lunes, 23 de diciembre de 2013

Blood revenge and... love?- 2



"Un amor peligroso".

Miley:

Ya no se que hacer, no se como reaccionar, simplemente vivo por vivir, como lo hacia antes, pero con el problema de que esta vez siento un vacio descomunal, que me lastima y me hiere demasiado. Me gustaría haber sido mortal, para por lo menos poder haber luchado por su amor, ella me da toda esa pasividad que solo puede con su mirada. Pero que pasa con el dolor de algo imposible, que pasa cuando te sientes inútil a algo tan grande, se que si cierro los ojos y me guio por la voz de mi corazón inconscientemente me llevaran a ella, pero esto no puede ser no soy quien para hacer trizas sus sueños ni obligarla a sentir algo que solo nace de mi ni tampoco seria capaz de transformar en esto al ser mas puro que eh conocido en mi vida.

Yo no puedo ser su héroe, ni tampoco deseo ser su villana, quiero verla sonreír es todo lo que deseo desde lo mas profundo de mi negro corazón.
-Miley.- escuchaba la voz de Lucia fuera de mi habitación.
-¿Que sucede?- dije con voz tranquila.
-Ha venido Rebecca, desde Italia.- Rebecca es una de mis viejas amigas, con las que compartí algún touch and go pero nada para comprometernos.

Al escuchar esas palabras, Salí de inmediato a la sala de estar para reencontrarme con ella.
-Hola.- dijo dándome un caluroso abrazo y dos besos en las mejillas, los cuales correspondí.

Después de ponernos al día, y contarme que estaba en América, porque estaba buscando un aparato con forma de cono, para su búsqueda arqueológica, ella estaba buscando rastros del humano prehistórico, y seguiría mas tarde en la Ciudad de Luisiana.
-¿Que pasa, 
Miley
?- dijo cambiando radicalmente de tema.
-Nada, ¿Por qué preguntas?- dije intrigada.
-Te veo muy perdida- dijo inmutando gestos.
-No es nada, no te preocupes- dije disimulando.
-Lo que te falta es salir de este horrendo lugar.- dijo con una mueca de desagrado.
-Es que no tengo ganas de verdad.- dije estirándome.
-Si lo haremos esta noche, y no se te ocurra decirme no.- decía bebiendo un vaso de sangre.


Demi:

Y ahí estaba yo, con la sangre hirviéndome por las venas, jamás sentí tanta rabia, jamás sentí tanta ira en mi, ella, la persona que creí ver algo humano a pesar que destruyo todo lo que me quedaba me había manipulado a su antojo y lo seguía haciendo con solo un rose. Esta vez no podía ser débil, no debía serlo.

Aun así la tenía a mi merced, la tenia arrinconada, con esos ojos brillantes como la luz de la luna que se tornaban del color del mar otra vez, era solo un paso, solo un paso de ser un héroe, mi héroe y el de los demás, era solo un paso, en que sentiría su ser arrancarse en ese simple trozo de madera, todavía no se como dude, como pude pestañear en hacerlo, pero no lograba arrancarle la vida, algo muy grande me lo impedía era la conciencia, o tal vez otra cosa.
-Te perdono la vida, así como tu has salvado la mía.- dije fríamente, guardando su collar.
-No hazlo.- dijo con un hilillo de voz, colocando otra vez aquel trozo de madera sobre su corazón.
-Quiero que lo hagas, ese es mi deseo.- dijo gacha como quien espera morir sin luchar.

Tome una bocanada de aire, y lentamente estaba dispuesta a ser mi héroe, a ser el héroe de Kelly, de Papá y Mamá, y de todas esas personas que confiaban en mi, pero ese ser, porque ella se entregaba de ese modo a la muerte, porque se entregaba de ese modo a su suerte.

-He vivido demasiado, y ese tiempo ha sido largo muy largo.- dijo con un tono tan suave que calmaría a cualquier fiera hambrienta- pero en todo este tiempo solo cuando te conocí eh vivido plenamente, me entrego al amor de esta manera- dijo cerrando los ojos, y no pude evitar un par de lagrimas recorrer mis mejillas.

Me sentía tan inútil e idiota al ser manipulada de esta manera por este ser descomunal, por ser tan débil ante esto.

Lentamente sentí sus costillas crujir con aquella estaca dentro suyo, eso no llegaría a matarla, solo la dejaría inconsciente por unos momentos, unos momentos en que aprovecharía para sacarla de todo ese operativo y llevarla a un lugar secreto. Para pensar que haría, tenia un torbellino en la mente, que punzaba mi estomago y secaba mi garganta.

Miley:

Rebecca, me llevo a un bar, no tan concurrido de la zona, en donde la gente concurría mas para jugar al Pool que para otra cosa, y como soy de madera para bailar la música de la actualidad, es mas no se ni porque se escucha ese tipo de música.

Estuvimos jugando recordando viejos tiempos, hasta que Rebecca se para en seco y mira a una figura, yo no preste atención en el, sino que miraba mas mi copa de Martini que hacia efecto en mi.

Hasta que escucho su voz desafiando a esa persona, cuando me giro y me encuentro con su mirada, con la mirada de mi amor eterno, es una mirada llena de ira y fuerza que calaría el alma de cualquier bestia fuera de si. Ella no se queda atrás desafiaba a Rebecca, pude ver los celos y la decepción en su mirada, y no solo la pude ver, la pude escuchar de su boca, sin saber como reaccionar me quede parada con el alma en la mano, hasta que cobre conciencia de donde estaba y tenia que frenar a Rebecca, cuando salgo a unas cuadras fueras del bar, con el sonido de sus diálogos, me encuentro con lo mas horrible que eh visto en mi vida. Como Demi clavaba lentamente la estaca sobre el corazón de Rebecca, y en sus ojos no pude ver nada de lo que había visto, ni los demonios mas horribles se comparaban con su mirada llena de ira y odio, cuando pude caer en mi realidad en mi decepción, veo el cuerpo de Rebecca seco y con aspecto a quemaduras en el suelo. Ella había muerto, en manos de mi ángel. Sin poder contenerme, por la decepción de este acontecimiento o por la rabia de la muerte de una de mis viejas amigas, me lanzo contra Demi totalmente ida de mí, aun así, no puedo olvidar todo lo que me profesan sus ojos, todos esos sentimientos que ni si estuviera sedienta por un siglo me olvidaría quien es ella, y que es para mi, así que trato de tranquilizarme, cuando veo sus ojos sorprendidos, aun así no muestra ninguna cordura de lamentación por lo que ha ocurrido, y una cosa lleva a la otra, y nos vemos en un momento realmente lamentable, ella con la estaca y mi collar en el bolsillo, con una mirada de odio y rabia que me hace desconocerla.

Y poco a poco ciento como esa estaca se va clavando en mí ser, causándome tanto dolor que no me deja respirar y me hace perder la conciencia, por la poca energía que tenia por no haber consumido.

Cuando pensé que estaría en el infierno, me levanto con muchos dolores corporales, al parecer la estaca solo perforo el pulmón derecho, al levantarme, me veo en una pequeña habitación, decorada de una forma muy moderna, con un sillón de cuero negro al frente, y la cama es un somier con forma ovalada del mismo color que el sillón, y unas paredes de colores pasteles y beige clarito con dibujos de formas florales.

En la mesita de luz alado de la cama, puedo divinizar un saco de sangre que al olerla no me parece para nada ser la de un animal.

Tengo tanta sed, estoy tan sedienta que no puedo evitar no consumir aquel saco de sangre, pero también pienso en tanto esfuerzo, tanto tiempo de sentir esa presión en el pecho, esa hambre a cada momento y hacerlo un habito que dejar todo eso seria un afán de todo el esfuerzo y se que si vuelvo a consumirlo, me volveré otra vez como antes, seré otra vez un monstruo.
-Me quedare mirando, hasta que me lo demuestres- dijo la voz de aquel ángel y demonio que tenia mi corazón, en el umbral de la puerta blanca.
-¿Que quieres de mi?- dije con esfuerzo.
-Que me demuestres lo que realmente pienso de ti- dijo fría.
-¿Que es lo que piensas?-
-Basta de preguntas, tu siempre estas bla bla bla bla, preguntando, yo debo preguntar- dijo agitada- quiero que me demuestres que eres un monstruo y que no debería tener compasión en acabar con tu vida.
-¿Que eres Demi?- dije extrañada.
-Deja de preguntar- dijo acercándose mas a la cama- hazlo demuéstramelo.

Me quede en silencio, con un dolor en el pecho que en miles de siglo lo podría sentir, ahora es cuando sabía que era el dolor verdadero, y ni siquiera las heridas, ni una estaca seria tan dolorosa que ver sus ojos y sus verdaderos gestos hacia mí.
-¿Que eras antes de dejar de alimentarte?- soltó sentada en el sillón negro.
-Todo lo que vez- dije sin mirarla a los ojos.
-Mientes- dijo con un tono agudo.
-Haber- dije tomando una pausa para continuar- eh matado a personas en decenas, por sed hambre, o simplemente porque se me daba las ganas de quererlo así, y si alguien se atrevía a interferirse en mi camino también lo hacia, y nada importaba, si tenia que matar a un pueblo entero para salvar mi pellejo- solté sin importarme ya las apariencias, después de todo ya muerta en vida.
-Entonces sigue haciéndolo- dijo acercándose a mi, cuando saco una navaja de su bolsillo y se corto la mano- yo me interfiero en tu camino, mátame como a todas esas personas- dijo desesperada- hazlo como lo hiciste con mi- tomo una pausa y continuo- como lo hiciste con mi familia-
-¿ que dices?- dije mareada por el olor de su sangre-
-Si hazlo, monstruo- decía acercándose mas a mi para impregnarme el olor a sangre a mis sentidos, y ahí fue que lo entendí todo, ahí fue que supe quien era ella en realidad, de donde provenía y que quiera.
-Antes tendrás que matarme- dije arrinconándola contra la pared con el rostro totalmente convertido por el olor que impregnaba aquella habitación y mataba mis sentidos.
-¿Por qué sigues empeñándote en quererte hacer la héroe?- decía arrinconándome ahora ella, con una fuerza sobrenatural que en mi vida había visto.
-No quiero ser héroe, ni tampoco buena, pero jamás podría hacerte daño- dije acariciando su rostro sin importarme sus gestos de asco.

Fue ahí cuando saco su estaca, la cual agarre junto con sus manos, ya el olor a sangre daba igual, dolía más el desamor y el engaño que el hambre que me quemaban los pulmones, y me hacían descontrolarme.
-hazlo- dije cerrando los ojos esperando morir.

Cuando vi que en fracción de segundos dudo en hacerlo, cuando sentí que le temblaba las manos, otra vez las sujete, y lentamente las dirigí hacia mi pecho, yo era la causante de toda esa rabia, de todo ese dolor que seguramente ella sentía, y debía pagar de una u otra forma, debía hacerla feliz, así como se la saque un día.
-Hazlo, sabes que es lo que merezco- dije dirigiendo otra vez aquella estaca, sin animarme a hacerlo. De sus ojos brotaban unas lagrimas, y eso pudo con mi corazón, con mi dolor, que pasa cuando sientes que algo te quema por dentro y no te deja respirar, y es aun mas fuerte que cualquier cosa.

Toque sus lagrimas y bese sus ojos, lentamente fui clavando la estaca en mi corazón, jamás había sentido algo tan doloroso en mi vida, no tenia el cristal, no me había alimentado hace dos semanas, sentí crujir lentamente mis sentidos, sentí un dolor que me quitaba la respiración, y me hacia gritar sin poder evitarlo.


Demi:

No pude matarla, no se como no pude hacerlo, era tan inútil estando con ella, mientras sabia que debía ser lo mas fuerte posible. Por eso para guardar tranquilidad, la lleve a mi casa, donde estuvo inconsciente un día entero, al parecer no había consumido ningún tipo de sangre, por eso estaba en esas condiciones.

Tenia tantas preguntas en la mente que solo ella con unas palabras las podría resolver, estaba dispuesta a matarla, se lo debía a toda esa gente que confió en mi, se lo debía a las futuras generaciones, y mas aun se lo debía a la memoria de mi familia, ese monstruo que un día me dejo sin nada, sin nadie, y con un dolor que pareciera nunca borrarse.

Una tiras de flash back me mostraban mi realidad, mis miedos, mis flaquezas, de aquel pasado torturador, y todas las miradas de esas personas llenas de rabia clavarse en mi, como pude olvidar que estábamos juntos por un bien común, que buscábamos la venganza. Sentí tanta rabia calarme los sentidos, que no pude pensar en mis actos.

No puedo hacerlo otra vez, cuando todo parece que ha acabado, cuando ella misma sostiene mis manos y busca conseguir mi propia revancha, siento un dolor inmenso en el pecho que no me deja respirar, como si esa acción me doliera mas a mi que a ella misma, y sin pensarlo, sin pensar, actuando por imprudencia, por estupidez, se lo saco rápidamente, cuando siento sus quejidos, y la veo retorcerse en el suelo, rápidamente sin pensarlo, trato de ayudarla, sin importarme que se recomponga y ella misma acabe con mi vida, es aquí cuando las apariencias sobran y tengo que aceptarlo, me eh enamorado, y de mi peor enemigo, de su peor enemigo, y de la peor cosa de este mundo, pero lo eh hecho y simplemente no puedo verla morir por mis manos.

¿Porque soy tan débil ante ti
Miley, como puedo ser tan débil yo que canalice mis sentimientos todos estos años, como tienes un poder tan grande para manipularme de esa manera?
-Toma bebé- dije desesperada, dándole mi mano donde tenia la herida que yo misma me había causado.
-No- dijo perdiendo la razón, y sin poder respirar.
-Hazlo- dije acercándolo a sus labios.

Ella sin hacerle caso cerro los ojos, no sin antes tocar con las yemas de sus fríos dedos mis ojos.
-Cuando mis ojos te vieron por primera vez, no pude evitar perderme en esa serenidad que me daban- dijo en un quejido- jure desde ese momento, en hacer todo lo posible por que seas feliz costara lo que costara- dijo dando una pausa- se que es lo que buscabas, se que es lo que quieres detrás de todo esto que me demuestras, y yo quiero que así sea- dijo al tiempo que cerraba sus ojos, ya sin esforzarse por respirar.

Mis lágrimas caían por su mejilla sin cesar, no sabría explicar jamás porque me causaba tanto dolor, en el fondo esto fue lo que tanto busque, aun así no podía evitar que me doliera tanto como si fuera yo la que estaba muriendo.

En un arrebato, puse mi mano sobre sus labios, cuando unas gotas de sangra rodeaban sus labios.

Ella aun inconsciente, seguía empeñada en no beberla.
-Por favor- dije rogándole al cielo, rogándole a ella, para que lo hiciese- hazlo por favor-
-No sigas por favor- dijo en un murmullo tan despacito que solo yo entendía.
-Te amo, por favor no me dejes- dije sin importarme nada sin pensar al tiempo que yo misma abrí su boca, para que lo tomase, sin importar las consecuencias que conllevarían a esto.

Cuando vi como su cuerpo tomaba otra vez cordura, como si de un electroshock se tratase, sus heridas sanaban a una velocidad jamás vista.
-Basta- dijo ahora un poco mas despierta.

Al tiempo que puse mi mano sobre su boca, y sentí un cosquilleo y un poco de dolor al mismo tiempo, hasta que después de unos minutos, pude recobrar la cordura.

Estaba totalmente transformada, unos ojos de color café clarito, y unos colmillos que se asomaban a esos hermosos labios.

Rápidamente sin poder ver nada se sentó en el sillón, tratando de respirar con toda las fuerzas de sus pulmones.
-No tenías que haber hecho eso- dijo agitada.

Yo simplemente no sabia que decir, sin temer otra vez que esa situación pudiera acabar un momento de paz entre las dos.
-Se que me arrepentiré toda la vida por esto- dije cabizbaja. Secándome la sangre con un pañuelito descartable.
-Por eso, no tenias que haberlo hecho- dijo acercándose a mí.

Yo la trataba de detener con la mano, pero ella solo ella sabia hacerme sentir tan débil ante algo tan grande.
-Seas quien seas, jamás podría dejar de sentir esto que emana en mi alma- dijo acercándose lentamente, en un haz de segundos, siento unos labios fríos contra mis labios, luchando con una pasión indescriptible, en ese momento no existían los porque, los no debería, en ese momento nos dejamos llevar por aquella pasión que nos había llevado hasta ese extremo, si ella quisiera podría asesinarme en ese mismo momento, podría alimentarse de mi, y yo seria tan débil que no podría negarme a complacerla. Y se que en ella no estaba ese temor, porque por primera vez con esos labios fríos llenándome el cuerpo, pude ver todo el dolor y el amor que me profesaba, pude sentir el temor de perderme mas que el de morir.

-Te amo- dijo lentamente, rosando con sus fríos labios mi cuello, para darle pequeños besos que me quemaban.
-Y yo a ti- dije lo inevitable, lo prohibido, lo irracional, pero al fin era sincera conmigo misma.

Lentamente entre besos apasionados, nos fuimos fundiendo poco a poco hasta llegar hasta la cama, donde ella transformada trataba de calmarse y alejarse.
-No- dije acariciándole el rostro, impidiéndole alejarse por el miedo a la vergüenza que después de todo lo que había pasado lo seguía teniendo presente.

No tuve que sugerirle dos veces, cuando sentí sus fríos labios otra vez en mi cuello, llenándome el alma.

Lentamente me fue quitando el saco negro que llevaba y desabotonando la camisa blanca que llevaba, cuando se quedo hipnotizada por mi cuerpo, yo misma me saque el pantalón negro ajustado que tenia, y lentamente sin dejar de besarnos, le saque su remera larga de modal y su chaqueta.

Cuando acaricie lentamente su piel tersa y fría, pero tan perfecta para mi, le di vuelta quedándome ahora encima de ella, recorriendo con mis labios lentamente cada rasgo de su fría y suave piel, hasta llegar a su abdomen y sacarle lentamente el pantalón ajustado negro que tenia, lo que vieron mis ojos, se pueden describir como lo mas hermoso jamás visto que verán en un ante y después mis ojos.

Nos fuimos entregando a esa pasión inevitable, a esa pasión que era prohibida, yo solo quería sentirla, entregarme a su amor, entregarme a ella, sin importarme que vendría después, sin importarme nada mas que ella en ese momento.

Ella besaba mi cuello con toda la paciencia y la ternura del mundo, me hacia divagar por el cielo con esos labios rojos carnosos.

Poco a poco baja hasta mis hombros, los cuales da pequeños besos hasta quedarse en mis pechos, desabrocha lentamente con esas yemas frías mi sostén mientras me besa apasionadamente. Ahora siento sus labios en mis pechos, endureciéndolos con cada beso..

Lentamente baja a mi abdomen, y ciento un estremecimiento que me saca de los sentidos y me hace volar lentamente hasta lo prohibido.

Siento mi ser tan caliente, estoy tan excitada, que no se de donde saco la energía sobrenatural para no correrme en ese mismo instante.

 Lentamente siento un cosquilleo en mi sexo, ella hace círculos, y se mete adentro mío, jamás me la había sentido de esa forma, era sublime, y en solo cuestión de segundo, es cuando siento el estremecimiento final.

Cuando recupero la respiración, dispuesta a saciar todas mis ganas de poseerla, me pongo encima de ella, sin dejar de besar sus labios y cada parte de su rostro, cuando lentamente, mi sexo y el suyo, su tersa y fría piel se eriza, nuestros gemidos son inevitables, mientras besaba mis cuello.

Al tiempo que yo aumentaba el ritmo, ya que el placer era inminente y queríamos mas y mas.

Me aferro mas a su cuerpo, beso su cuello al tiempo en que las dos casi al mismo tiempo llegamos al cielo.

Cuando terminamos de saciar nuestros deseos, de entregarnos al amor, olvidando nuestro orígenes. "Me entregue a ese instante como si mi vida acabara en ello, sin importarme las consecuencias".
-Gracias- dijo en un susurro besando mi frente.
-Te amo- dije aferrándome a su cuerpo, no quería hablar ni recordar lo demás, solo quería disfrutar de estas horas que me quedaban.
-¿No tienes temor?- dijo acariciando mis cabellos.
-No- dije acostándome en su pecho.
-Sabes que después de beber esa sangre tal vez no pueda controlarme- dijo suavemente.
-Por un momento finge que no eres esto y olvida que soy lo que soy- dije acariciando sus labios con la yemas de mis dedos.

Me quede dormida plácidamente sobre su cuerpo.

Fui despertada, por los ruidos de mi celular, ella no estaba alado mío al despertar, y me sorprendí aun mas viéndola jadeante de dolor en el sofá enfrente de la cama.

Estaba totalmente convertida, y su cuerpo estaba temblando, no se porque razón.
-Miley- dije casi en un susurro

Ella seguía sin contestar, sin inmutar otro gesto que no sea de dolor y de sus labios salían solo quejidos. Me vestí rápidamente para pararme junto a ella y preguntarle.
-¿Qué te sucede?- dije casi desesperada.

Fue entonces que la vi acercarse a mi a una velocidad descomunal, tomar mi mano y beber sangre de la herida que hace unas horas había abierto una brecha desconocida en su ser.

Esa no era 
Miley, parecía un animal bebiendo con desespero de la sangre que ahora fluía de mi mano, sentí un dolor en vez de un cosquilleo, rodearme el brazo derecho. Fue entonces que la aleje de mí. Estaba totalmente convertida, sus ojos eran de un negro tan oscuro que ni las pupilas se podían distinguir, sentí un dolor recorrerme el cuerpo entero, como si la prueba de que ella era un monstruo estaba enfrente mío, y aun así era tan débil para acabar con todo esto.

Se acerco otra vez pero esta vez de manera mas violenta, tratando de morderme el cuello, parecía un animal hambriento como si en siglo no se alimentaba, parecía desesperada, daba pavor con solo mirarla.
-Cálmate- grite desesperada.

Ella no hablaba, luchaba fuertemente por consumir de mi sangre.
-¿Que eres?- dijo al fin, al ver la fuerza sobre natural que yo poseía.
-¿Que eres tu?- dije sorprendida.

Rió, pero con malicia, de una forma vil que me hacia temer que esta no era la serena y tranquila 
Miley que había conocido. Fue ahí que recordé que para salvarla tuve que darle de beber mi sangre, y esta ahora no se podía contener, no podía contenerse a su naturaleza.

Sin darme cuenta 
Miley me dio un cachetada que me hizo volar al otro extremo de la cama, para saltar encima mío, cuando estaba a punto de morderme la vena finita de mi cuello, que según estudios es la parte favorita de los vampiros ya que pueden beber sin parar y sin que se les derrame ninguna gota de sangre.

Tiene tanta fuerza tanto poder que no puedo sacarla de encima. Cerré los ojos esperando un milagro, esperando que algo me salvara de mi propio error.

Cuando siento el cuerpo de 
Miley caer sobre el mío.
-Lo logramos- era la voz de Nicholas, que tenia en la mano una maquina llamada "V3886" creada para paralizar la circulación de los vampiros por un momento, ahí recordé porque le había hecho efecto, porque podía pelear encontrar de ella que podría matarme a su antojo en un segundo si poseía el collar, pero el collar para mi suerte estaba todavía guardado en el saco de paño.
-Bien hecho Demi- decía Mark que le colocaba un metal, con el diseño de un barbijo, para evitar que despierte y pueda recobrar las fuerzas.

Ante todo esto, Nicholas me miraba extrañado como si quisiera decirme algo y a la vez no se atrevía, se veía molesto, tal vez los demás no lo notaban pero yo si lo sabia por la cantidad de años que nos conocemos.

Al verla llevada cargada sentí un desasosiego recorrerme el alma, sentía un nudo en la garganta, un cosquilleo inmenso en el estomago que hacia tiempo que no sentía, sentía tantas ganas de revelarme y sacarla de allí, salvarla, porque sabia que después de esto era su fin, pero por primera vez tal vez tomaría la decisión correcta dejar que las personas que tanto me conocen tomasen la determinación y simplemente aceptarlo, esta 
Miley era tan distinta a la que yo conocía, de la que por primera vez mi corazón sintió un cálido y hermoso susurro, pero esta Miley podría degollarme en vida si pudiese, yo lo supe desde el momento en que tome la determinación en salvarla.

Fue un error, un grotesco error, me repetía insistente, ella es un monstruo, tu eres una agente, ella merece morir cargada en sedantes, debilitada después de que le hagan ciento de estudios y tu no te interpondrás a eso. Dios dame fuerzas para sostener esto, para que no logre debilitarme otra vez y pueda manipularme, ella ya obtuvo todo de mi, desde mi alma hasta mi cuerpo, hasta mi sangre correr por su boca con desesperación, ya tubo la sangre de mis padres y mi hermana, ahora dame fuerza para quitarle esto, quitarle la vida, buscarme revancha y no escuchar a mi estúpido corazón.

De todos los seres que existían en esta tierra tuviste que ser tú, porque tuviste que ser tu 
Miley
.
-En que piensas pequeña Demi- decía Mike sentándose en la cama
-En nada- dije ignorándolo.
-Demi, te conozco desde los 15 años- dijo risueño.
-No se de que te ríes, no me fastidies Mike- dije fastidiosa.
-Yo te lo advertí pequeña hermanita, pero deje que te tropezaras y volvieras a levantarte, ahora levántate- dijo Mike dulcemente.
-Tu no sabes nada- dije cortante
-Se que te enamoraste de un demonio, pero no te juzgo- dijo mirando hacia el horizonte- sabes si no te conociera tanto y sabría que fallarías estarías muerta hoy y por culpa de ese demonio perdería otra persona que quiero- dijo casi en un susurro.

No pude inmutar palabra alguna, sentí un nudo en mi garganta que se agravaba y ya no podía ocultarlo, no podía respirar fuertemente para evitar llorar decepcionada, lo había traicionado a él, a toda la agencia y mas aun a mi misma, a mi pasado, a mis recuerdos, a mis ideales, por una persona que de un momento a otro me mostró lo que realmente era.
-¿Nicholas lo sabe?- dije llorando desconsoladamente en su regazo, Mike era mi hermano mayor, aquel que siempre estaba para mi, aquel que me apoyo desmedidamente.
-Umm, no creo, es muy tonto para saberlo- dijo en una carcajada que me contagió- Es mas no se porque es nuestro jefe, es decir es un inútil Demi y tu lo sabes- dijo sin dejar de sonreír como siempre lo hacia aun en los momentos de dolor y obscuridad.
-Pero vamos levántate princesa, antes de que ese cabrón que dice ser tu novio se quede con todo el crédito- dijo dándome un leve beso en la frente.
-Pero- dije recordándola otra vez-
-Tu sabes que es lo correcto- dijo serenamente dirigiéndose al portal de la habitación.

Me vestí rápidamente y Salí a la agencia con el corazón destrozado, y la mente en blanco aun. Un segundo mas y no hubiese estado en este mundo.

Miley:

he pasado el día mas memorable de mi vida, ella durmiendo plácidamente en mi pecho, y yo sin poder dejar de contemplarle e inmutar una diminuta sonrisa que delatara mi felicidad.

Jamás en mis 460 años, hubiese imaginado llegar alcanzar la gloria máxima de este día. Jamás lo pensé.

El amor en un vampiro es algo utópico, ya que no podemos canalizarlo, no podemos sentirlo, ya que nuestra naturaleza es alimentarnos y desactivar los sentimientos, el dolor, el amor, la pena. Un vampiro es aquel que entrega su alma al diablo ya que vive sin alma, sin palpitaciones, sin pensar en un mañana que no sea en la sangre que corre en la noche. Pero tu Demi, seas lo que seas, has logrado que sienta ese calor por primera vez inundarme el alma, si es que lo tengo.

La abrazaba fuertemente, cuando ciento un dolores fuertes en la cabeza, era un dolor que taladraba mis sentidos, un dolor que calaba mi cuerpo, como punzadas de estacas disparadas en mi mente. Sentí latir descontroladamente mi corazón, que latía a mil por horas, mis sentidos que me engañaban y sentía tanto deseo, tanta sed por poseer su sangre otra vez, por sentir como ese liquido caliente y espeso recorría por mi boca y saciaba mi sed. No podía creer en lo que pensaba, no podía siquiera moverme, corrí lentamente su cabello temiendo por lo que haría, era mis sentidos en contra de la poca conciencia que me quedaba. Volé en el sillón, sin poder moverme, temblando tratando de resistir ese dolor de la cabeza, esa sed insaciable que antes sentía y que pensé que había culminado con mis tantas décadas sin beber.

A ella no 
Miley
, a cualquiera menos a ella.

Ya no recuerdo nada más.

Lo único que recuerdo ahora es estar atada en un cuarto todo blanco con unas maquinas y un aparato de metal en forma de barbijo taparme la boca. ¿Estaré soñando?

Ya estaba mas tranquila, al parecer me habían sedado sangre. Este era mi gran temor, convertirme en lo que antes era, y que en mi mente y mis sentidos solo pensara en la hora de consumir, de alimentarme, de degollar. Lo pensaba y perdía el sentido.

Ni siquiera me acorde de ella estos tres días, trataba con todas las fuerzas romper el metal que me ataba a la incomoda cama de enfermos, pero no podía. Trataba de tranquilizarme y no gritar de dolor a veces cuando sentía las ganas de beber que sentía y me quemaba el pulmón.

De que valió que me salvaras Demi. De que valió.

Decía después de que los científicos me proporcionaban sangre y podía recobrar la compostura, podía acordarme de ella, y en esos pocos momentos de días que podía pensar y sentir verdaderamente temía que algo le hubiese sucedido, pero no podía hablar, no podía preguntar, no podía moverme, era un castigo, que si me hiciesen elegir entre morir o vivir esto, elegiría la muerte sin pensarlo dos veces.

Esto es lo que mi padre tanto temía, y sucedía en este momento, estos científicos harían miles de estudios para seguramente conseguir aniquilar a casi la mitad de los vampiros del mundo para después sepultarme en el infierno también.

Después de todo estaba muerta, estaba muerta sin ella.

Pase así dos semanas, recobrando la conciencia de día, y perdiéndola de noche. Recordándola y deseando o rezando que nada le hubiese pasado, para después a la noche convertirme en ese monstruo que antes era.


Demi:

No me eh atrevido a verla en persona, sino que cuando siento las fuerzas necesaria me siento en el escritorio y la miro a través del cristal. Como sufre, como grita de noche cuando le sacan el aparato, de sed, como la sedan tanto de día, y como de día es esa 
Miley tan pacifica que conozco para convertirse en un monstruo al llegar la noche.

Siento culpa en el fondo de mi alma y no lo puedo ocultar, yo fui la causante de todo esto, yo desperté a la bestia, para que estos agentes y científicos creyeran que tienen razón hacia ella, pero soy yo la única también que conoció ese lado tierno, sereno sensible, y humano que ella poseía, para después con mi torpeza e indecisión la convirtiera en esto que quería que ver. Pero su fin estaba cerca, ya los científicos habían sacado el arma letal que aniquilaría a todos los vampiros de la faz de la tierra, gracias al collar y gran parte de su sangre. Después de todo es lo que querías Demi.

Si siento y pienso de esa manera, ¿Por qué me duele su dolor?, ¿Por qué siento sus gritos calar mis sentidos?; ¿Por qué me duele tanto verla sufrir?. ¿Por qué siento tanta culpa?.

Si todos estos días me eh dicho a mi misma que era solo un momento de locura, en donde fallaron mis sentidos frente a su inminente belleza y perfección.

Debería sentirme bien, he logrado lo que tanto añoraba, eh logrado mi mayor objetivo en la vida ¿Pero porque siento la culpa carcomerme la cabeza?
-Le queda poco tiempo- decía Nicholas colocándose alado mío- ya consiguieron la pequeña Plaga- (A esto se refería a un antídoto tan letal para los vampiros que se extendería como una plaga hacia los vampiros y morirían en cuestión de horas).
-¿Cómo la mataran a ella?- dije sin quitar mi vista de su figura detrás del vidrio poralizado.
-Le están dando sangre envenenada, es cuestión de semanas- dijo esbozando una sonrisa- Además mas de uno queremos verla sufrir de dolor antes de morir- dijo descaradamente- Mientras mas doloroso sea mejor me sentiré.
-Mike tenía razón.- Dije en un susurro que solo yo podría entender.
-¿Qué?- dijo sin entender.
-Nada- conteste cortante.
-¿Tu no lo gozas?- dijo sujetándome la mano- Es glorioso verla agonizando, mi madre ni tu hermana pudieron defenderse, y ahora ella siente la misma sensación.

Simplemente lo mire, como se retorcía en su felicidad viendo el sufrimiento de 
Miley.
-¿Quieres ir a cenar?- decía risueño Nicholas.

Estaba preparara para darle un rotundo no, cuando recordé después de tanto tiempo que éramos, lo había olvidado, había olvidado todo en sus ojos. Afirme fríamente.

El me llevo a uno de esos lujosos restaurantes que acostumbrábamos a ir, como siempre hablábamos cosas trivialidades, nunca fuimos muy apasionados en nuestra relación o lo que sea que teníamos.

Yo tenia mi mente en otro sitio, en el lugar donde ella estaba, siempre de noche me excusaba en decir que iría a vigilar para verla convertida en un monstruo y asegurarme una y otra vez a mi misma que había tomado la decisión correcta, pero al amanecer siempre volvía con la culpa invadida en mi, impidiéndome dormir. No podía llorar aunque lo quisiese, aunque sintiera mi corazón desplomarse no conseguía hacerlo, hacia ya catorce días que estaba intranquila sin poder dormir mas de cuatro horas diarias.
-¿En que piensas?- decía Nicholas volviéndome a la realidad.
-En nada particularmente- mentí esbozándole una hipócrita sonrisa.
-¿Quieres ir a casa esta noche?- decía pícaramente Nicholas
-No puedo- mentí otra vez.
-¿No puedes o no quieres?- decía visiblemente molesto Nicholas- cada vez te siento mas lejos, temo perderte-
-Eso no pasara- acote a decir rápidamente "claro que no, el es mi mejor opción, si esa idea debo tener".
-Entonces pasa esta noche conmigo, no pasara nada que no desees- dijo acariciando mi mano.
-Esta bien- dije sin remedio

Nicholas pago la cuenta, y salimos a la fría calle de New York con el viento helándome de la mano, hasta subir a su auto que estaba aparcado en una esquina era un BMW Serie 7 High Security, en el trayecto sonaba "The Reason" de Hoobastank, uno de mis temas favoritos acompañado de ese aroma dulzón a pino peculiar de su auto, que no hacia mas que darme mareos. La canción no hizo mas que recordármela, recordarme lo olvidado, recordarme que ella fue la razón que cambio mi pensamiento, de mis estragos, de mis confusiones, ella es la razón de que todo este tan revuelto en mi mundo, y si escuchara a mi corazón en vez de mi razón haría causaría una rebelión terrible, podría luchar en contra de mi mundo, luchar en contra del mundo. Pero esta vez tenia que ser aquella Demi de antes, la Demi fría y ágil que todos conocían antes de que ella me puliera a su antojo, canalizarlo todo y seguir con esa postura de que ella fue un error, que fue parte de un plan imprevisto.

Llegamos al lujoso departamento de Nicholas, que poseía una vista extraordinaria de toda la ciudad, decorado con sillones a los costados y un gran plasma en el centro, una mesa de billar a un costado, paredes de colores negros y blancos de un estilo retro, y la alfombra del color rojo rubí.

Sujetándome de la mano me lleva a su habitación, estando allí empieza a besarme y comenzamos un intenso beso que se va incrementando con el tiempo, me recuesta en la cama suavemente mientras se desabrocha los botones de la camisa, cuando se pone encima mío y besa mi cuello, la recuerdo, recuerdo su fría piel, su aroma raro pero tan fuerte y delicioso que no se podría describir con palabra alguna, un sollozo se apodera de mi, llorando desesperadamente ante la mirada desconcertada e impresionada de Nicholas.
-¿Nena estas bien?- decía en plan de consuelo- Vamos cariño no te sientas mal, si no quieres no pasa nada- decía abrazándome.

Cuando termino mi melancolía, pude decirle entre sollozos aun.
-Perdóname-
-No tengo nada que perdonarte- dijo tiernamente.
-Tu no entiendes- dije en plan de explicación pero no encontraba las palabras correctas.
-Si lo entiendo, tu quieres terminar conmigo, porque ya no me quieres- dijo suavemente acariciando mi rostro.
-Si, no- dije tartamudeando.
-¿Si o no?- dijo esbozándome una sonrisa.
-Si, tenemos que terminar esto, pero si te quiero como amigo- dije abrazándolo fuertemente.
-Sabia que esto pasaría algún día, pero yo te amo y el amor es ciego quise retenerte- dijo apretándome mas fuerte.

Después de una larga charla me fui en uno de sus autos a mi casa. La ciudad por el frio que hacia ayudaba bastante mi trayecto, ya que no había tantos autos.

Estaba distraída tarareando una canción cuando veo una figura interponerse en mi camino, freno bruscamente el auto.

Era Lucia, sujete y guarde en el bolsillo de mi saco de paño la estaca de madera y Salí cuidadosamente sin perder de vista sus movimientos, tenia la mirada clavada en mi, parada como una estatua sin siquiera moverse.
-¿Dónde esta 
Miley?- soltó secamente.
-No lo se- mentí.
-Yo se que eres una cazadora, solo quiero saber donde esta 
Miley, yo jamás podría hacerte daño, ella jamás me lo perdonaría- decía la verdad Lucia, podía leer en su mente la desesperación por encontrar a su casi hermana.

Estaba a punto de flaquear y contarle la verdad cuando siento unas manos fuertes y frías apoderarse de mi cabeza, era Vit, no hacia falta verlo para poder leer su mente, el si quería encontrarla y no le importaría pasar sobre mi para hacerlo.
-Si no lo dices no dudare en estrangularte- decía el temible Vitake desalineado.

Basto solo unos segundos para verlo en el suelo gruñendo de dolor.
-Mi cabeza- gritaba Vitake de dolor.
-¿Qué eres?- dijo sorprendida Lucia.
-La elegida- dije en un desahogo.
-Entonces la leyenda es cierta- decía una agitada Lucia.
-¿Cuál leyenda?- dije extrañada.
-Mattew Wilson escribió una profecía para el gran señor (Dracula) hace mil años, que vendría una humana, con mas poderes que cualquiera y destruiría a todo vampiro de la faz de la tierra, incluso ella misma derramaría la sangre de la diosa inmortal- dijo sin dejar de examinarme con la mirada.
-¿Quién es Mattew Wilson?- dije extrañada.
-Un vampiro con la habilidad de ver el futuro- dijo Vit recomponiéndose.
-¿Por eso Dracula convirtió a su hija en inmortal, por el miedo a que yo apareciera y acabara con ustedes?- dije sin vacilar.
-Si- decía Vit que se reía irónicamente en la mente.
-No- interrumpió Lucia- la elegida derramaría de la forma mas brutal la sangre de su hija.
-¿Por qué eso es lo que harás no?- decía Vitake furioso, tratando de pensar estupideces para que no leyera su mente
-Yo- dije casi en un susurro cabizbaja.
-Entonces la guerra esta declarada, nosotros queremos recuperar a 
Miley  y no dudaremos en acabar contigo o con quien sea, fue lo que le prometí al señor- decía Vit, antes de desaparecer con Lucia de esa calle deshabilitada.

¿Seria capaz de hacerlo, de asesinarla con mis propias manos después de haber fallado dos veces, después de entregarle el cuerpo y el alma, seria yo quien acabara con su existencia?

Sin pensarlo y actuando espontáneamente, maneje a toda velocidad el auto de Nicholas para dirigirme a la base secreta.

Pase por el largo corredor lleno de guardias casi corriendo, algunos se sorprendían por mi desesperación.

Cuando entre al salón para verla detrás del vidrio poralizado no estaba en la cama atada, me asuste completamente. Fue entonces que llame por los auriculares al Dr. Damon que me informo que la habían trasladado a otra celda, a la de castigo, donde había suma vigilancia.

Cuando mire por el retrovisor poralizado, estaba 
Miley inconsciente con una remera de lino manga corta y un pantalón ajustado negro, el mismo que llevaba hace dos semanas atrás, atada de manos y piernas en una tabla vertical, totalmente lastimada, con heridas que seguramente eran latigazos con material de plata.

Sentí como mi corazón se partía al escucharla jadear de dolor mientras la golpeaban sin cesar tal vez tratando de sanar una herida que se abrió hace mucho tiempo.

¿Venganza?, esto es lo que quieren, esto es lo que desean, es lo que tú deseabas.

El lugar era un eco de sus gritos de dolor, y al ver eso mi corazón se desplomo junto a ella.
Miley, mi flor inmortal, estas siendo desflorada y marchitándote lentamente, ante los ojos sedientos de felicidad y venganza de tus enemigos.

Y yo, seguramente terminare con el ultimo pétalo de luz que emanara de su ser, soy tan cobarde que no puedo ni enfrentar a mis recuerdos, mis promesas por el sentimiento que siento en mi, soy tan cobarde 
Miley,
 que no puedo luchar por ti, soy tan cobarde que seré yo la que acabare con tu vida.

Sentí morir por dentro cuando después de golpearla con ese elemento de plata, le tiraban sal por el cuerpo, incrementando su dolor y quemándole la hedira, estaban apurando su muerte. Solo se veían marcas de latigazos. Ni los ojos podían abrir, estaba totalmente convertida.

Sin poder soportarlo mas, entre y eche con gestos a todos, esos agentes estúpidos y a esos científicos ineptos.
-Por dios mátenme ya- decía entre jadeos y gritos de dolor.
-¿Qué haces aquí?- dijo sin siquiera abrir los ojos.
-¿Cómo sabes que soy yo?- dije tratando de respirar y parecer lo mas fría posible.
-Tu olor, tu aroma, es algo que jamás se borraran de mis sentidos- decía mientras hilillos de sangres recorrían su rostro, y su piel sanaba pero a una velocidad sumamente lenta.
-¿Y deseas probar otra vez mi sangre?- dije probándola.
-Hace tres días que no tomo esa sangre que me dan- dijo abriendo lentamente los ojos que en ese momento eran de un marrón clarito- y la que me obligaron tomar hoy estaba envenenada, ¿porque no me matas y terminamos esto?

Yo no podía mirarle a los ojos, sentía tanta vergüenza, tanta pena de verla en esas condiciones.
-¿Tu sabias lo de la profecía?- solté sin pensarlo.
-Desde que tengo conciencia me lo han advertido- dijo esbozando una tierna sonrisa, a la vez que sus ojos se volvían del color del mar otra vez.
-¿Y porque?, ¿Por qué no me mataste cuando lo supiste?-
-Porque quería conocerlo- dijo suspirando- quería sentir ese calor recorrer mi alma fría, y aunque me llevé a la tumba a todos los míos, aunque me mates, jamás me arrepentiré de elegirte encima de mi vida- dijo mirándome los ojos.
-¿Cómo sabes que seré capaz de hacerlo?- dije sonando casi desesperada.
-Es que lo harás, yo no pude eludir la profecía y tu la cumplirás y- dijo dando una pausa- Vengaras la muerte de tus padres y de la pequeña Kelly.
-Cállate, no la menciones- dije acercándome con la sangre hervida y dándole una cachetada.
-Quiero que sepas que lo siento- dijo cabizbaja sin animarse a mirarme-
-¿Tu crees que te matare?- dije sujetando su rostro débil y pálido.
-Siempre lo supe- dijo entrecerrando los ojos- pero nunca pensé que serias tu. Cuando todo esto pase lo olvidadas, y podrás sonreír como lo hiciste en la mansión, entonces en ese momento todo habrá valido la pena, yo no puedo vivir sin ti en mi vida- dijo mirándome directamente a los ojos tiernamente.

Sentí flaquear todas mis defensas, fue ahí que tenía que correr o iba a caer otra vez en sus fríos brazos. Le di un pequeño beso, que quedara grabado en todo mí ser, y me aleje del lugar.
Yo jamás podría matarla, jamás podría hacerlo- pensaba.


Miley:

Ya no siento dolor, ya no siento ganas de escaparme.

Estas personas que me martillan lentamente con todos sus aparatos, creándome dolor un momento, aunque sane al tiempo, sus tristes miradas no hacen mas que recordarme porque estoy aquí, recordarme aquel pasado tormentoso, solo estos tres días pude recomponerme y dejar de pensar en ese liquido espeso y convencerme de que mi fin estará cerca. Lo mas doloroso será ver su rostro en ese momento, en el momento del final que tanto quise eludir, siempre eh sido débil padre, siempre eh sido una inútil y débil.

Y solo ella es la razón de mi tristeza, una tristeza que no se puede plasmar, un sentimiento que no se reconocer porque jamás lo eh sentido. Un frio se apodera de mi y solo su cálido recuerdo me recuerda que valió la pena todo, tu eres la razón de mi cambio, solo tu.

Podrán castigarme mil años, podrán matar a todos los que respeto, pero jamás mataran el vivo recuerdo del momento en que toque el cielo con las manos, los seres oscuro como yo solo vivimos para destruir, y tu has irradiado de luz mis pensamientos, aun cuando deseo febrilmente tu sangre, puedo distinguir que si sentí un cosquilleo en mi alma fría e insensible fue por tus ojos que me daban serenidad. Jamás quise hacerte daño, jamás quise hacerte aquello. Hoy quien es tu novio, me ha dicho toda la verdad, de quien en verdad eres tu, sin siquiera hablarle eh leído en su mente, cuanto te ama Demi.

Estas viva y eres una agente, eres la elegida, aquella de la que tanto me advertían y Mattew no se equivoco en algo.

Seria mas bella que un ángel, llegara en el centro de todo, es tan fuerte por dentro con un rostro tan angelical por fuera pero también me dijo que serias tan cruel en el final que ni los divinos dioses te reconocían.

"La diosa Mortal, y la diosa Inmortal no podrán vivir mientras la otra viva. Y al final la diosa Inmortal Flaqueara y la diosa mortal triunfara".

"Solo una de las dos podrá vivir". "La diosa Mortal, y la diosa Inmortal no podrán vivir en el mismo lapso de tiempo"

Si tu vives yo moriré, y si yo vivo tu morirás, y si yo muero los míos morirán conmigo, quieros que vivas, que conozcas la paz que el destino no te pudo dar, quiero que conozcas la luz y la felicidad y yo no sere la que me oponga a verte sonreir.

Todos estos siglos, miles de personas han pasado delante de mí y ninguna me ha iluminado como tú lo hiciste.

Los latigazos, me sacan la respiración por momento, jamás había vivido dolor como este, sentir todo el tiempo que después de la hedida no la dejaban sanar porque le tiraban sal para que arda, para que duela, pero leer sus pensamientos, como te odian 
Miley.

Después de que me golpean como dos horas seguidas, paran la carnicería, y ese aroma a Oliva invade la habitación, no necesito verla para saber que esta allí parada enfrente mío, tan hermosa como siempre, con ese gesto frio y duro con los brazos abrazados, y esa ropa que le sienta tan bien.

Aun así, evitaba mirarme a los ojos, como si algo le molestara.

Soltó sin vacilar sus preguntas. Jamás podre olvidar esa mirada retraída, como si sintiera un dolor por lo que tenia que vivir, eso me confirmo el amor que sentía, el amor imposible que nos unía.


Demi:

Estaba en la oficina tomando un café caliente para poder estar despiertas eran muchos días de dormir mal y anoche después de todos esos remolinos de confusiones y sentimientos, cuando entra un desesperado Nicholas.
-Nos están atacando- decía recogiendo unas armas desesperado
-¿Quien?- dije exaltada.
-Un grupo de chupa sangres-
Me levante de golpe tirando el café, agarrando un par de armas y amarrándolos al sujetador de armas cruzado.

Cuando llegamos a medio pasillo, había algunos guardias muertos ensangrentados en el suelo, estábamos a punto de cruzar cuando escucho una voz aproximarse, era el pensamiento de uno de ellos que no me dio tiempo para anticiparlo y había saltado sobre mi, totalmente convertido tratando de morderme, tuve que golpearlo con fuerza, a la vez que aparecían otro dos mas y uno de ellos forcejeaba con Nicholas, fue tan rápido todo que no me dio tiempo de pensar.

El más alto y atlético de los dos cuando estaba a punto de golpearme, lo anticipo velozmente y le clavo rápidamente la estaca en el corazón y veo como se hace trizas en cuestión de segundos.
-Maldita- grito el otro que pego un salto pateándome el estomago, me hizo casi volar a una esquina, un dolor inmenso sentía, no tarde mucho tiempo en usar la telequinesis para verlo desmoronarse ante mis ojos de dolor.
-Demi- decía Nicholas forcejeando con otro que intentaba morderlo, sin poder moverme mas rápido por el dolor estomacal del golpe anterior el otro logra morderlo, pero no con profundidad, ya que le clavo la estaca cuando logro levantarme.
-"Sector B"- se escuchaba en mi audífono- "necesitamos ayuda en el sector B".
-Vamos ve- decía Nicholas tratando de detener el flujo de sangre que había en su cuello.

Cuando bajo subo al Sector B me encuentro con una batalla de casa por casa, eran mas vampiros que agentes vivos, luchando forcejeando al parecer estos eran mas inteligentes que los otros vampiros y tenían armas filosas, pistolas, navajas, esto no era alimentarse, estos querían revancha, querían a 
Miley  no eran los mismo vampiros de la mansión de eso estoy totalmente segura.

Mike en un intento de eludir a uno que era de una complexión robusta, tenía un tapado negro y unos jeans ajustados en las piernas. Y una expresión que daría pavor a cualquiera. Mike se cae y este sin perder segundo se lanza sobre el al parecer tenia un poder de hacer sentir dolor con la mente ya que Mike se estaba retorciendo sin poder hacer nada y en un minuto en solo un minuto Mike emitía sus últimos gestos de dolor. Fui tan torpe que en ese minuto, porque fue tan veloz que en un minuto, lo mato sin piedad. Sentí mi interior desangrar sin remedio, mi hermano mayor, la única persona que me quedaba además de Nicholas había muerto en manos de otro chupa sangre, sin dudarlo, le lanzo una navaja de plata que le atraviesa velozmente el corazón desmoronándose me caí sin temer morir, no escuchaba ni me importaba sus pensamientos, en ese momento el fue mi luz otra vez, como un hermano mayor aun así me recordó que tenia que hacer como siempre "Nunca te rindas, ellos siempre buscaran tu punto débil" eso siempre resonaba en mi mente cuando necesitaba la fuerza necesaria para vivir en esa mansión, me levanto secamente con algunas lagrimas en los ojos "levántate Demi de esa forma te acabaran en un segundo" recuerdo que siempre me decía eso cuando entrenábamos.

Ante eso algunos quedan perplejos y se detienen, viendo como Mike ya no estaba en este mundo. Y por primera vez en mi vida fui fuerte y no sentí miedo, por primera vez seguiría a pasos lo que el me enseño a como luchar contra estos monstruos. Uno dos, tres o tal vez cuatros, cinco, seis, o siete no recuerdos como fue que mate lentamente sin piedad a uno por uno de ellos, sentía la rabia recorrer por mi cuerpo, solo recuerdo con la brutalidad que le saque la cabeza de un espadazo a uno de ellos.
-Así que si existes- decía uno de ellos resurgiendo en la puerta, con un saco y un pantalón jeans azul, una persona de mediana edad al parecer- Eres la elegida verdad.

Podía leer en su mente, en un flash back, el era el gran Luck el señor del segundo, ya que en un segundo podía matar a quien quisiese, del que tanto temían, mas viejo aun que 
Miley  la primera persona que Dracula convirtió su gran amigo humano Luck.

-La profecía, puede realizarse, pero también puede frenarse- decía con gestos seguramente tratando de matarme, pero con lo que el no contaba era que yo era inmune a los vampiros- Que bueno que era Wilson- dijo entre risas
-Si sabia que servía para algo no lo hubiese matado, sus profecías eran ciertas, eres inmune a todos nosotros.
-Si pero tu no eres inmune para mi- dije usando telequinesis y causándole dolor, pero este era tan fuerte que lo podía soportar.

Para mi asombro, Luck avanza sobre mi a una velocidad impresionante y me da un golpe tan fuerte que me hace volar casi por los aires, sangrándome la ceja por el corte que esto causo, se acercaba mas rápido, para sujetarme del cabello, y golpearme rápidamente el estomago con la rodilla, trato de defenderme evadiéndome de su brazo y golpearlo, y en ese momento siento como una navaja traspasa mi estomago, causándome un dolor horrendo, me sujete del estomago tratando de respirar por el dolor punzando que me había causado, cuando siento un golpe que me hace volar otra vez mas rompiendo una de las maquinas que había en ese sector extenso que estaba dedicado al descanso.

No puedo respirar, me duele demasiado, el es mas fuerte, mas tenas, mas rápido que yo, ya ni siquiera puedo ver con claridad sus pasos, solo trato de levantarme y moverme tratando de esquivar sus golpes. Después de tantos golpes e intensos fallidos por verlo caer, siento mis piernas flaquear y la sangre correrme ahora por la frente del duro golpe que me di cuando me lanzo como a un juguete a la pared, se acerco rápidamente sujetando mi cabello, y me mostro sus filosos dientes sentí el miedo invadirme, ese miedo que sentí el primer día que acabe con uno de ellos, ese miedo que pensé acabar reapareció otra vez.
-Como digo, el destino se puede cambiar- dijo sonriendo irónicamente a punto de morderme.

Estaba preparara para mi fin, pero jamás me rendiría, jamás dejaría que la muerte de Mike quedada en un simple recuerdo, jamás dejaría que otras personas siguieran sufriendo por este hombre. Y en ese momento entendí porque mataría a 
Miley  la mataría para salvar a mas de 40 millones de personas inocentes que deben sufrir las injurias de personas como Luck, o cientos de ellos mas, y lo mataría a el, o a quien sea. Porque por primera vez comprendí mi lugar en el mundo, y este no es amar ni ser amado, es ser un héroe, no ser un héroe sino que por todas esas personas que derramaron su sangre como Mike, no quedara en un vano recuerdo y una sed de venganza insaciable, ahora es que entendía las palabras de Nicholas y ese odio irreversibles hacia ellos.
-¿Ahora dime, donde esta el collar de cristal?- decía fríamente.
Jamás- dije pateándolo fuertemente y lanzándome con furor.

Saque un arma de platino y vacile el alma en el, sin contar cuantas balas iban perdidas en su cuerpo, aun así entre jadeos de dolor, el temeroso hombre seguía tratando de pararse. Antes de que lo haga le clave la estaca en el corazón sin opción de tiempo.

Cuando estaba subiendo al lugar donde estaba 
Miley  en la entrada del salón donde se encontraba encerrada me encuentro otra vez con esa mirada, con esa mirada llena de fervor, sus ojos eran negros, su expresión era rabiosa, de sus labios salían unos colmillos perfectos, y ese rostro angelical era reemplazado por anchas y gruesas venas.

De lado suyo estaban Anastasia, Vitake y Lucia preparados para luchar, las dos vampiresas totalmente convertidas tratando de ayudarla, en su paso habían dejado a unos quince personas alrededormente de científicos y agentes que trataban de bloquear la entrada al salón donde se encontraba.
-Impresionante- dije sarcásticamente- ¿Cómo pudieron eludir a tantos controles de seguridad?-
-Fue difícil, pero en cuanto los encontramos, llamamos a Luck, el ideo lo demás- dijo secamente Lucia.
-O nos dejas pasar o acabamos contigo- dijo Vitake
-Sabes que eso jamás pasara- dije preparándome- Jamás los dejaría pasar.
-¿Todo este tiempo eh sido un simple plan?- dijo con los ojos azules otra vez la musa angelical encarnada en demonio
-¿Es que alguna vez lo dejaste de ser?- Mentí.

Leí el miedo de Anastasia, el miedo de Lucia por la vida de 
Miley  y el fervor deseo de aniquilarme de Vitake.
Miley uso sus poderes, seguramente leía lo mismo que yo, el miedo, la sed de venganza, y los durmió o desmayo.
-Ahora no tienes a nadie que te defienda- dije acercándome lentamente.
-Tengo dos opciones- dijo sonriendo- una es dejarme morir, y otra es escapar.
-Pero tu tienes dos opciones también- prosiguió- me matas o me dejas ir, pero se que ya decidiste por la primera, y yo no puedo luchar en contra de ti.
-Porque una puta vez dejas de lado esa estúpida actuación de querer hacerte la buena- le grite furiosa.
-Porque para dejar de hacerlo, tendría que dejar de amarte- dijo acercándose a mi- ya te lo eh dicho antes, eh vivido 460 años, y jamás en mi vida eh visto una luz tan preciosa acariciar mi alma fría como tu lo has hecho- dijo esto abrazándome.

Después de un momento, después de unos minutos, volví a la realidad, y recordé lo que en un momento sentí cuando luche en contra de Luck, yo no estaba temiendo a mi realidad, estaba siendo valiente, iba a matar al amor de mi vida, iba a entregarla con mis propias manos, para encontrar la paz y la felicidad de los demás, pero en ese momento no solo ella moriría, yo también lo haría, porque mi alma se iría con ella, por siempre y para siempre moriría junto a ella también, sentí un dolor punzante clavarse en mi, un nudo en la garganta imparable, sin lagrimas la llore, y llore a nuestro destino, bese sus labios fríos, mire por ultima vez su rostro, era perfecto, era tan blanco como la nieve, y ese tacto frio y suave al tocar su piel quedarían grabado por siempre en mis sentidos, tenia los ojos cerrados, como sabiendo mis intenciones, entregándose una vez mas a mi merced.

Introduje lentamente aquel material de madera punzante con el cual había matado a tantos vampiros, y la bese, tratando de calmar su dolor sus gritos como si de esa manera podría decirle sin palabras que me estaba muriendo junto a ella, como si con eso pudiera decirle que me estaba desflorando y rompiendo una a unas mis alas que solo con ella podrían alzar el vuelo. Mientras de mis ojos no dejaban de emanar lagrimas.
-Mírame 
Miley- dije desesperada

Ella tenía la boca entreabierta, y con esos ojos que se iban oscureciendo cada vez mas me sonreían y me irradiaban por última vez.

Todavía espero que alguien me levante de esta pesadilla.

martes, 17 de diciembre de 2013

Blood, revenge and... love? - 1

Hola y gracias por seguir leyendo, y a la chica que cometa muchas  gracias tu comentarios siempre ayudan, esta novela es algo diferente espero que les guste

(lo que esta en rojo es cuando Miley cuenta su versión y lo verde es de Demi)


"Reviviendo"


Destino, destino cruel, monstruos, tantos monstruos a mi alrededor, y esas mentes viles, de las cuales, yo escucho voces, voces que muy pocos tienen la desdicha de escuchar, dolor, sangre, tanta sangre, lo toman, lo hablan, lo tratan como si fuera lo máximo, y en realidad, simplemente es un liquido que recorre cada parte del ser humano, como si fuera lo máximo, veo en sus ojos, leo en sus mentes, esas fuerzas, esa maldad, que sacan del simple hecho de alimentarse. No no, yo no soy un monstruo como ellos, ¿hace cuanto te estas reimplantando esto Miley? hace cuanto quieres seguir con esta idea tonta de que no eres, el ser mas asqueroso y repugnante del mundo, si vives en un mundo tan paralelo al cielo, si vives, rodeada de monstruos, si eres la hija del gran señor, cuanto mas seguirás con esa idea, eres tan o mas malas que ellos, eres mas asquerosa que esos que dejan sus cadáveres a la a deriva de tu vista y de tu hambre, pero hace cuanto que no consumo, hace cuanto, no me alimento, hace cuanto, que consumo la sangre de esos animales, hace décadas no siento esa locura por alimentarme…
Miley, feliz cumpleaños.- me interrumpían de mis pensamientos, al levantar la mirada me encuentro con Jonás, un chico de tez blanquecina muy blanquecina ojos tan penetrantes, era muy apuesto, cabello al costado, que vestía en un traje casual.-Miley ah quedado en el pasado.- dije levantándome de mi cama.- no te eh permitido subir hacia mi alcoba.
-Discúlpame, solo quería saludarte por tus, 350.. no 450.- decía Jonas gracioso
-460 años.- dije suspirando
-Hay que festejar esta noche, ¿hace cuánto no sales de este lugar?, hace cuanto no.-
-No quiero.- dije frenando sus palabras.
-Eres la princesa de las tinieblas y no sales de tu habitación, me pregunto cómo puedes vivir sin alimentarte.-
-Si lo hago y ese no sería problema tuyo.-
-Alimentarte de Sangre de animales, que te trae tus súbditos, eso no es alimentarse.
-No quiero ser un monstruo.
-Pues lo eres, y déjame decirte que la más poderosa.- decía con gestos en el rostro
-Si no te vas de este lugar en 5 segundos, juro que voy a producirte dolor hasta dejarte en coma por varios días.- no tuve tiempo de pestañear cuando ya no lo vi a mi lado.

Si soy un monstruo, un horrible monstruo que se esconde para negar esto, para no ver la maldita realidad.
Sigo en esa gran habitación de cuatros paredes, con ese diseño que no se arregló desde 1760, de colores pasteles en las paredes, no tiene ventanas, gracioso, vivo en un lugar secreto, muy secreto, debajo mas debajo de las alcantarillas, tecnología, computadoras, tv, vivimos como personas normales, mientras somos unos viejos de mas de 100 años.
-
Miley,Miley.- soy Anastasia.
-Pasa.- dije
-Saldremos esta noche.-
-No iré.- dije volviéndome al gran sillón.
-Prometemos no alimentarnos.- decía Neón que surgía de la puerta, ese chico rubio tan blanco como Anastasia, los dos poseían un don tentador para cualquier humano, era su belleza, los dos eran muy bellos, y además eran hermanos.
-No les creo.- dije sin vacilar.
-Pues así será.- vamos ¿hace cuanto no vez las calles?-
-Vale vale.- esta bien.
Los dos salieron muy sonrientes, llevaban la ropa que supongo en ese momento estaba de moda.
Yo como no tenia mucha ropa casual, me puse un vestido que me compre hace unas décadas, no estaba fuera de moda, porque era sencillo y elegante, hecho por el mejor diseñador de entonces.
Lo único bueno de ser vampiro, es no tener imperfecciones en el rostro, simplemente me maquille con colores claros los ojos, y me dispuse a bajar.

-No no, no ni loca sales con esa ropa.- decía Anastasia.
-¿con cual salgo?
-No estamos en el siglo XIX.- decía Arlet, la más vil y terrible de todas.
-Vamos te presto ropa.- decía Anastasia.
A regañadientes subí hacia la habitación de Anastasia. Su cuarto estaba pasando el largo corredor, llegando a la sala de estar estaba su habitación. Con decoraciones pintorescas y muy coloridas lo que realmente me sorprendió.
-Ya se que dirás.- dijo suspirando.- a diferencia de Arlet. De Tomas y de Isabella no quiero vivir tan plenamente la vida de un vampiro… a veces.- dijo dando una pausa.- a veces necesito luz, sabes.
Yo simplemente asentí con la cabeza, y era verdad, ella era un ser vil pero no destructiva como la mayoría de los vampiros, lo leía en su mente, su arrepentimiento después de haberse alimentado siempre le entraba la moral, el remordimiento, pero ella también sabia que jamás podría dejar de hacerlo, lo tomaba como algo natural.
Después de unos minutos de seguir hurgando en su gran placar, saco un vestido, que para mi gusto y mi vista eso era un sweater largo de color gris, unas botitas y un saco largo por si hacia frio.
-Esto te quedara bien.- decía con gran entusiasmo.
Después de unos minutos termine de vestirme, y ella revoloteaba mi cabello.
-Así esta mejor.- quisiera, ser así de bella como tu.-
-Espero que se comporten, no quiero tener que.-
-Ella asintió con la cabeza, si accedí fue porque pude leer en sus mentes que si cazarían lo harían fuera de mi vista.
-¿Porque te molesta tanto?.- articulo sin que yo me diera cuenta.
-Porque si.-
-Vez no hay razones.-
-¿Y desangrar a gente inocente por placer es una razón?.- dije volviéndome seria.
-Es nuestra naturaleza, yo no pedí que me convirtieran en esto.
-Yo tampoco quise ser un monstruo, y lamentablemente un hechizo mágico a diferencia de ti me convirtió en esto soy desde bebe un monstruo, tu fuiste humana por lo menos.- pero no quiero ser un monstruo.
"Pues lo eres, y tu si que has destruido". Decía ella en sus pensamientos, simplemente me aleje.
En la calles de New York, todos con autos carísimos, mostrándose normales, fuimos a un bar de la alta sociedad, creo que si seguí ahí un tiempo mas con esa gente, no me iba a poder contener arrancarles el corazón a unos tantos que se acercaban a hablarme.
Antes la gente no era tan… tan pervertida, en sus mentes había sexo, solo en eso pensaban.
Fue por esa razón, por la que junte las fuerzas y Salí de aquel lugar.

Caminando por esas grandes calles, cada vez mas urbanizadas, cada vez mas distintas, hace cuanto no respiraba aire. 
Pensamientos de gente incoherentes. De personas tristes, de asesinos traumadas, de personas sumamente felices, y de algunas malas hierbas allí te das cuenta de que tu no eres el único monstruo, personas sufriendo por amor, amor que será esa palabra, ella que sufre por el, ella que piensa en suicidarse por el. Es el único sentimiento, que jamás tendrá un monstruo, ese sentimiento de los que tontos hablan, yo eh carecido de ese sentimiento, desde que tengo memoria, en esto 460 años, solo recuerdo que lo han mencionado, eh visto la emoción que cargan cuando lo expresan, claro que eh querido sentirlo. Pero eso es algo tan lejano como olvidarme de las cicatrices del pasado.
Pasando por un centro comercial, por un bar, hasta llegar a una gran discoteca, con algunas personas afueras. Voy escuchando a cada persona.
-Déjame.- un gran ruido parece ser un golpe, no se de donde provienen las voces, solo puedo escuchar una mente sucia un hombre, lleno de perversión, pero ese no es mi asunto, cuantas voces y cuantas mentes eh leído con estas situaciones. Pero algo me dice que debo seguir esa voz, algo me dice que debo ir. Y en un abrir y cerrar los ojos me encuentro parada allí.
-Oye, tu que mierda quieres.- decía el dueño de esos pasamientos, un hombre muy grande físicamente.- tu también quieres.- Decía acercándose a mi, y a los pocos segundos, sin poder tocarme estaba a 500 mts inconsciente, lo podría matar. Pero. ¿Quién soy yo?.

Ella estaba temblorosa, gacha con el rostro en las rodillas. Trato y trato de leer su mente pero no puedo. Como puede ser esto posible, jamás me había pasado, quiero decirle que todo esta bien pero no me animo. Si la toco no se si podre resistir a la tentación de su sangre. El olor de la sangre que proviene de su cabeza, es tan delicioso. Tengo miedo de convertirme otra vez, trato de hacer lo posible para que mis pupilas no se dilaten, y cuando estoy a punto de correr su voz me detiene.
Gra… gracias.- no hizo falta leer en su mente el miedo que le causaba.
-¿Haz visto algo?.- dije tratando de no respirar.
-No.. no.- ese no era un claro si, cuando pude recobrar las fuerzas y abrir los ojos la pude ver.

Era más hermosa que un ángel, en ese momento creía haber alucinado, pero ella era de carne y huesos.
Con una cabellera negra larga y ondulada en las puntas, un corte moderno de los que se usan ahora, unos ojos penetrantes azules verdosos, que al mirarlos olvidarías de donde provienes, y cual es tu objetivo, tiene una mirada tan profunda sumada a ese hermoso y exótico rostro angelical del que chorreaba un pequeña gota de sangre producto del golpe que le dio aquel hombre.
-Si me dejas ir olvidare lo que eh visto.- dijo esa voz tan sensual.
-No puedo.- dije sin vacilar.
-¿Me mataras?.- dijo con lagrimas en los ojos.
-Cierra los ojos.

Los cerro temblorosa, lo único que pude hacer es tocarla y hacerla dormir, con telequinesis, no podía asesinarla, a cualquiera, pero a ella jamás. Me traume aun mas cuando no podía hacerla dormir, era inmune a mis poderes.
-Sigo esperando a que me mates, no le temo a la muerte.- decía llorosa, y temblante.
-No puedo hacerlo.
-Entonces déjame ir.- dijo abriendo sus ojos y clavándolos en mi.
-No puedo hacerlo.-
-¿ es lo único que sabes decir?.- hasta en esta situación podía inmutar una sonrisa, en ese momento, pude sentir mi corazón pararse. ¿Qué me hacia sentir esta mortal?.
-Tienes que venir conmigo.-
-No quiero.- dijo, no le hice caso alguno y la cargue.
-Respira hondo, y cierra los ojos,. Me hizo caso, entonces corrí y en cuestión de un corto tiempo llegue a la mansión.
-Abre los ojos.
-¿Qué eres en realidad.- se animo a decir, mirando el gran cuarto.
-¿No te has dado cuenta?, soy un monstruo.-
-Que clase de m…- fue lo que escuche, hasta que en un abrir y cerrar los ojos Tomas la agarraba del cuello..
-Miley, pensé que habías dejado los hábitos.- decía ese perverso morocho de ojos claros y tez tan blanca como la luz, poseedor de un cuerpo atlético.
Al rato entraban los demás que habían salido.- son 35 vampiros en la mansión y unos cientos en el resto del país.
-Mira esta belleza Arlet, como nos divertiremos.- dijo Tomas, con su mirara que da pavor.
Ella estaba temblando.
-Sabes preciosa con un cerrar y abrir de ojos no estarás mas en este cielo.
-Si la tocas, prometo hacerte sufrir antes de matarte.- mis palabras cambiaron la expresión de Tomas.
-Contare hasta 10 .- 1, 2,3,4,5,6,7,8…9…
-Tomas suéltala.- decía Lucia.- veo el índice de 
Miley te va a matar de verdad.
-No le temo, si dicen que es tan poderosa, quiero que lo demuestre.-
-10.- dije cerrando los ojos.
Tomas estaba flotando en el aire con una expresión de dolor.
-Por favor para.- decía Arlet.- lo estas matando.
-Lo deje, quedo inconsciente en el suelo, y pude ver en los demás el respeto que había perdido.
-Para que recuerden quien soy.- dije exclamando.
"debes matarla".- decía Anastasia en sus pensamientos.
-Quien es ella Joe,- Decía Lucia, a Joe, el tiene el poder de saber la vida de las personas con tan solo tocarlas, físicamente Joe si daba miedo, era robusto con una melena castaña descuidada, y una tez muy blanca, pero en realidad era muy amable.
Joe se acerco a ella.
-No puedo, no veo nada.- decía el para asombro de todos, era inmune a nuestros poderes.
-Dime tu nombre por favor, veré si puedo ver simples cosas.-
Demi .-
Pude leer todos los pensamientos de Joe.
"no lo puedo creer, esto no puede ser posible".
-No lo puedo creer ella es.- decía Joe que no salía de su asombro.-Es inmune a todos nosotros, lo siento es que simplemente no logro ver nada.- decía un Joe que parecía preocupado.

En la mente de varias personas aparecía la palabra "Asesinar" y más de uno, quería hacerlo ellos mismos, después de hacerle cosas perversas, sabía que si la dejaba irse, eso pasaría.
-Tenemos que matarla.- decía Lucia. Esa mujer tan sensual y profunda, de tez traslucida tan clara, unos labios carnosos, y dueña de unos ojos marrones claros que deslumbran a cualquier mortal.
-Yo lo hare.- decía Vitake, uno de los mas temidos y tiranos de los vampiros, escondido de un rostro angelical de niño, Vitake posee un don muy especial a diferencia de los demás, el tiene el poder de destruir a las personas con la mente, según lo que siempre voy escuchando de su mente, el es una persona muy tenaz e inteligente, muy vil y malo, pero muy leal hacia mi a diferencia de Tomas.

Ella estaba temblando a la vista de unos vampiros que se querían divertir con ella a toda costa.
-Pero antes, quiero divertirme contigo.- decía acercándose Vitake.
En un reflejo de velocidad, lo golpeo y vuela rompiendo la mesa de la gran sala alfombrada de roja, y con paredes de color pastel, sillones de cueros eran los que adornaban y daban un toque de elegancia al lugar, una gran chimenea, y grandes estantes de libros de todo tipo.
A la vez que Vitake voló rompiendo la mesita de luz, salto Arlet, esta a diferencia de Vit, no estaba bromeando y buscaba asesinarme como pudiese, salto encima mío, mordiéndome el cuello, ella ya estaba transformada, solo pude apartarla de mi con fuerza, en ese intento me araño el rostro. En ese momento vi a Demi con tanto miedo a los ojos, que no me importaría morir, solo para salvarla, cuando estaba a punto de levantarme para usar la telequinesis, aparece Charles, del que nadie pareció percatarse, por su asombroso poder de velocidad, pero yo lo pude leer en su mente, como me odiaba ese chico, cuanto odio tenia hacia las personas en un cuerpo tan pequeño, me clavo un palo de madera, para asombro de todos, hasta de Vit, que estaba sujetando a Arlet, hace cuanto no sentía un dolor como ese, hace cuanto. Sentí romperse todas mis entrañas.
-Pide tu ultimo deseo princesa.-
-Sabes que te puedo asesinar con un solo paso.- dije casi sin respirar.
Charles iba a una velocidad infinita, que solo yo podía saber su ubicación según lo que pensaba.
-Conviértete, 
Miley.- gritaba una Lucia desesperada.
Al tiempo que sentía, otra vez aquel arma romper mi pulmón derecho, fue tan doloroso que me dejo sin aire. Pero convertirme, eso no lo quería, no frente de ella, no quería mostrarme tal cual era frente a sus ojos.

Al fin Charles había parado que moverse, para pararse frente mío, con aquel arma, era el final.
-Déjala.- escuche la voz de la hermosa chica, teniendo el valor de empujar a Charles que de un solo golpe la hizo desparramarse por las mesas, inconsciente, y en un charco de sangre proveniente de la cabeza. Ese fue el momento decisivo, para desatar mi furia; ya no era una rubia de ojos azules verdosos, ahora tenia dientes afilados y ojos negros que ni las pupilas se veían.

No sabia donde estaba Charles, pero en cuestión de segundos, vi desmoronarse una pila de cenizas, que seguramente eran de su cuerpo, no estaba en si, cuando me acerque a Arlet, que imploraba por su vida.
-No te asesinare, sino que prefiero que Vit que tanto te "quiere".- dije sarcásticamente.- que el lo haga, pero que te haga sufrir tanto dolor, antes de hacerlo.
Nadie se atrevía a moverse, ni a pestañear, unos pocos minutos después, pude volver en mi, y vi a Demi tirada en aquella gran mesa y con hilillos de sangre en su cabeza, entonces pude entender la mirada llena de hambre de algunos, que si no fuera por mi, ya se hubieran alimentado, pude leer tanto miedo en sus mentes, tanto respeto que había perdido. Me acerque a ella, no sin el miedo de no poder aguantarlo y matarla allí mismo, pero sentía esas fuerzas, y se que aunque no me alimentara por 1 siglo mas preferida morir que a morderla a ella. Que era eso que sentía, que la hacia intocable, que la sentía sola mía, y que debía protegerla. Cuando me acerque a su cuerpo, debo confesar que utilice todas mis fuerzas, para que su sangre sumada al olor de su cuerpo a oliva no me hiciera perder la conciencia, la alce como pude, cerrando los ojos, y recordando que si me alimentaba, siempre pagaría por esa decisión. Vi a unos vampiros sedientos e inmóviles que me seguían con la mirara.
-El que le pone una mano, terminara siendo cenizas como charles, o peor, si me enojo le hago sentir tanto dolor que morirá solo por eso.- exclame.- vallan a alimentarse y vuelva.
La lleve a mi habitación, casi desmayándome por soportar el olor y no respirar, la acosté en el gran sillón junto al televisor, y fui al baño a extraer el algodón y un balde de agua para limpiarla.
-Miley ábreme.- escuchaba la voz de Lucia.
-Ve a alimentarte y te dejare entrar.-
-Déjame entrar, no siento sed, y no quiero verte pagar, por matar a la persona que te deslumbro por primera vez.- "esas palabras deslumbrar".
-Yo puedo.-
-Ábreme, por favor.- la deje entrar, me vio utilizando todas mis fuerzas posibles para limpiar la sangre que surgía de su frente y que corrían de sus mejillas.
-Como, puedes soportarlo, hace décadas no te alimentas.- dijo sorprendida.
-Porque, se que si le hago algo lo pagare por siempre, no me preguntes como lo se pero lo siento aquí.
Entonces fue que sin palabras siguió limpiándola, hasta dejarla limpia de todo rastro de sangre, ella hacia mas o menos todo lo posible para aguantarlo, pero leyendo su mente, no sentía tanta atracción por su sangre.
Después de que termino de limpiarla, le cambio la ropa por algunas de las suyas, y la acostó en mi cama, sin dejar de sentirse incomoda por mi mirara.
-No te preocupes, jamás le haría daño.- dijo dándome seguridad.- ¿Que harás con ella, ahora que sabe nuestro secreto?-
-La dejare acá, hasta que vea como puedo borrar sus recuerdos, veré como puedo destruir esa inmunidad, solo para hacer eso.
-O es que quieres retenerla contigo.- ante esas palabras no pude articular nada.
-Ella debe tener amigos, familiares, y seguramente pareja porque es muy bella, no puedes preverla de todo eso.- decía lucia sentándose a mi lado.
-No lo quiero hacer, pero si la dejo libre, quien me da la seguridad que no la mataran por saber nuestro secreto.
-A ti nunca te importo nadie, recuérdalo.- dijo alejándose por la puerta.
Verla inconsciente, durmiendo, para mi era estar en el máximo cielo, ver ese rostro angelical sin percatarse del mundo.
Eh estado un día y medio sin moverme de ese lugar, sin cansarme siquiera de verla, sin poder moverme, hechizada por aquello tan armonioso que veía, era un ángel en su lecho, sin poder acercarme a ella por temor.
Según Neón que era doctor ella estaba inconsciente y se despertaría en pocos días.
Así fue que perdiéndome en esa figura escultural, en esas piernas larguísimas y tan perfectas, ese rostro tan angelical, el color bronceado de su piel, la hacia la mujer mas hermosa que habían visto mis ojos.


Que sentía, no creo poder describirlo con palabras, simplemente era algo que jamás sentí. Ni tampoco se el nombre de el deseo de protegerla y tenerla cerca de mi.
-Hola.- fueron las palabras que dijo sonriente.
-Hola, bella durmiente.
Al rato se quería levantar, haciendo fuerza seguramente por el dolor que sentía.
-¿Que fue lo que paso?- no recuerdo nada.- dijo con una mueca de dolor.
-Queriéndome defender te hicieron volar como los pajaritos.-
-Se dice gracias.- dijo mirando toda la habitación.
-No entiendo porque estas tan sonriente, si yo fuera tu, estaría llorando.-
-¿Porque debería hacerlo?- dijo extrañada.
-Estas en una mansión llena de monstruo.
-Tengo un héroe.-
-Deberías temerme más que a cualquiera de los que están afuera.
Al terminar esa frase se acercaba lentamente hacia mí.
-Entonces enséñame que tan mal me puedes hacer.- decía esto tan cerca de mis rostros de mis labios, que me hizo erizar toda la piel, algo que no me pasaba hacia siglos, es más ni lo recordaba.
-Yo si fuera tu, no jugaría con fuego, recuerda que te puedes.- no me dejo terminar esta frase cuando me dio un pequeño beso en el cuello, y alejarse de mi.
-¿Me vas a dejar ir 
Miley?
 - decía agarrando un pequeño objeto, una brújula.
-No puedo.- aunque si lo quisiera. Ante esas palabras se quedo en silencio, matándome con esa mirara tan profunda.


DEMI:
Hace cuanto, hace cuanto que ya no estas conmigo, hace cuanto no puedo olvidar tu cuerpo ensangrentado en la casa, tu pequeño cuerpo, todavía recuerdo la desesperación de papá y mamá, que poco después también terminaron como tu, yo era tan pequeña cuando, un grupo de gente me llevaron a una escuela especial, no pensé en nada, solo en la rabia que sentía, me dijeron que era especial, y que me habían buscado hace mucho tiempo, a esa edad no entendía nada, pero poco después entendí que había pasado y porque estaba allí, todas esas respuestas que buscaba las encontraba, tu cuerpo, la de Mamá y papá sin sangre alguna, pero tu, tu eras una niña de solo 5 años, eras mi sol, yo solo tenia 13 años, recuerdo como pensé que se me iba la vida en ese momento, sabes, hoy tendrías , 15 años, jure desde el momento en que me trajeron estos agente que iba a destruir a la persona que te causo esto, te lo jure, jamás imaginaria que los vampiros existirían, esos agentes me dijeron que yo era inmune a ellos, a todos ellos porque era la elegida, papa era cazador, ese era su gran secreto, y yo poco después Kelly, terminaría como el, al principio si les temía, fue a los 15 años, cuando por primera vez, clave un navaja de madera en el pecho de uno, son seres tan asquerosos, llenos de maldad, puedo leer sus mentes, solo las de ellos.

Una semana Atrás.
-Creo que todos saben el objetivo principal ¿no?.- decía el presidente de la academia.- un señor delgado muy alto y de pelo canoso, siempre con un rostro muy serio.-Necesitamos el cristal y a 
Miley,  para poder estudiar el origen de estos seres, los estados han invirtieron en cada uno nosotros mas de dos millones de dólares, no podemos defraudar. También se que muchos de ustedes, sin querer el reconocimiento, el 70% de ustedes quieren hacer justicia propia, quieren terminar con estas plagas. Tenemos que golpear si o si a la abeja reina para aniquilar a los restos, que cada vez se van incrementando, se alimentan si, de la vida de de miles y miles de personas inocentes. Hemos encontrado por suerte al eslabón que puede destruir toda esta masacre que nuestros antepasados no han podido, la hemos encontrado antes que ellos. Demi, todos nosotros dependemos de lo que hagas la semana que viene, todos dependemos de ti, todo los esfuerzos, las luchas, las investigaciones, el dinero.- este señor si que no sabe poner presión. – quiero a Miley viva o muerta, pero la quiero aquí, quiero al máximo monstruo en esta academia.
Una semana despues
-Demi.- decía Mark mi compañero, aquel chico de robusto y de pelo castaño oscuro.- te llama, Nicholas. Me decía al tiempo que me llevaba hacia la sala de junta.
-Demi toma asiento.- decía Nicholas, un hombre de unos 30 años muy apuesto e inteligente, debo confesar que fuera de la institución el era mi pareja y mi gran amor.
-Hoy es el gran día, tenemos que hacer todo lo posible por entrar a su mansión, tenemos que encontrar a la abeja reina.
-Miley.- dije yo sorprendida, al parecer seria el día que tanto esperaba
-Ella misma.- decía Nicholas, enfrente de la mayoría de los agentes.
-Pero ella es indestructible Nicholas y tu lo sabes, eso seria arriesgar a los agente y a esta corporación.- decía un Mark ofuscado.
-No es indestructible, necesitamos el cristal que esta en la mansión, para destruirla, y si ella es destruida, entonces mas de la mitad de los vampiros irán a la tumba con ella, esas fueron las ordenes del jefe la semana pasada no se ensanchen conmigo, si tienen miedo.
-Lo sabemos Nicholas, pero ¿han preguntado a Demi si quiere arriesgar su vida?.- decía Mark.
-Haber, gran Nicholas, ¿como pretendes que entre a la gran mansión?.- dije molesta por las imperfecciones que había.
-Esta noche, según los antepasados de la institución, es el cumpleaños numero 460 de 
Miley, seguramente habrá varios vampiros rondando por la ciudad, tenemos las brújulas, los equipos necesarios para saber donde están, tu tendrás que seducirlos.
-¿Y si la quieren morder?.- dijo Antoni, uno de los agentes mas tenaces y fuertes que conocí. De cabello oscuro y unas cicatrices en el rostro por unas cuantas luchas.
-Demi, puede leer sus mentes, ella los podría matar en un segundo. ¿Quieres hacerlo Demi?.-
-Lo hare.- no puedo creer que el día que tanto esperaba llegaría.
-Eres, la elegida, creo que hoy es el dia para ponerte a prueba.- decia Alicia, la encargada de los equipos de combate e investigaciones.- yo creo en ti Demi.
Ese dia, nos preparamos para lo que sea, no tenia miedo a morir, claro que no, solo quisiera ver el rostro de la persona que tanto daño hizo, solo la quería ver a ella, y clavarle una estaca en el alma, pero según Nicholas ese no era parte del plan, el plan era entrar a esa mansión y encontrar el cristal, encontrar a Miley, ellos no la querían matar, sino encerrarla para llenarla de estudios, es la vampiresa mas antigua del universo y la única sucesora sanguínea de Dracula, el señor oscuro, que según los estudios estaba encerrado en Rumania, pero eso no podría ser, si fuera así, Miley ya hubiera liberado a su padre. De la madre se sabe únicamente que era una condesa muy hermosa, que al solo verla Dracula quedo estupefacto de su belleza, y es ella la única persona quien le importo en el mundo, cuenta la historia que después de verla uso todos sus poderes para enamorarla estuvieron juntos una noche en la cual el señor oscuro uso los poderes de su telequinesis para que ella accediera, ella al poco tiempo quedo embarazada, cuanta la historia que al poco de un mes y medio tubo a la bestia, que desde bebe se alimentaba de sangre, en ese momento la condesa supo que el señor oscuro era el mas poderoso y vil de todos los vampiros. La condesa se escapo, y el por dolor la encontró y la asesino, criando así a Miley, que era a la única persona en la faz de la tierra que le tenia cariño. Después de ese incidente, Dracula, como le decían por el temor que causaba, mataba a todos los que quería, convirtió en sus sucesores a los que deseaba, era el dios de la oscuridad en el siglo XIII, vio en Miley sus misma cualidades, a diferencia de que ella era mas poderosa que el, pero nunca se le había cruzado matar a su propia hija, millones de cazadores lo habían intentado, el para eso había creado un cristal mágico para protegerla y hacerla inmortal e indestructible para cualquier cazador o vampiro, sin importarle que un dia ella lo pudiera asesinar como mas quisiera.

Eh estado diez años estudiando todos los movimientos de cada vampiro, conozco la historia de Vitake, un Filosofo, al que Dracula convirtió por primera vez, para proteger a su hija, Vitake es el que mas resaltaba de la legión de Dracula, por su increíble poder de destrucción, y el miedo que causaba físicamente.
Hace dos años, se sabe la historia de los hermanos rusos, los más divinos, los mas leales a 
Miley a los que ella convirtió.
Muchos de los antiguos vampiros viven en esa gran mansión mientras otros se desplazaron por el mundo, lejos de 
Miley  y a unos cuantos hemos asesinados también. Después de tanto tiempo de asesinar o alimentarse de las personas, ellos pierden el alma, o en el momento en que los convierten, según Litiu, uno de los vampiros mas antiguos ya no queda nada mas de humano en ellos y la destrucción es la felicidad.

Si tengo que arriesgar mi vida, para garantizar las de miles de personas lo hare, eh sido entrenada diez años para ser fuerte, y no tengo que tener debilidad, sabiendo que ellos son monstruos, que han destruido a mi familia, y a la de la mayoría de los que trabajan en la institución.
-Tendremos los sensores activados en toda la ciudad, y cuando veamos a un vampiro solitario seguiremos con el plan.
-Este plan es inútil Nicholas.- decía Lucy.- todos saben que los vampiros no tienen corazón, como van a proteger alguien que esta por ser abusada.
-Es la única forma para llamar su atención.- Antoni, usaras este sensor, que repite la misma cosa en la mente, por si es un vampiro con la destreza de leer mentes.
Después de que todos se fueron, y nos dijeron que hacer correctamente, me sentí mas tranquila, pero también nerviosa, si todo saldría bien debería estar en esa mansión llena de monstruos asquerosos.
-Amor, te voy a extrañar, y recuerda que si sale algo mal, no dudes en asesinarlo.- me decía Nicholas antes de besarme.
-¿Y si todo sale bien?-
-Te voy a extrañar.- lo quería si lo quería, pero no me sentía protegida a su lado, no me sentía llena estando con el.
-Es lo que siempre esperamos, no los voy a defraudar.- dije abrazándolo.
Ya era tarde, todos los agentes estaban en marcha, al parecer había unos 13 vampiros en una fiesta de alta sociedad, no podíamos entrar, ni tampoco se podía ver muy bien los sensores de energía porque se movían constantemente.
Esperamos afuera en una furgoneta por si alguno salían. Y así fue cuando el sensor pito en rojo, nos pusimos en marcha para seguirlo, todos con sensores, para que no pudiera leer lo que pensábamos. Sino que tratar de bloquearlo.
Fue ahí que impidieron nuestros pasos cerca de una discoteca y Antoni y yo bajamos a un callejón cerca de la discoteca, deseando por favor que nos pudiera escuchar aquel vampiro.
-¿Estas lista?.- me dijo Antoni.
-Si.
Fue en aquel momento en que me empujo y comenzó todo el acto, fue cuestión de minutos, para que la presa que parecía ser tan ignorante, se acercara, Antoni en ningún momento dejo de actuar, temía por su vida, pero fue completamente diferente, esa persona que parecía estar tapada con un saco largo negro sin tocarlo lo hizo volar, entonces al alzar bien la vista, la pude ver, era una vampiresa, una de las mas hermosas que había visto, que va, era la mas hermosa que había visto en la faz de la tierra, de ojos muy profundos de color azules verdosos, y un cabello recogido rubio, unos labios de color rubí rojos y gruesos, y un rostro sumamente perfecto, los vampiros son hermosos, la mayoría, da miedo pensarlo pero así es, parecen seres divinos, esta era blanca, sin rastro de las particulares ojeras pronunciada de la mayoría, me miraba penetrándome con la mirara, sin moverse siquiera, yo no sabia que hacer si asesinarla o confiar en el plan.

Fue entonces que la agradecí, y con esa voz la mas sensual que había escuchado, me decía si había visto algo, a lo que conteste que no, y eso si que no me creyó, se agacho a mi altura, en ese momento pensé que me asesinaría, me dijo que cerrada los ojos, algo me decía que podía confiar en este monstruo y así lo hice, puso las yemas de sus dedos en mi frente, su piel era fría como el hielo, y muy suave.
Para mi asombro no me hizo nada, vi en sus ojos la extrañeza, la confusión, seguro estaba sorprendida de que era inmune a sus poderes.
Agradecí al cielo y a Nicholas y su estúpido plan del que nadie confiaba, de que esta vampiresa era tan estúpida como hermosa, me hizo cerrar los ojos, y fue algo sorprendente, en poco tiempo, estaba en la sala de una inmensa mansión, la sale era tan enorme decorada muy clásica y moderna, no tenia ventanas supongo que la leyendas eran ciertas, era un lugar terriblemente escondido de los ojos de todos los humanos, siempre me imagine que habría cadáveres por doquier, pero esta parecía la mansión de un conde, o una persona multimillonaria de entre los siglos XVIII cuando se creaban las casas gigantes.

Su movimiento eran tan elegantes, de los que ni una bailarina o una modelo de las mejores podrían aportar, esta a diferencia de los demás vampiros que había visto, tenia una divinidad infinita, conjunto con un rostro sumamente tierno, por eso escuchen cuando les dicen: " No se dejen engañar por las apariencias", sus ojos, no me atrevía a midarlos, por miedo al impulso de querer asesinarla ahí mismo, ¿si odio a los vampiros?, los odio tanto que podría cortarlos y echarles sal y limón a cada uno de ellos.
En un arrebato, de un solo respiro aparece uno sujetándome el cuello, eso hizo exaltarme todo, y mierda, al rato aparecen todos, eran unos 30 y tantos, todos divinos, con unas miradas lujoriosas, fue entonces que escuche, su nombre, el de ella, el de la gran tormenta.

"
Miley", mire hacia todos lados confundida, pero Miley  era ella, la mujer mas hermosa que había visto en mi vida, la tonta que había caído en mi trampa, la mujer de esos ojos intensos, la del caminar tan elegante jamás visto, ahí estaba frente mio con los ojos.
Tuve que contenerme para no saltarle encima e intentar asesinarla.
Empiezan una discusión entre al parecer Thomas, uno de los vampiros que según estudios, era el que seducía a las mujeres para después degollarlas y asesinarlas y alimentarse como más quisiera, el más perverso y hermoso de toda la legión de Dracula.
Joe hace un intento por leer mi mente o poder ver mi pasado o futuro. Pero no logra nada

Miley, hace ejemplo de sus grandes poderes en mis propios ojos, tengo que fingir miedo en vez de rabia, porque me estaría protegiendo, este mounstruo, puedo leer sus mentes, y las ganas que tienen de devorarme solo para llamar la atención de Miley, en acción aparece, el vampiro mas respetado, Vitake, uno de los mas buscado, con una apariencia fornida, y un rostro que bien podría causar pavor a cualquiera, al parecer le esta jugando una broma a su, mejor amiga, y se acerca a mi, siento mas temor por querer matarlo allí mismo.

Miley sin problemas algunos, con un golpe hace volar y expandirse a Vitake, por lo que desencadena la rabia de otros vampiros, de la bella Arlet, la que tanto odia a Miley.  Sin Problemas esta se saca ensima a la otra, que le deja una marcas de sangre. Pero lo mas sorprendente fue cuando, salió de la nada un vampiro al que llamado Charles, que al parecer tenia un poder sin igual de no ser visto por los demás, clavándole una estaca a Miley  la cual reacciono adolorida, en un instante se para frente a ella, si que sus amigos puedan hacer nada, e intenta clavarle el puñal.
Tuve una reacción inmediata, sin saber de donde salió eso, la tendría que dejar morirse, tal vez eso, pero lo impedí, millones de dólares, por el estudio de su cuerpo se perderían.
No recuerdo nada más…

Solo recuerdo que al despertar, estaba tendida en una cama, y al levantar la vista, me encontré en una alcoba, muy grande y elegante, con tonos pasteles en las paredes, alfombrado de rojo, del mismo color que el resto de la casa, y elementos sumamente valiosos e inexistentes en la actualidad, desde brújulas muy viejas, estantes de un metal muy costoso, tecnología, televisión.
Como el cuarto de un príncipe en la actualidad.
al seguir recorriendo el cuarto, vi a una
Miley, con un rostro fatigado y de suma paz, mirando hacia mi dirección, si tan solo pudiera saber que pensaba, seria todo mas fácil.
Me trato de levantar, porque esa cama me da sumamente asco, siento dolores, y al levantarme recuerdo, recuerdo que paso, recuerdo como este monstruo me salvo la vida. También recuerdo cual es mi misión, seducirla, todo lo que pueda, y lo hago aunque antes de hacerlo preferiría cortarme el brazo.

Después de unas palabras, tome asiento, sin dejar de mirarle el rostro que al parecer tenia unas hediras, eso me pareció extraño, la mayoría de los vampiros, sanan al instante.
Quise preguntar, tantas cosas, pero no me atreví a articular palabra alguna, por temor a que saliera el verdadero monstruo que ocultaba, a través de esa capa tan angelical, todavía me preguntaba porque no me devoraba ahí mismo.
Un silencio incomodo llenaba aquel cuarto.

Tocaban la puerta, a la cual 
Miley ordeno el paso, era Lucia, la hermosa Lucia, la Lucia que según la historia siempre estuvo alado de Miley  una de las mas hermosas vampiresas que había visto, de tez muy clara, cabello negro y ojos miel claros, y una figura inigualable.
Traía consigo una bandeja de comida, al parecer era comida normal.
Después de dejar la bandeja en una mesita junto a la cama, salió otra vez por la puerta.
-Debes tener hambre.- dijo al fin
-Si, gracias.- prefiero los hot dogs, sucios de la esquina de la plaza hecha por un gordo que no se lava las manos que probar esa comida hecha en manos asquerosas.
Mire con extrañeza el plato. Sin querer tocarlo siquiera.
-Si, te comes esa comida que parece asquerosa, perdona pero los vampiros no nos alimentamos. Pero si tú lo haces, contestare a todas tus dudas.
Tuve que comer, aunque quería vomitar allí mismo, necesitaba -saber muchas cosas que los libros no resolvían.
-Ustedes de que se alimentan.- tenia que ir paso a paso.
-De sangre, somos…- se quedo callada sin mirarme.
-Dilo.
-Somos monstruos que nos alimentamos de sangre humana.-
¿Cómo se llamo a ella misma?.-¿Solo de sangre humana?.-
-De los humanos.- ante esa respuesta tuve que fingir mi asombro.
-¿Tu también lo haces?.- se quedo en silencio varios minutos hasta que pudo articular palabras.
-No, hace una década que no lo hago.- si pudiera leer tu mente 
Miley todo seria mas fácil para mi, porque no lo hace, ¿no es ella el monstruo mas asqueroso de todos?.
-¿Porque no lo haces?.- eso si me asombro.
-Un incidente.- dijo mirando hacia un constado.
-¿Cuál?
-Uno y punto.- dijo pareciendo molesta.
-Prometiste responder todo.
-En un momento de desesperación, una noche.- contestaba entrecortada.- me alimente de una niña de 3 o 4 años.- si tengo que expresar mis sentimientos por esa respuesta, no lo podría hacer, tuve que contenerme con todas las fuerzas para no tratar de asesinarla ahí mismo, o salir corriendo de allí por desesperación.- no pude ocultar mi temblor, a lo que ella se dio cuenta.
-Por eso deje de hacerlo, soy un monstruo y no lo niego, pero eso, sabes no me puedo sacar de la mente su mirada.- dijo tratando de no mirar hacia mi.
-¿Y que paso después?.- dije al borde del llanto y la desesperación
-Tuve que volver esa noche, tenia que ver, no se que tenia que ver, eso fue aun peor.- se quedo en silencio un largo tiempo, ya sin poder contenerme llore, pensando, que esa niña a la que se refería era mi pequeña hermana.
-Habla.- dije casi gritando.
-Tuve que matar a sus padres también, me habían descubierto, y el padre era cazador, nunca me sentí tan sucia, por eso desde ese día trato con todas mis fuerzas de no alimentarme.- ¿ de donde saque las fuerzas para no clavarle cualquier cosa en ese instante?, no lo podría explicar, no podría explicar la rabia que sentía en ese momento, y la impotencia que sentía de saber que la asesina de las personas que mas amaba, estaba frente a mi, y sin poder hacer nada, solo llore.
-Perdona, sabes por eso te digo que tendrías que temerme mas que a nadie.- dijo levantándose del asiento.
-Si pudiera borrar tus recuerdos, no estarías aquí te lo aseguro.-
-¿ Porque no dejaste que me asesinaran?.- dije
-Algo me dice que no puedo dejar que lo hagan.
-¿sientes atracción hacia mi sangre?-
-Bastante, debo contralarme muchísimo, hasta para hablar contigo, pero no puedo asesinarte ni tampoco podría tocarte, siento que te observo y algo me dice que me arrepentiría si lo hiciera.
Pasaron los días, debo confesar que al principio se me hizo muy difícil, convivir, con los seres que mas odiaba, se comportaban como unas personas normales, y por la noche salían, seguramente a alimentarse, Miley no se inmutaba, no se movía de la habitación, por nada en el mundo, por esta razón seguramente jamás la localizábamos, debo confesar que con el correr de la primera semana, ya no tenia que contenerme tanto el estar cerca de ella todo el tiempo, veía, un lado mas humano suyo que del resto de los integrantes de la casa.

Se que recordare por siempre, una de las charlas mas profundas que tuve con ella, la charla que me hizo pensar que tal vez en ella habia algo de bueno, no algo de bueno, un lado humano que no veía en los pensamientos o actitudes de los demás.
-Cuéntame tu historia.-
-¿Que quieres saber?.- dijo sonriente, una de las pocas veces que la veias asi.
-No recuerdo mi niñes, no tengo muchos recuerdos de ella, soy la única vampiresa en la faz de la tierra que halla nacido bebe vampiro, por asi decirlo, para que lo entiendas. Mi padre era… era Dracula, por eso entenderás como me tratan aquí, y de mi madre no se nada, ni tampoco me han querido contar mucho, solo se que era una mortal.- ¿sigo?.- decia sentada placida en el largo sillón.
-Hazlo.- dije intrigada.
-Mis recuerdos se reducen en la edad media, y la contemporánea, me han borrado muchos recuerdos, mi padre, según el ha borrado lo que me haría sufrir. Aunque a muchos les parezca espantoso, el conmigo ha sido muy especial, tampoco ha sido el típico padre mortal, ha sido un poco humano conmigo a diferencia de los demás.
-¿el esta muerto?- la pregunta de todos.
-Si, ha dejado su vida por la mía.-
-¿porque?- pregunte extrañada.
-Me dio la inmortalidad absoluta, sin que nadie pueda matarme algún día, a cambio de sus poderes y de su vida. Poco después quise seguir todo lo que el hacia, durante siglos, me hice la idea de que éramos iguales.
-¿que les diferenciaba?-
-Que yo no disfruto hacerle daño al prójimo por mi bien, yo me siento culpable después de alimentarme, me siento un ser asqueroso, a diferencia de el no convertí a cientos en sus sequitos, solo lo hice con dos en mis comienzos, y jamás pude volver a hacerlo. Porque como me decía el, soy débil, sabes, el intento de todo para hacerme tan cruel y vil como el, simplemente no podía, yo jamás podría… lastimar a los que quiero, aunque sea un monstruo, jamás me sentiría feliz de degollar a una persona a mi gusto, aunque toda mi vida eh vivido en la obscuridad, aunque eh nacido como un demonio, jamás podría ser como el, por eso muchos me odian.- por no ser lo suficientemente fuerte.- no necesite leerle la mente para saber que lo que decía era real, solo necesite verle los ojos.-Quisiera ser como tu.- fue lo que dijo secando las lagrimas que recorrían mis ojos. Sentí las yemas frías y suaves de sus dedos, y esos ojos que se posaban con una infinidad ternura en mi; esto no podía ser posible, el tiempo me hizo dejar de sentir rabia hacia ella, esto si que no tenia que haber pasado.
-Porque.- dije entrecortada.
-Porque, tú puedes mostrar tus emociones con estos, gestos a ustedes les parecen normales, pero verlos en ti, para mí es algo glorioso.-
Sentada en la cocina. Era la mirada de todos esos vampiros.
-Al fin sale la intrusa de la habitación, ¿Cuanto ha pasado Demi?.- decía Thomas.
-Un mes.- dije cortante.
-Mira, eres la reina de la casa ahora, 
Miley hasta compro comida.- dijo burlón.
-Yo creo que le tomara un mes en aburrirse de ti, como lo ha hecho con otras, por eso, si no te molesta lo he apostado con Arlet.- decía un Thomas prepotente.
-No lo escuches.- decía Alicia. Que me preparaba el desayuno.
Cuando todos se fueron, me quede sola con ella.
-Tienes que convencerla.- decía ella sin siquiera mirarme, sentada frente a mi silla, en esa extensa cocina. larga y con una barra en el medio.
-¿A quien y de que?.- dije tomando un sorbo de mi café.
Miley se niega a alimentarse ahora hasta de la sangre de los animales, si sigue así no sobrevivirá solo unos meses mas.- decía una Lucia preocupada, en oras circunstancias me reiría en el fondo y diría " que se joda", pero ese demonio, había hecho tanto por mi, me había mostrado una faceta que yo negaba rotundamente aunque tuve que aceptar al final porque asi era ella, era un demonio, con mente y corazón humano.
-¿ porque no lo hace?.-
-Porque, ahora que te conoce le da asco, todo lo anormal, le da asco hasta su propia naturaleza.- ¿no te has dado cuenta?.-
-¿De que?.- dije observando fijamente a Lucia, que parecía ser como una madre para 
Miley.
-Pregúntaselo.-
Subí esas inmensas escaleras, para dirigirme hacia la habitación, de la cual ella casi nunca salía.
-
Miley, ábreme.- dije tocando la inmensa puerta.
-Ya, estas lista.- decía una Miley  radiante, con ropa muy llamativa y elegante, una polera de modal con unos jeans y unas botas altas, y el pelo como la mayoría de las veces recogidas en un rodete.
-¿Para que?.- pregunte atontada por lo que veía..
-Vamos a salir.- dijo con una sonrisa de oreja a oreja, iluminando toda la habitación.
-¿Donde?, ¿ los vampiros pueden salir de día?.- dije asombrada.
-Ellos no, yo si.- decía acariciando el collar que tenia.- esta es la razón, el cristal.-
-El cristal, ese era el cristal, que tanto buscábamos.
-¿Eso, es lo que te hace indestructible?-
-Si, sin esto, no soy nada.- dijo sujetándome el brazo, y saliendo de la habitación.- tienes que enseñarme la ciudad, hace décadas que no salgo.
Quise intentar abrir los ojos, cuando me transportaba de nuevo a la realidad, pero me maree mucho y no lo pude soportar, y otra vez, como aquella noche, estaba en una calle, no había muchas personas a ese horario, pero había algunos recorriendo las calles.
-Bien, enséñame el mundo real, bella Demi.- decía una 
Miley  que me daba gracias viendo sus ojos entreabiertos por los rayos del sol, que la hacían mas hermosa.
La lleve, a recorrer todo el centro de la ciudad, se me hacia gracioso pasear con ella, todo le parecía raro y sorprendente. Hasta que paramos en un restaurant de la zona, eran como las -13:00 de la tarde y yo moría de hambre.
-Yo quiero, Espagueti, y un agua mineral.-
-¿ Y usted señorita?.- decía el mozo que se dirigía a 
Miley.
-Lo mismo que ella.- decía volviendo a la realidad.
Nos quedamos en silencio, viéndonos a los ojos, yo queriendo leer que era lo que estaba tramando, o que era lo que realmente quería. Hasta que en eso viene el mozo.
-De tanta hambre que tenia, recuerdo como devoraba todo mi plato.
-No comes.-
-No, tengo apetito.- decía una 
Miley que parecía preocupada.
Cuando terminamos de comer o mas bien cuando yo termine, nos fuimos a un lugar mas tranquilo, una plaza, nos sentamos en un lugar donde no había nadie, y era grandioso ver como los rayos del sol se disparaban sobre la piel de 
Miley.
-¿ que te sucede?.- dije preocupada por las reacciones de 
Miley.
-Creo que aquí, termina nuestra amistad, o mi secuestro como quieras decirlo.
-¿Me vas a matar?.- fue lo único que se me ocurrió en ese momento, si se que soy tan torpe.
-Aunque quisiera, ni en mil siglos mas, ni con otro rostro con otro cuerpo, lograrías que haga eso.- dijo mirándome con ojos tristes, que jamás pensé que vería de ella, esa mirada me derritió por completo.
-¿Y si, yo fuera mala y te hiciera daño lo harías?-
-Me matas primero.- dijo corriendo un mechón de mi rostro.- esa es la intención 
Miley
  mi misión es hacerlo, aunque ahora no se si es la compasión, pero no siento las ganas de hacerlo.
-¿Te iras?.- ¿ que le dirás a los demás?.-
-Que, te borre la memoria, se olvidaran.
¿Y tu?, ¿tu lo harás?.- dije sin saber porque de mi rostro salían un par de lagrimas.
-Jamás podre hacerlo.- dijo sujetando mi rostro con esas manos frías.
-Así se alejo de mí, sin que yo pueda pestañear.


MILEY:
Duerme tan plácidamente, tan radiante creo que podría quedarme viéndola toda la noche, en estés semanas, jamás había sido tan feliz en mi vida, en estos 460 años, ella ha cambiado mi vida para siempre, debo confesar también, que hay veces que siento que no tengo las fuerzas para aguantar esta hambre que tengo y la forma en que su aroma y su sangre me atraen, debo cerrar los ojos tan fuertes para no hacer lo peor de mi vida. Se que sin sus ojos ya no habría sentido vivir, ¿un nombre para este sentimiento?, lo estoy pidiendo, ¿padre esto es lo que sentías por mi madre, esto es lo que sienten los mortales?, si por este sentimiento tuviera que ser mortal lo elegiría una y mil veces, se que ella jamás me querrá, pero solo con verla despertar todas las mañanas en mi cama, eso es sublime y encantador.
-" toc toc".-
-¿Quien es?.-
-Lucia, 
Miley.-
-Salí de la habitación no quería despertar a mi bella durmiente.
-Te traje la cena.- dijo dándome un saco de sangre.
-No la quiero.- dije tirándola en el escritorio de la gran biblioteca.
-Es animal, tienes que beberla.-
-Puedo soportarlo unas semanas mas.-
-Lo que tu tienes, no es supervivencia, es miedo a que ella sienta asco por ti.- pero sabes que ella jamás se fijaría en uno de nosotros, lo sabes, acéptalo.-
-Cállate.- dije arrinconándola y ahorcándola.
-
Miley, mírate, estas cada vez mas débil, ese sentimiento jamás será correspondido.- dijo jadeante, entonces la solté para que recobrara la respiración.

Ya no puedo retenerla mas conmigo, quien soy yo para quitarle la libertad sin escusas, quien sabe que tenga allí afuera, amigos, familiares, un trabajo, sueños, hasta una pareja, yo no sabia nada de ella ni ella de mi, pero no puedo negar que desde la primera vez que la vi, sentí que el mundo se me venia encima, en un remolino de emociones, ahora me cuesta soltarla, pero ella no es mi presa, yo no soy su castigo, ni su destino es estar conmigo, por eso prefiero liberarla hasta que este sentimiento valla calando poco a poco mis sentidos y no logre hacerlo, encontré una nueva forma de enfrentar este triste destino, y una de ellas es recordarla por siempre.

DEMI:
-Que no la podemos destruir hombre.- decía yo en un paso rápido, hablando con Mike.
-Pero si lo podemos hacer con el cristal.- decía el siguiendo mis pasos
-Ella no es mala persona Mike.- dije en un impulso.
-No me digas que.- dijo él en un suspiro.- esas personas son muy poco creíbles Demi.
-Tu crees que si fuera mala persona, no me hubiese "devorado".-
-Tal vez por lastima.- sabes que no nos podemos fiar de las personas como ella.-
Cuando llegamos al salón de junta estaban todos los agentes en respectivas sillas y Nicholas, tanto tiempo sin verlo seguía igual de apuesto.
-Creo que esta misión ha salido exitosa.- decía aplaudiendo.- dándome lugar donde unas miradas furtivas se posaban sobre mi, para seguramente llenarme de preguntas.
-Bienvenida Demi.- toma asiento.-
Las miradas de unos científicos y agentes me incomodaban.
Al tiempo que tome asiento, como ya lo sabia, comenzaba las largas preguntas.
-Dinos, ¿la viste como es?- decía el señor Noan, un señor blanquecino, con canas en los cabellos, y una apariencia muy sabia. En ese momento se me vino en la mente todos los recuerdo de esos meses que estuve a su protección, y se me vino a la mente, la rabia e impotencia que sentía porque ella era la causante de mi ira, además de que detrás de eso, ocultaba una apariencia tan serena que cambiaria a cualquiera de opinión, pero ella es un monstruo, y solo al ver el rostro de todas esas personas recién puedo recordar todo el daño que hizo.
-Es sumamente bella, serena, tranquila, y hasta.- dije tomando aire temiendo por mi misma lo que diría.- hasta parece buena persona.
-Son muy manipuladores.- dijo Nicholas interrumpiéndome. Yo solo atine a quedarme en silencio.
-Y bien encontraste el cristal.- pregunto Nolan otra vez.
-Si lo lleva con ella misma.
-Maldita sea.- se escucho en el fondo.
-Va a ser muy difícil, destruirlos entonces.-
-No lo creo.- dije entrecerrando los ojos.- ella siente algo por mi, yo puedo sacárselo.-
-Bien entonces, en este momento todos pónganse a hacer el nuevo operativo.
-Te has olvidado de tu objetivo.- decia Nicholas con mueca, cuando todos se fueron.
-¿Porque dices eso?.- dije extrañada.
-Dijiste que parecía buena persona.- esta claro que te manipulo como quiso.- dijo acariciando mi rostro.
-No es asi.
-Entonces no te olvides, que esa cosa asquerosa, destruyo a tu familia y mato a mi madre.- dijo sin vacilar, para recordarme, la razón por la que vivía.
-Lo se.
-Si lo sabes, has bien tu trabajo, sabes que ese es el sueño de la mayoría que estamos aquí, no es por dinero, tu mas que nadie lo sabes.- dijo abrazandome.- recuerdo todavía, tus llanto, tu rabia, y tu fortaleza al matar a uno de ellos, no tienes que ser débil con la peor.- dijo al tiempo que posaba sus labios sobre los mios.
-Y así todo a los apurones, desesperados, llenos de ira, y sed de venganza se pusieron a idear un plan para destruir la raza asesina.
En pocos días, ya tenían un plan mejor detallado que el primero mas lógico y menos absurdo que el anterior que gracias a dios resulto ser positivo.

El plan se llamaba "
Miley" y consistía en que yo seducía a Miley  y cuando se durmiera, le clavara un antídoto para dejarla fuera de razón. Pero seria mas difícil "volverla a recuperar" eso seria muy difícil, ya que ella se alejo y no sabia ni donde estaba su paradero.
Y con eso no contaban los ineptos, de la organización, como diablos encontraríamos a 
Miley pero gracias al cielo a uno de ellos, se le ocurrió una idea como la gente, el de recurrir al lugar donde Thomas, y los demás vampiros iban de vez en cuando, y pasarse en peligro.

Esa noche, me vestí elegante ya que el sitio era un lugar elegante. Espere sentada en la barra, como cualquiera que se va a tomar unos tragos, sin "esperarse nada".
Media hora más tarde no había nadie, no había indicio de un vampiro o una vampiresa allí.

Un tiempo después, me cambie de posición y me fui a una de los sillones de cuero que habia en esa discoteca moderna, y vi entrar a Thomas, y Arlet muy elegantes, sin que se percataran de mi presencia. No quise acercarme, ni tampoco irme de allí, "que ellos vengan hacia mi" era lo que pensaba.
-Reina mortal.- decía una voz conocida fría como en susurro en mi oreja.- tu no aprendes la lección. Era Thomas, decia esto sentándose en la silla del frente.
-¿Que quieres?- dije haciéndome la molesta.
-Eso te lo tendría que preguntar a ti.- dijo con gestos agraciados.- si esperas a 
Miley yo iría a otro bar, menos moderno, y menos lindo.-
-¿En donde esta?.- dije sorprendida.
-Wouala, debe estar con su nuevo juguete, ósea la que te reemplaza.- dijo acercándose a mi.- para que sepas que le gane la apuesta a Arlet, no te voy a morder.- dijo cerca de mi rostro.-Miau.- dijo gracioso tomando su copa de Martini y alejándose.
Nicholas tenia razón, me había manipulado totalmente, no se si sentía rabia por eso o mas por la idea de que en realidad siempre había jugado conmigo.
"Un Bar, tranquilo, menos sostificado" pensé. Claro, ese debe ser " Brbb", quedaba cerca de esta discoteca, a unas cuadras tan solo.
Cuando entre al lugar, un poco "vulgar" para mi gusto, me encontré con 
Miley jugando billar muy cariñosamente con una mujer muy hermosa.
Sin sentir el cuerpo, y sin saber porque me sentía así, me acerque y me quede parada allí en el medio sin dejar de mirar sus acciones.
Después de un rato en el que ella no se percataba de mi, la otra no dejaba de mirarme de arriba abajo, a esta le podía leer la mente, era una vampiresa, no podría leer fácilmente lo que decía, o no decía, eran cosas incoherentes, ¿o yo estaba tan enojada que no me podía concentrar?
-¿Que tanto miras?.- dijo desafiante, al tiempo que 
Miley giraba y nuestras miradas se juntaban.-Te pregunte.- dijo con un tono enojado.- ¿acaso te gusto?
-No te creas importante, yo solo quería ver a la basura que esta alado tuyo.- dije olvidándome, de la misión, de los porque, actuaba de una forma impulsiva que ni yo entendía.
Me aleje de allí, olvidándome de todo.
Sentí un escalofrió recorrerme por la tez tan fría de esa persona, al girarme, tenia el rostro de la acompañante de 
Miley, convertido.
-Vas a pagar por eso, queridita.- dijo fuera de si, lanzándome contra la pared.
Yo sin saber como reaccionar, lucho contra ella, empujándola, y cuando me devuelve el golpe y se acerca para golpearme, saco como puedo la estaca que tengo guardara en el saco de paño largo que llevo, y se lo clavo, hace cuanto no sentía esa adrenalina, esa fuerza, ese poder. Y todo eso sin percatarme de la mirada furtiva de Miley clavándose sobre mí.
-¿Que has hecho?- decía en un tono desesperado, viendo el cuerpo de la anterior marchitado.
Yo simplemente no podía articular palabra, había arruinado todo el plan por impulsiva.
-Maldita sea.- decía lamentándose en el cuerpo de aquella.- como pudiste hacerlo.-
-O era mi vida o era la de ella.- dije en un tono desesperado.
-Tu crees que te hubiera hecho algo.- decía arrinconándome, con los ojos rojos, jamás la había visto de ese modo, daba pavor solo verla.
-Suéltame, maldita o no respondo.- decía totalmente fuera de mi.
-Entonces hazlo, sino no podre controlarme.- decía sujetándome mas fuerte.
-Todo lo que me dijiste era mentira, eres un monstruo.-
-Si lo soy.- decía sin soltarme.
-Hazlo maldición.- dijo desesperada.
-No puedo hacerlo, recuerda que tu collar.-
-Claro.- dijo arrancando el collar y poniéndolo en mis manos. -

Había logrado mi objetivo, tal vez no era como estaba planeado, pero lo logre, cuando estaba apunto de clavarle la estaca, tratando de sentir, y pensar en lo correcto, sus palabras me detienen.
-Hazlo si crees que te haría daño alguno, hazlo si piensas que eh mentido. Dijo con los ojos mas claros.- hazlo si crees que no.- dijo sin terminar la frase.
-¿Si no que?- dije casi gritando.
-Si no crees que te amo.- fueron las ultimas palabras que escuche cuando proseguí a…