la madre salió de la casa, Miley salió del pequeño depósito.
-Un poco… extraña tu mamá – comentó.
-¿Un poco? – Resopló saliendo de la cocina, su chica la seguía de cerca – me hizo ordenar todo, ¿para qué? Para venir a decirme que vivo en un agujero de mala muerte – se sentó enojada en el sillón.
-¿Volverás a tu casa original?
-Claro que no, aunque podría aprovechar ahora que mi mamá está en el país – comentó en voz alta - ¿quieres que te la presente?
-Eh… - Miley sintió algo de pánico, habiendo visto lo que había dicho la madre a Demi de la playera que en realidad era suya, le daba miedo el tener que tratar con ella.
-No te preocupes – le animó la otra – no te presentaré como mi novia si no estás preparada aún; pero quiero que al menos conozcas el lugar donde vivía cuando… - se trabó un momento, pues estaba a punto de decirle “quiero que al menos conozcas el lugar donde vivía cuando hablábamos por internet”, pero disimuló – cuando era más pequeña.
-Si quieres pero… ¿no habrá problema?
-No, incluso puedes pasar unos días allí…
-Pero tendré que mentirle a mi mamá para poder ir contigo – observó Miley – ya ves que no le caes bien.
– rió Demi – qué bueno que la hija no es como la madre…
-Si – sonrió la de ojos verdes mirando cariñosamente a su chica.
-Hey – llamó Miley algo entristecida mientras se separaba de ella – ¿pasa algo malo? Es por lo de tu mamá ¿cierto?
-Sí, lo lamento…
-Bueno, lo entiendo… 

La muchacha Demi le miró y notó la decepción en sus movimientos, en su mirada, en su expresión y en todo, hasta en su respiración. Miley se levantó y suspiró intentando ocultar lo que sentía.
-Miley – llamó Demi suavemente – amor… - era muy nuevo para ella llamarle así a su chica - ¿estás bien?
-Sí, sí claro que sí – asintió la castaña muy poco convincente.
-Te amo.
-Yo a ti.

1 comentario:

  1. aaww hace mucho q no leia esta novela y ahora me pongo al tanto
    me encantaron todos los capis desde ayer que la vengo leyendo ame la ultima parte son unas tiernas las dos
    siguelaaaaa

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