viernes, 29 de noviembre de 2013

I'll never forget - 3



Demi miraba a Miley de rato en rato mientras caminaban por el pasillo, sentía algo muy raro en su interior, algo indescriptible que ni siquiera había sentido con Julie. Al ver los verdes ojos de la muchacha, se decía a sí misma sin darse cuenta que no faltaría nunca más a la universidad… sólo por volver a ver esos ojos.
-Oye – le habló la muchacha con un tono muy dulce, Demi volvió la vista hacia ella y ésta la miraba sonriendo… lo hacía de una manera tan encantadora que podría haberse quedado horas observándola; pero se aclaró la garganta y habló en su tono hecho al fuerte.
-¿Si?
-Tienes bonito cabello – comentó desviando la vista de sus ojos – deberías soltártelo…
-Oh – Demi se sonrojó y volteó la mirada – hoy hace calor… p-por eso… decidí sujetarlo…
-Ese tatuaje de tu cuello… ¿qué significa? – le preguntó Miley posando la mirada en el tatuaje – no es de alguna banda de delincuentes… ¿o sí?
-¿Banda de delincuentes? – Demi rió – con el nivel de confianza que tenemos ahora mismo… ¿crees que te lo diría? – Volvió a reír – pero no… no soy una delincuente, y significa “viento”.
-Genial…
-¿Tú crees?
-Sí… te queda sexy…
Demi sintió un balde de agua fría caerle encima y se quedó parada en el lugar, sin poder evitar ponerse nerviosa. Nunca nadie le había dicho que se veía “sexy” con ese tatuaje… sus padres que lo vieron una vez, le dijeron que parecía una delincuente; Mark le regañó después de haber leído unos boletines informativos de las enfermedades que podrían darse por los tatuajes; su maestro de aikido le insinuó que se había tomado demasiado en serio eso de las artes marciales.
-Dijiste que… - Demi la miró y Miley estaba un paso delante de ella, de espaldas, ocultando su sonrojo al haberse atrevido a decirle eso.
-¿No te parece que el pasillo está un poco vacío? – desvió la conversación.
-Es cierto… - murmuró Demi – veré la hora… - su corazón dio un vuelco – 4:10…
-Ay no!!! La clase comenzó hace diez minutos!!!!!!! – exclamó horrorizada Miley llevando sus manos a la cabeza por la preocupación.
-¡¿Qué haces ahí parada?! – le gritó Demi jalándola del brazo y haciéndole correr por el pasillo.
Llegaron atrasadas; y el catedrático no les dejó pasar.
-¡Fuf! – se lamentó Demi cuando estaban afuera en la placita, ella se sentó en el piso apoyada en el borde de la fuente, mientras que Miley se sentó en el mismo borde. La observaba atentamente, todos sus movimientos, todas sus expresiones… sentía que ya la conocía de mucho tiempo y se sentía como nunca a su lado – ¡Qué carrera que le echamos y ni siquiera nos dejó entrar!Miley llevando la vista hacia los jardines – de veras que fuimos muy rápido… lo que no entiendo – rió – es cómo pudiste subir las gradas de tres en tres sin cansarte…
-Pues… - Demi también rió – la adrenalina… - la miró… era raro, aún sentía el conocerla de algún otro lado - ¿cómo dijiste que te llamabas?
-Miley… - murmuró, mirándole profundamente durante un rato; pero luego la miró con el ceño fruncido – si te lo dije hace unos minutos… ¿cómo puedes haberlo olvidado tan rápido?
-Soy mala para los nombres, no me exijas memoria – replicó Demi sonriendo de manera traviesa.
-Demi
-¿Eh? – se quedó embobada al oír su propio nombre de esa manera, era tan encantadoramente linda la voz de Miley, le hacía sentir que su nombre era el más bello de todos y agradecía a sus padres por haberle llamado así. La chica de ojos verdes volvió la vista hacia ella y se sonrojó al ver que Demi ya la miraba de una manera tan penetrante y llena de sentimiento; pero, ¿sentimiento de qué?

Se miraron por lo que parecieron ser horas, de alguna manera, ambas comenzaron a escudriñar los ojos de la otra para encontrar qué era lo que les llamaba la atención.
-Yo… - Demi habló y se dio cuenta de que había perdido la voz, se aclaró la garganta y prosiguió – quieres… ir a… ¿pasear? Aunque perderemos las siguientes clases…
-No me importa – respondió de manera apresurada Miley; pero al darse cuenta, se enderezó y levantó saliendo de su ensueño – es decir… está bien, sólo porque no hay examen esta tarde, según lo que sé…
-No, no hay examen – la de cabello negro se paró junto a la castaña y le sonrió – después de ti – le ofreció pasar por delante para ir hacia la salida de la universidad.

Fueron por todo el centro caminando y mirando cosas… Demi olvidó completamente a Julie, por lo menos durante esa tarde…
Demi iba en coche así que llevó a Miley a su casa, no lo podía creer, hace apenas unas cuantas horas había hecho una tontería y esa chica de ojos verdes ni le había querido hablar; pero luego de un momento hasta “salieron” y la llevaba a su casa. Todo era demasiado bueno, haciéndole olvidar parcialmente a Julie.

Cuando llegaron al edificio donde vivía Miley con su madre, se despidieron normalmente, con el clásico beso de mejilla. Pero Demi, cuando estaban por chocar sus mejillas, giró un poco la vista y le dio un beso en pleno… y se sonrojó por la cosa que había tenido el valor de hacer. La chica de ojos verdes le miró y ella sólo sonrió como si fuera normal para ella despedirse de esa manera. Sin embargo, en el camino a su hogar recordaba a cada segundo el momento en que sus labios tocaban la piel de Miley. ¿Se estaba ilusionando demasiado rápido? No quiso pensar en la posibilidad de que su subconsciente quiera distraerse de pensar en Julie con el pretexto de pensar en Miley.
Por fin llegó a su departamento, al abrir la puerta piso las cartas del correo y se resbaló.
-¡Demonios! – con una graciosa maniobra se sujetó de la manija de la puerta para evitar caerse. Miró las cartas y las levantó en seguida poniéndolas sobre su escritorio, comenzó a mirar facturas… más facturas y dos importantes cartas. Una de su padre y una postal de su madre. La carta de su padre decía lo siguiente:

Hija:
¿Cómo has estado? La anterior semana estuve haciendo negocios con uno de los del bufete de abogados y su hijo; les mostré una foto tuya y me pidieron que te presentase ante ellos. Esta podría ser una oportunidad única hija, mis negocios irían mil veces mejor y tú por fin tendrás un novio, este seguro te gusta… no entiendo por qué te empeñas en no aceptar a ninguno de estos exitosos abogados. De todas maneras, espero tu respuesta. Adjunto, te mando el dinero de la luz, agua, e internet.
Tu papá.

“Las cartas, como siempre, sin sentido… “ pensó Demi, quien no entendía por qué su padre continuaba mandando dinero si ella ya tenía una cuenta en el banco. Simplemente arrancó una hoja de uno de sus cuadernos y escribió la respuesta:

Papá:
Estoy bien; pero no pienso hacerme novia de alguien sólo por tus intereses; gracias por el dinero, lo ahorraré en mi cuenta.
Tu hija.

Vio una tarjeta que una vez un chico le entregó y le sacó el sobre para utilizarlo en esa carta, total, no tenía nada escrito. Vio la postal de su mamá, era de Italia. “otras largas vacaciones… ni siquiera viene a visitarme”, pensó Demi botando la postal a una caja donde estaban todas las cartas de sus padres y sus postales, pues ninguna decía nada importante.

El correo de ese día le hizo poner de mal humor, como siempre… recibir esas noticias de sus padres, le hacía enojar a pesar de ya estar acostumbrada a que no se ocupen de ella.
Se echó de nuevo en su cama y al recordar a Miley, sonrió para sí, al día siguiente la vería de nuevo en la universidad; el solo hecho de pensarlo, la hizo desear que llegara rápido el día siguiente…

Fueron pasando los días, sorprendentemente, Demi se estaba volviendo muy responsable: presentaba excelentes trabajos y estudiaba mucho para dar buenos exámenes, no quería quedar como una idiota frente a Miley. Así pasó casi un mes, un mes algo agitado debido a las constantes visitas de Julie para obligar a Demi a ayudarlas con el campeonato de aikido. La castaña continuaba yendo a esas clases, pues en su antigua ciudad también practicaba este arte, Demi la ayudaba a mejorar muchos movimientos. Ya le había invitado a su departamento y ahí practicaban.

Un domingo por la tarde a eso de las 4:30, el sol no había salido, al ser ocultado por muchas nubes, Demi había ordenado su departamento de maravilla, como sólo lo hacía cuando Miley iba de visita. Ahora mismo se encontraba impaciente esperando su llegada.

La relación con Miley había mejorado bastante, se llevaban muy bien, no pasaban un segundo una lejos de la otra; se sentaban juntas en el asiento donde siempre estuvo Demi  esperaban juntas a que comenzaran las clases, almorzaban juntas, Demi llevaba a su casa a Miley. Pero sólo eran amigas, debido al hecho de que había momentos en que Demi no podía evitar volver a pensar en Julie… no había terminado de superar eso aún a pesar de tener a la castaña a su lado. Demi era una chica muy sensible y dulce, aunque no pareció serlo al inicio debido a la mala idea de hacerle caer. Pero era muy sencilla en todo sentido, incluso en la manera de vestir. Aún con todo ello, Demi aún creía que había visto antes a Miley; pero lo hacía dejado eso de lado para no “obsesionarse” con la idea.

Sonó el timbre y Demi se levantó rápidamente de donde estaba y fue a abrir la puerta de entrada, se encontró con los dulces ojos verdes de Miley.
-Hola – le saludó, dándole campo para que pasara.
-¿Cómo estás? – preguntó la muchacha entrando con una sonrisa.
-Pues bien, ahora que llegaste… - sonrió de una manera que sólo guardaba para ella.
-Me alegra – rió Miley saludándole con el clásico “choque de mejillas”; pero Demi se estremeció al sentir los labios de la muchacha de lleno su mejilla.
-Gracias por aceptar venir aquí a visitarme… siento nunca ir a tu casa… - dijo nerviosa.
-Pues no es necesario – sonrió Miley mientras la de cabello negro cerraba la puerta tras ella – en mi departamento está mi mamá y creo que no sería muy cómodo practicar con ella por allí verdad…
-Sí... es cierto – asintió Demi – quieres… iré por algo de tomar o comer o algo – la chica se sentía un poco nerviosa, últimamente la presencia de la otra muchacha le hacía poner muy ansiosa y algo torpe. 

Se dio vuelta, apenas inició el camino a la cocina, cuando con un estremecimiento sintió la mano de Miley sosteniendo la suya, deteniéndole.
-Espera, practiquemos primero – le dijo suave y amablemente.
Demi disfrutaba demasiado aquellas prácticas de aikido que tenía con Miley. Pues podía tomarse la libertad de tocar su cintura, su espalda… guiar sus manos… sus brazos, enseñándole los movimientos correctos. Le gustaba tanto ser tumbada por ella, tumbarle. Ver sus ojos… verla allí debajo de ella. Veía un extraño brillo en esos ojos esmeralda, un brillo que le encantaba, que le atraía demasiado, no podía quitar la vista de ella… tenía algo… ¿qué era? La deseaba…
Luego de unas dos horas, ya se encontraba muy cansada y a pesar de que quería continuar, su cuerpo pedía descanso.
-Miley… – rió apenada – me cansé un poco… descansemos un momento, ¿sí? Como he dejado de practicar todos los días… como que he perdido resistencia – se arrojó sobre uno de los sillones de la sala, abriendo los brazos en el espaldar, resoplando divertida. La muchacha castaña se sentó a su lado, sonriendo, clavando sus verdes ojos en los cafe de Demi  quien le devolvió la sonrisa; manteniendo la mirada durante lo que parecieron ser horas. Sintiendo cómo la sangre comenzaba a subirse a su rostro – eh… eh… - empezó a tartamudear – v-voy – se levantó rápidamente – voy por… - apenas iba a dar un paso hacia la cocina cuando de nuevo, con un estremecimiento sintió la mano de Miley detenerle.
-Espera Demi...  - le dijo; pero su tono había cambiado, era suave, dulce.

Con un estremecimiento mucho más fuerte, la chica de ojos grises sintió cómo Miley, con la mano con la que le había detenido, subía lentamente acariciando su brazo. Tembló al sentir la mejilla de la muchacha recorriendo su espalda desde la mitad de ella, subiendo lentamente hasta apoyarse entre su cuello y su hombro mientras sus dos manos le abrazaron por la cintura
-¿Q-qué haces? – soltó de una manera un tanto brusca que no pudo controlar.
-¿No puedo abrazarte? – Miley se apretó más a ella, quien levantó la vista aún más nerviosa al sentir los pechos de la muchacha presionando su espalda.
-S-sí… puedes… - recuperó un poco la compostura – no dejes de hacerlo…
-¿En verdad? – le preguntó con una voz muy seductora, comenzó a acariciarle el abdomen con las manos que rodeaban su cintura.
-…
-Me gustas Demi...  me gustas mucho… - le dijo en un susurro al oído, rozándolo con sus labios, Demi casi se desmaya… era una sensación indescriptible.
-T-tú… t-también – dijo intentando no sonar nerviosa, posó sus manos en las que estaban en su abdomen y pudo notar que Miley también temblaba, entonces ella no era la única nerviosa. Recuperó la confianza y dejó de temblar, aunque seguía algo nerviosa – Me gustas…

No lo aguantó, sobre el abrazo de la castaña se dio la vuelta. Le miró profundamente, así como sentía los ojos de la muchacha escudriñar los suyos. Lentamente comenzó a acercarse a ella, quien cerró los ojos y entre-abrió los labios, dándole permiso para besarla. Demi unió lentamente sus labios con los de ella, primero el superior, luego el inferior… suavemente su lengua inició el ingreso a la boca de la muchacha. Sintió las suaves caricias de la lengua de Miley a la suya. Era… indescriptible… comenzó a salir de sí... pronto sus manos cobraron vida y sin rodeos ni caminos apoyó fuertemente ambas manos en los glúteos de la chica, ocasionando que sus caderas se junten. La muchacha castaña se soltó del tierno beso para suspirar hondo soltando un pequeño gemido.

Con el suspiro y el pequeño gemido de Miley. No tuvo más miramientos y volvió a besarla; pero esta vez con pasión, siendo correspondida de la misma manera. La chica de ojos verdes se quitó ella misma la playera que traía. Ante esto Demi la empujó al sofá, se quitó la playera y bajó rápida y fuertemente el pantalón de Miley hasta la mitad de su muslo, acción con la que ella rió tímidamente. 

Demi comenzó a besar su cuello, perdiéndose en aquel mar de pasión, aquel aroma tan delicioso que le hacía perder la razón… que por alguna razón le recordaba a alguien en particular. Sin despegarse de Miley musitó…

-Vanessa…


I'll never forget - 2


Demi se lanzó de nuevo a sentarse sobre la tarima del aula, pensando en la estupidez que había hecho. Tal vez hubiera sido mejor seguir alguna otra cosa o simplemente hacer un poco de esfuerzo mental y recordar a la chica de ojos verdes en aquella escuela de aikido. Eso hubiera servido de pretexto para hablarle “Hola, ¿Me recuerdas? Soy Demi Emerson, te vi en la escuela de aikido”. Cualquier cosa hubiera sido mejor que aquél “tropiezo accidental”. Se sentía tan tonta y avergonzada cada vez que recordaba o imaginaba cómo se habría visto su cara cuando la chica no cayó en el jueguito.

Por fin salió de allí unos 10 minutos más tarde, no encontró a Mark  así que no se despidió de él. Caminaba tranquila, relajada, pensando con la cabeza un poco más fría, pensando si, luego del error cometido, habría alguna opción para acercarse a la chica. Y claro, aún no olvidaba la sensación que recorrió su cuerpo las dos veces que la miró, además de ese sentimiento de ya conocerla de alguna parte. Algo no andaba bien y ella llegaría al fondo de esto; pero aun así, seguía encantada con la belleza y la mirada de aquella muchacha. Por alguna razón necesitaba acercarse a ella y eso haría de la manera que sea. Aunque lógicamente no lo haría muy pronto pues primero debería pasarse su vergüenza, haría un nuevo intento al menos dentro de una semana o dos.
Decidió que dejaría el aikido y todo ese mundo. Dejaría la escuela debido a la vergüenza que había pasado allí, no podría dar la cara de nuevo, a pesar de que haya sido aprendiz desde muy pequeña. No iba a darse el lujo de volver para ser observada incómodamente y como un bicho raro.

Hizo eso esa tarde, fue a su escuela y a pesar de que le dolió mucho dejar aquél arte que le gustaba tanto practicar, creía que era lo mejor para su bienestar mental. Su maestro le rogó que no lo hiciera; pero ni eso sirvió para cambiar su postura. No quería volver a ver a Julie, pues después de todo, sí le dolía el recordarla y le dolería mucho más el volver a verla.
Al salir de la universidad, a la cual se trasladó en su auto, vio que eran las 2:45 PM y las clases ya comenzaban a las 3:00 PM, en cualquier momento llegarían las otras y no se equivocaba, pues una conocida chica se asomó por la esquina. Al verla, Demi simplemente se dio la vuelta y caminó rápidamente hacia su auto, encendió la radio y arrancó a toda velocidad hacia quien sabe dónde.

Luego de un momento de carrera por una vacía avenida, paró el auto a un costado y apoyó su cabeza sobre el volante mientras aguantaba las lágrimas. Su corazón estaba hecho trizas… siempre se hacía la que era fuerte y aguantaba todo; pero en realidad, todo lo que le decían y hacían llegaba hasta el fondo de su alma y la calaba lenta y dolorosamente. El ver a Julie ese día, otra vez apareciendo por la esquina, le hizo sentir un dolor inaguantable que simplemente la llevó a huir lejos de ahí… en verdad la había querido mucho, en verdad se había enamorado de ella y… ella jugó con sus sentimientos de una manera tan cruel que hizo quedar a Demi como una tonta.

El día anterior, cuando todas se burlaban de ella, simplemente respondió con un sarcasmo para cubrir su gran dolor, decepción, tristeza e ira. Dijo: “inmaduras… ¿no tienen algo mejor que hacer?” se dio la vuelta y caminó a paso rápido hacia su auto… arrancando a toda velocidad, haciendo rechinar las llantas y los frenos.
Se quedó asó por unos 15 minutos más, luego se calmó y se concentró en la radio, que ya llevaba tiempo de no ser encendida; en ese programa hablaban algo acerca de comunicación con los hijos, que era esencial para una buena relación con ellos y su educación; además de su felicidad. Demi rió irónicamente mientras negaba con la cabeza; apagó la radio y manejó hasta su departamento. De repente, sonó el tono de su celular…
-¿Sí diga?
-Demi!
-Ah… Mark… ¿cómo estás?
-Hey, ¿no vendrás a las clases de la tarde?
-Ah… es cierto… lo olvidaba… ahora mismo voy para allá, ya comenzarán las clases?
-En media hora más…
-Estaré en cinco minutos… nos vemos
-Claro

Cortó la llamada y se fijó la hora: 3:30, se la pasó mucho rato pensando en cosas. Bueno, al menos al ir a la universidad podría distraerse de tan tristes pensamientos. Fue al lugar en su auto y lo estacionó en el garaje de ésta; salió de su coche y caminó tranquilamente por el patio de la universidad, tomó el camino de bloques de cemento que se asentaban sobre el verde pasto y llegó hasta la entrada, por donde entraban y salían alumnos. Era una linda placita, al medio y al fondo yacía la puerta de ingreso al gran edificio, con unas gradas en donde varios estudiantes estaban sentados charlando. A los costados de la placita, había algunos jardines y a al medio había una hermosa fuente. Por primera vez, Demi admiró lo linda que era en realidad la universidad y cuánto tardó en darse cuenta.

Buscó a Mark con la vista mientras avanzaba a paso lento por la placita, el sólo hecho de estar allí la había tranquilizado sin darse cuenta; respiró hondo y sintió la suave brisa. Por un momento fugaz, sintió que lo de Julie ya no le importaba, que el  mundo podría caerse y ella se mantendría en pie, que podría hacer cualquier cosa y que las burlas de las que fue víctima ya no le lastimaban…
-¡¡Demi!! – la chica se quedó con los ojos bien abiertos y sin poder creerlo se dio la vuelta a ver quién le llamaba… aunque ya sabía quién era: una muchacha de cabello rubio ondulado, con ojos marrón claro que perforaban a cualquiera; alta y con un porte único, parecía modelo; caminaba como si acariciara el piso. Era hermosa; pero, era Julie. 
Demi salió de su embobamiento y frunció el ceño, rogando a Dios por fuerza y seguridad…
-¿Qué haces aquí? – preguntó con el ceño fruncido.
-Vine a buscarte – le contestó la rubia parándose frente a ella con una expresión que daba miedo contradecir; pero Demi se dio la vuelta y continuó su camino - ¡Hey! – Julie la siguió.
-¡¿Qué?! – contestó sin voltearse yendo hacia la fuente - ¡¿No te basta con haberme molestado en el dojo?! ¡¿Ahora vienes a arruinar mi existencia en la universidad?!
-No vine a hablar contigo sobre temas personales! – exclamó Julie alcanzándola - ¡A no ser que quieras que lo grite aquí en frente de todo el mundo!
-¡Cállate! – exigió Demi volteando por fin y enfrentando a esa chica que se veía mucho más alta que de costumbre - ¿qué viniste a hacer aquí?
-Hablar sobre la escuela de aikido…
-¡Ay mira no me molestes! ¡No pienso competir al lado de la gente que me hizo daño! ¡¡Al lado tuyo!! ¡¡JAMÁS!!
-¡Pero te necesitamos!
-¡Jaja! – se rió irónicamente mientras comenzaba a enojarse cada vez más y por alguna razón, se sentía menos baja en estatura que antes - ¡Ahora sí me necesitan! Claro… sólo porque les conviene… ¿qué? Al ver que no pueden solas cambiaron de opinión??? Decidieron aceptar a la rara como me dijeron? ¡También tengo orgullo!
-Pues deja ese estúpido orgullo tuyo de lado! – insistió Julie, más como una orden que otra cosa.
-¡¿Qué sabes tú de orgullo?! ¡¿Si cediste a una apuesta de ese tipo?! Créeme que si fueras “normal” como le llamas… ¡no hubieras aceptado! – Demi por un momento se creyó lo que ella misma estaba diciendo…entonces, ¿quería decir que tal vez Julie sí sentía algo por ella pero por miedo a sus amigas había decidido terminar?
-Ni siquiera sabes de lo que estás hablando – replicó Julie mirando a otro lado, había perdido seguridad.
-Oh! ¡Qué actitud! – se burló Demi con sarcasmo aprovechando la situación, luego habló en voz baja – entonces sí te gustaba, ¿no? – pasaron como cinco segundos y la rubia volcó la situación de una manera brusca.
-¿Y qué me dices de ti? – le dijo sonriendo de manera coqueta; pero a la vez se notaba la maldad con la que comenzó a hablar – ¿acaso no te gusto? ¿Acaso no me veías todo el rato que podías? Con esa expresión de necesidad… ¿Cuánto tiempo que estabas así? Mmm… déjame ver… - Demi se quedó callada con el ceño fruncido sin saber qué hacer o decir, intentando no poner una expresión de sorpresa; pero no podía evitar sentir la necesidad de tocarla o algo parecido – Ah! Sí! Desde hace un año que me doy cuenta de cómo me miras… tu tono de voz al hablarme… siento hasta aquí tus ganas de tocarme, abrazarme y besarme… ¿crees que no me he dado cuenta de todo? Yo… - se acercó a su oído, y le susurró, Demi se estremeció por el choque eléctrico que sintió recorrer todo su cuerpo – te tengo dominada… ¿verdad? – le dio un pequeño beso en la mejilla y se separó; pero sólo unos centímetros. Demi sintió la gran necesidad de besarla al verla tan cerca de ella, al haber sentido su respiración en la nuca, era tan hermosa. Se decidió, con esto que haría, aliviaría su dolor…

Sintió un tirón del hombro y se vio a sí misma alejarse de Julie y esos labios que no alcanzó ni a rozar… tres pasos después dejaron de jalarla, se dio la vuelta con molestia; pero cambió su expresión en ese mismo instante al ver a la chica castaña de ojos verdes, la misma con la que intentó hablar el día anterior. Pero miraba a Julie con el ceño fruncido, se veía muy enojada, Demi no entendía lo que estaba ocurriendo.
-Ya no la molestes – habló la de ojos verdes dirigiéndose a Julie– Si ella no quiere ayudarte en el club entonces ya no insistas…
-¡Tú no te metas! – exclamó Julie - ¡Nadie te habló a ti chica nueva! ¡¿No tienes nada mejor que hacer?! ¡Largo de aquí!
-¡Oye no le hables así! – se enojó Demi  se soltó del agarre de la chica y empujó a Julie - ¡Tú eres la que debería largarse! ¡Ya no caeré en tu juego!
-¿Quién diablos te crees para empujarme?! – vociferó enojada Julie. Al momento siguiente lo único que se oyó fue un fuerte ruido de una palma chocando abrupta y violentamente contra una pobre mejilla condenada. Al momento siguiente la rubia se alejó a paso rápido.
Demi yacía allí quejándose suavemente con la mano en la mejilla, arrepintiéndose de haber empujado a Julie.
-Estás bien? – Le preguntó la chica de ojos verdes. Demi volteó a mirarle, sintió esa misma punzada en el estómago, se le frunció de nuevo el corazón al ver sus hermosos ojos, su hermoso rostro – déjame ver – le dijo sonriéndole, levantando su mano cuidadosamente y palpando la lastimada mejilla con un dedo, muy suave. Demi se sonrojó; pero no… no podía dejarse llevar tan fácilmente cuando ni siquiera estaba segura de lo que estaba ocurriendo. Reaccionó y se separó rápidamente.
-¿Por qué hiciste eso? – le preguntó con el ceño fruncido - ¿Por qué me defendiste?
-Ah pues… vi desde lejos que te molestaba y…
-No debiste meterte… - Demi sonaba muy amenazadora; pero cambió su tono automáticamente en cuanto vio el rostro entristecido de la chica y se arrepintió de sus propias palabras – no… eh… lo siento… no fue un muy buen día… más bien – suspiró y sonrió – gracias – vio la oportunidad excelente – Por cierto, ¿cómo te llamas? – le preguntó.
-Eh… - se sorprendió la chica de ojos verdes y sonrió muy dulcemente – me llamo Miley… 
-Oh… - le miró encantada Demi.
-Es cierto que… ¿Esa chica Julie era tu novia? – preguntó Miley sin rodeos, la de ojos grises de quedó desconcertada; pero se recuperó y respondió.
-No puedo mentir diciendo que no…
-¿Y la querías mucho?
-Claro…
-¿Desde hace cuanto tiempo?
-Mas de un año…
-¿Dónde la conociste?
-En el dojo… en cuanto entró…
-¿Cuántos años tiene ella y cuántos tienes tú?
-Yo 19 y ella 21…
-¿Cómo se…
-Un momento – la detuvo la chica algo divertida – esto parece un cuestionario… ni siquiera dejaste que te diga mi nombre, sólo llegaste así de repente, me ayudaste con Julie y esta mañana… umm… siento el haberte hecho caer…
-No hay problema – le miró la castaña, se veía tan encantadora – y ya sé tu nombre, eres Demi – sonrió.
-¿Cómo lo sabes?
-Eh… - la castaña se puso nerviosa – lo escuché de las chicas de la escuela… sí…

Demi acababa de hacerla caer como si fuera un accidente, cosa que ella se había dado cuenta.
-Vaya – la miró sorprendida la de ojos verdes – al menos eres honesta – se reacomodó la mochila – ando apurada… nos vemos después…
Salió rápidamente del curso a buscar a ese amigo con el que la vio sentarse. Sólo tuvo que caminar algunos pasos para encontrarlo, lo jaló del brazo hacia un lugar alejado.
-Ju! ¿Qué pasa? – preguntó sorprendido Mark.
-Lamento las molestias… pero no sé acercarme a la gente – se disculpó Miley de manera dulce – quiero preguntarte… ¿cómo se llama tu amiga?
-Eh… - Mark apenas contuvo la risa al recordar lo que Demi le dijo esa mañana sobre esa chica de ojos verdes - ¿por qué no se lo preguntas a ella?
-Porque me da vergüenza – se lamentó – no puedo llegar así de la nada a decirle “hola, soy Miley, ¿cómo te llamas?”, parecerá que…
-Estás desesperada por amigos o algo por el estilo – Mark sonreía al recordar las palabras de Demi.
-Exacto.
-Pero – Mark decidió molestar un poco – ¿por qué dices que no sabes acercarte a la gente? ni siquiera sabes mi nombre y me jalaste hasta aquí y me estás hablando como si nos conociéramos…
-Porque tú no me pareciste lindo… es decir – se tapó la boca con las dos manos intentando disimular – olvídalo…
-¿Qué te hace pensar que te diré su nombre? Siendo su amigo – replicó el muchacho todavía molestando – correría a decirle que una loca la está mirando y que se cuide…
-¿Cómo que loca? – Miley comenzó a enojarse – creo que conseguiré la información de otro lugar… - estaba a punto de voltear cuando Mark la detuvo, esta vez sonriendo de manera sincera.
-Se llama Demi – la muchacha volteó y lo miró sonriendo agradecida, por lo menos ahora ya sabía cómo se llamaba esa hermosa chica de ojos cafe que había visto desde la tarde anterior…

I'll never forget - 1



Era uno de esos días en los que le daba flojera tan sólo el pensar en que tendría que levantarse e ir a la universidad. Demi era ante todo una chica común y corriente con una personalidad lo suficientemente despreocupada como para saltar todas las clases de ese día, cuando eran las diez de la mañana y su clase de Teoría Política sería a las once, debía entregar su incompleta práctica que no alcanzó a acabar por haberse dedicado a escuchar música a todo volumen, quedarse vagueando botada en la cama, salir a la calle a pasear por allí muy despreocupada. Había momentos en que ya no sabía ni por qué iba a la universidad, los días en que iba.

Sus padres, eran muy adinerados y le habían rentado el departamento universitario en el que vivía. En realidad ellos andaban tan ocupados que ni siquiera preguntaban por el rendimiento académico de su hija, ni si quiera sabían que era la segunda vez que Demi  su adorable consentida, repetía el primer año debido a su falta de asistencia a clases y exámenes. La falta de responsabilidad de la chica en cuestión se debía a una falta total de autoridad y buena educación. Tenía todo tipo de lujos electrónicos, ropas de marca, muebles carísimos y un auto convertible último modelo color plateado que descansaba en el garaje. Tenía todo lo que quisiera.

¿Cómo era esta muchacha? Tenía el cabello negro y liso hasta unos pocos centímetros más abajo de los hombros, ojos cafe muy hermosos, expresivos y penetrantes. 

En personalidad, era despreocupada y ausente del mundo, era amigable, sencilla y con buen sentido del humor; sin embargo, vista desde lejos no parecía ser así pues siempre llevaba una  clásica expresión de “no quiero que me hablen”; que había adoptado desde pequeña. Pero era una buena persona, a pesar de ser distraída, a veces torpe y entrar a etapas transitorias y circunstanciales en las que no le encontraba sentido a su vida.

Los chicos cercanos a ella se le declaraban a montones y ella nunca aceptaba. No había planeado ser novia de ningún hombre en su vida, ya que… le gustaban las chicas. Pero no andaba mirando muchachas por las calles, no era su costumbre y le parecía una pérdida de tiempo, si le tendría que llegar alguien, llegaría por sí sola. Así pasó sus últimas cuatro primaveras, de las 19 ya cumplidas.

Esa mañana, decidió levantarse, hacer el desayuno con cereal y lavar su pijama celeste de ositos… lo hizo muy rápido, pues tenía urgencia de ir a la universidad son saber por qué, tal vez su subconsciente le decía que un poco de vida social no le haría daño. Se vistió rápidamente.

Caminó por las calles, este día decidió no sacar su auto, pues prefería sentir la suave brisa veraniega en su rostro.
Llegó por fin a la universidad a las 10:45 y su mejor amigo, Mark, le vio y le saludó alegremente.
Demi! – le dijo – ¡es un milagro verte por aquí! ¡Pensé que volverías a dejar el año!
-No – respondió ésta, tenía una voz muy dulce que inspiraba confianza – hoy quise asistir… además… hice el trabajo…
-Incompleto supongo – comentó Mark, conociendo a su amiga mientras buscaba su propio trabajo en la mochila y se lo daba – anda, copia y termina.
-Oh! – dijo asombrada Demi en tono de broma – muchas gracias… - luego lo miró con los ojos entrecerrados – pensaba entregarlo incompleto.
-Naaa…. No te servirá de nada, mira que estás a punto de perder el año otra vez – indicó el muchacho como si fuera una especie de consejero o algo así.
-No vengas con eso – se quejó la muchacha – me da pereza completarlo…
-Vamos! Aprende a ser responsable por una vez en tu vida! – insistió su amigo pasándole bolígrafos y todo.
-Aj… - Demi comenzó a escribir a regañadientes; pero en fin, terminó cinco minutos antes de que comenzara la clase… en realidad no le faltaba casi nada, ¿tan vaga se había vuelto como para no acabar una hojita más de resumen? Aún recordaba las bellas épocas en la escuela cuando era la mejor alumna del curso y la más inteligente, sus padres nunca reconocieron else miraron directo a los ojos por lo que parecieron ser horas, Demi sintió un balde de agua fría, una punzada al estómago y su corazón fruncirse; pero a la vez su mente le decía “Es hermosa”…lo por estar ocupados… tal vez por eso dejó de estudiar cuando ingresó a la universidad a estudiar Comunicación Social.

Mark, era su mejor amigo, se conocían desde un año antes de acabar el colegio al haber sido transferido ese año a un curso inferior. Siempre le exigía a Demi ser más responsable con sus estudios, como antes. Por lo menos él impedía que la muchacha se dé a las drogas y al alcohol por vagancia, algo que ella le agradecía; ya que dos veces, estuvo a punto de hacer algo de lo que se arrepentiría toda su vida. Él era un muchacho alto, de cabello castaño y ojos cafés, moreno. Tenía una cara de la que cualquier chica se enamoraría, menos Demi porque además de lo ya sabido, lo veía como a su hermano.
Por fin comenzó la clase y todos los estudiantes fueron a sus respectivos asientos, Demi se sentó junto a Mark como siempre a la mitad del costado izquierdo al lado de la ventana, era vital para ella sentarse en un lugar que la distrajese de las aburridas clases; pero ahora mismo sin querer, al intentar ver al catedrático, se topó con el rostro de una muchacha castaña de ojos esmeralda, tenía el pelo agarrado en una media cola con una piraña y observaba al orientador, quien justo pasaba al asiento donde se sentaba la de ojos grisáceos para pedir su trabajo y el de Mark. Durante dos segundos, la chica poso su mirada en ella, quien ya la miraba, 
-Emerson – escuchó una voz gruesa a lo lejos - ¡Emerson! – la muchacha se sobresaltó y miró al catedrático.
-Disculpe… - se excusó urgentemente.
-¿Tiene el trabajo?
-No… - murmuró la muchacha aún algo distraída, cuando se dio cuenta que tenía el trabajo en la mano además de ver la cara molesta del catedrático, rectificó apresurada y nerviosamente – es decir! Sí! Aquí está – le dio el trabajo con cara de disculpa.
-Mire Emerson – se agachó el catedrático de manera personal – si no entregaba este trabajo, ya tenía perdido el año, más le vale no faltarse a las clases de ahora en adelante si quiere recuperarse.
-No… no me faltaré – respondió Demi con una seguridad nunca antes vista, sabía que desde ese momento, sólo iría a clases para ver a esa extraña pero hermosa muchacha de ojos verdes que le había causado tantas reacciones al mismo tiempo. El orientador asintió con la cabeza y continuó recogiendo trabajos, Demi miró a su amigo – Oye Mark…
-¿Si? – respondió éste mirándola atentamente.
-Esa chica… la del asiento de adelante… ¿es nueva? – el muchacho rió.
-No puedo creerlo – dijo entre risas – ¡tú que siempre decías que no te interesaban esas cosas!
-¿Qué? ¿Qué cosas? – replicó Demi con enojo sin poder ocultar su sonrojo - ¿de qué hablas? Es que… - inventó una excusa – nunca la había visto por aquí…
-Nunca has visto a la mayoría y no preguntas por ellos – replicó Mark.
-Ay mira sabes que…! – comenzó a enojarse la muchacha; pero en realidad estaba muy avergonzada de haber sido descubierta… ¿a quién se le ocurrió preguntarle?
-Bueno… llegó hace dos días, en los cuales no estabas – agregó Mark para ya no molestar a su amiga – fue transferida desde otro país a esta universidad… debido a que sus padres decidieron separarse…
-¿Y cómo sabes que sus padres se separaron?
-La escuché contárselo a la chica que se sienta a su lado…
-Oh… la chica que se sienta a su lado… - Mark la miró y al momento reconoció esa mirada.
-¿Qué? ¿Quieres sentarte a su lado?
-Naaa… - respondió Demi con indiferencia mirando a otro lado mientras cruzaba los brazos en la nuca y se echaba en el asiento – está sentada muy cerca de la pizarra, y sabes que no soy de esas…
-Bueno, puedes decirle que venga aquí, el día que llegó, quiso sentarse aquí pero pues… yo no le dejé porque pensé que vendrías – replicó su amigo.
-Es buena idea pero… no puedo ir y decirle así de repente – imitó un sarcasmo – hola, me llamo Demi  ¿quieres sentarte conmigo?
-Eso es precisamente lo que debes hacer…
-Pareceré loca desesperada por amigos o algo parecido… - se puso la mano en la mejilla – debemos idear un plan para que la pueda conocer – Mark se echó a reír - ¿Ahora qué pasa? – le preguntó extrañada y con el ceño fruncido.
-Jaja, ¿viste? Te descubrí! Con la conversación de plano te quemaste sola! Es obvio que esa chica te gustó!! – lo dijo tan fuerte que varios curiosos se dieron la vuelta a mirar.
-Shh! Estás gritando! Habla más bajo! – le regañó Demi.
-Bueno pero – dijo el joven en un susurro – yo te puedo ayudar, sólo dime qué debo hacer y listo…
-Ayúdame a organizar un plan para acercarme a ella! – le dijo en otro susurro la de ojos grises.

En vez de atender, los dos se quedaron pasándose hojas escritas, organizando todo y dándose ideas. Había de todo, incluso incoherencias increíbles, la más lógica de todas era: hacerse presentar con una amiga! Sin embargo, a Demi la conocían tanto como a la viejita de la esquina, es decir, nada; no tenía más amigos además de Mark y otros dos que estaban en su antiguo curso que dejó al tener que repetir. Llegaron a una sola idea muy al estilo de una telenovela: Demi la empujaría “accidentalmente” haciéndola caer, luego pediría disculpas y le ayudaría a levantarse, en eso comenzaría la plática de “¿cómo te llamas?” o “eres nueva, nunca te había visto por aquí”.

Demi no estaba muy animada respecto a este plan, ya que de alguna manera, viéndolo desde otro ángulo sonaba demasiado…cliché; pero total, era mejor que presentarse de la nada de manera directa.
Mientras pasaba la clase, lograba mirar poco de la muchacha, pues estaba delante y por lo tanto sólo veía su espalda; sin embargo, a momentos podía ver su perfil cuando hablaba con la de su lado y pudo observar que tenía una amigable expresión y al parecer muy dulce, cosa que por alguna razón atraía a  Demi.
Llegada la tarde, el operativo se puso en movimiento, Mark hizo lo acordado y se llevó a la amiga de la chica fuera del curso con el pretexto de que le prestara sus apuntes de una clase a la que no había podido asistir. El curso se iba vaciando y Demi notó que el objetivo guardaba muy lentamente sus cosas, haciéndole a ella misma desacelerar el paso. Era ya la 1:30 PM y el sol todavía brillaba, el curso estaba ya sólo con las últimas dos personas además de Demi y la castaña de ojos verdes, quien se levantó tranquilamente. La de ojos cafe respiró hondo al ver que la muchacha iniciaba el camino hacia la puerta. Caminó rápidamente como apurada, la empujó justo cerca del marco de la puerta, muy suavemente; pero puso su pie delante del de la chica … como si estuviera haciendo una técnica de algún arte marcial. Pero lo demás pasó como en cámara rápida.
-Ah! Lo siento! – Actuó Demi simulando angustia y arrepentimiento mientras se agachaba para ayudarla – es que andaba apurada… - la de cabello castaño la miró directamente a los ojos, era extraño, volvió a sentir la misma punzada en el estómago, su corazón volvió a fruncirse y por alguna razón Demi sintió que la había visto en algún lugar más antes de la universidad… pero… ¿dónde? La duda la comió por dentro y a cualquier sentimiento de atracción, frunció el ceño y continuó queriendo ayudarla pero ya sin interés en lo que en verdad quería; debía averiguar dónde demonios la había visto. Claro que, mientras pensaba todo esto, la escena seguía en curso:
-¿Por qué me hiciste eso? – reclamó la chica de ojos verdes mirándola con el ceño fruncido, su voz era suave; pero ahora mismo se oía algo agresiva y con una seguridad impecable.
-Perdona – se disculpó Demi haciéndose la desentendida – fue accidental…
-No, no lo fue – replicó la muchacha levantándose por sí sola rápidamente, Demi también se enderezó mientras se sentía la idiota más idiota del mundo y deseaba que el piso se la tragara de una vez – reconocí de inmediato tus movimientos de artes marciales!! Esos que aprendimos en la clase de aikido!
-Eh… ¿qué clase?
-¡No te hagas la tonta! ¡Ni siquiera me conoces y vienes a molestarme! ¡¿Qué pasa contigo?!¡Creía que sólo en la escuela se molestaba así a las personas!
-Eh… no sé de qué hablas – Demi ya no tenía más salida que decir la verdad… por lo menos tendría ese poco de honor, cuando su plan había resultado un desastre. Se encogió de hombros y puso las manos en los bolsillos de su pantalón girando su cabeza a un lado y dirigiendo sus ojos hacia ella, era muy coqueta de manera natural, ni siquiera estaba fingiendo – ok, ok está bien, sí, sí fue intencional… lo usé como una manera de poder conocerte y hablarte… porque pues no tengo muchos amigos y no soy buena con la gente nueva, mira nada más lo que te hice así que… disculpa, ¿si?
-Vaya – la miró sorprendida la de ojos verdes – al menos eres honesta – se reacomodó la mochila – ando apurada… nos vemos después…
-Ah pero y… - intentó Demi pero la chica salía apresuradamente - ¿cómo te llamas? – murmuró para sí.

Se sentó en la grada de la tarima de la pizarra, apoyó sus codos en las rodillas y se puso a pensar “fui una idiota”, se dijo; pero de inmediato recordó las palabras de la chica: “reconocí de inmediato tus movimientos de artes marciales!! Esos que aprendimos en la clase de aikido!”

-Clase de aikido… - se dijo a sí misma - ¿acaso ella también lo practicó?… pero dijo…la clase… como si asistiera a la misma escuela de aikido que yo… Qué extraño – intentó hacer memoria… recordó todo lo que había sucedido en las clases; pero no la recordaba, sólo un recuerdo vano y doloroso se asomó por su mente.

Solía tener una “novia” que resultó estar con ella sólo por una apuesta y rompió la relación diciéndole: “esto sólo era una apuesta, a mi me gustan los hombres, no soy una pervertida desnaturalizada como tú…sólo que las muchachas querían comprobar si de verdad eras así” Julie, la chica de la que había estado enamorada desde hace mucho y con la que por tuvo una relación de dos semanas, le resultó una embustera de lo más cruel.

Pasaba clases de aikido en la misma escuela que ella, siendo era una de las mejores. Sin embargo, ese día, le dijo casi gritando todo lo ya mencionado para que todas las chicas del club escucharan, todas la miraban o con asco, o con pena. Todas la miraban como si fuera un bicho raro… menos una… una chica de cabello castaño y ojos verdes…
-Rayos! – se sobresaltó y se paró al instante poniendo sus manos al rostro – es ella!! No puede ser! Entonces escuchó todo lo que Julie me dijo… escuchó todo!!! Debió darse cuenta de mis verdaderas intenciones!! – se desplomó de nuevo en el sitio – trágame tierra…

Two Worlds Collide - FIN


Mientras iba en autobús de camino a casa giraba mi cabeza cada cierto tiempo solo para darme cuenta de que Alessandra no dejaba de mirarme con esos ojos enjuiciadores que  caían como gotas de ácido sobre mi estómago. Cuando el autobús nos dejó rápidamente ella se me adelanto para meterse en la habitación, de alguna manera sabía que quería ver cuando yo entrara solo por el puro placer de mirarme y hacerme sentir como la mentirosa más grande del mundo. Y sí, eso fue prácticamente lo que sucedió a mi entrada.
-¡Hola Demi! Tenemos tantas cosas de que hablar… Me muero de las ganas por tener una charla de chicas.
-Ok Alessandra, dime lo qué quieres… No quiero andar con rodeos, solo ve directo al grano.
-No, no, no y no… Esto tenía que ser emocionante, ya sabes, yo riendo malignamente mientras tú suplicas.

Yo la miré con cara  de pocos amigos, realmente deseaba que me dijera lo que quería, obviamente quería algo y yo no me iba a ponerme a jugar al ahorcado intentando descifrar sus intenciones.
-Ok, está bien. Mira, cuando yo me drogo veo muchas cosas… Pero definitivamente ese día que vi que salías justo por aquella ventana podría jurar que era tan real. Obviamente, porque era real y no lo niegues.
-Entonces…
-Yo sé que fuera de este tour aburridísimo de historia que nos dan todos los días hay un verdadero Londres. Bueno, quiero conocerlo.
-¿Y eso implica?
-Que me lleven con ustedes.
-¡¿Qué?! –dije asombrada.
-Mira, aún tenemos una semana antes de largarnos de este lugar y siento que si sigo formando parte de este viaje escolar no habré disfrutado Londres como debe ser. Si ustedes salen, apuesto a que van a lugares fascinantes. Llévenme con ustedes y yo no diré nada, hagan sus cosas de lesbianas… No me importa, de hecho no me afecta en absoluto y si hago esto no es por tener algo en contra de las lesbianas o en ti particularmente, no, solo quiero sacar partida de esto para tener una oportunidad de conocer el verdadero Londres.
-¿Eso te haría nuestra cómplice?
-He ahí el punto… Ya no te tendrías que preocupar por el problema de la escapada porque yo saldría igual de embarrada, pero para que eso pase tienen que llevarme con ustedes o ¿no?
-Bueno, supongo que tienes razón. Aun así, yo podría acusarte por drogarte, yo también puedo amenazarte –intenté ser inteligente.
-Podrías, pero a mí me encantaría saber quién sale realmente perdiendo en esta historia. Tú puedes decir que yo me drogo y yo… Yo diría que tú te escapas, y te besas con cualquiera y sobre todo, que es con una mujer. Ahora que lo pienso, creo que lo que realmente te preocupa es que sepan que has estado con una mujer… Por cierto, ¿qué no fue con ella con quien te fuiste a pasar la noche? Apuesto a que lo disfrutaste.
-De acuerdo, tú ganas. Solo deja que yo hable con ella y esperar para saber qué dice.
-Yo que tú la convencía, digo, por tú bien.
Ella tenía razón, la que más salía perdiendo en todo esto era yo y pensar que le dijera a alguien que tenía una aventura en Londres con alguien era una cosa, pero que dijera que era con una mujer hacía una gran y terrorífica diferencia.

Lo primero que hice entonces obviamente fue llamarle a Miley y contarle todo. No sé porque pero presiento que ella no se impactó con eso, podría decirse que lo digirió de maravilla y hasta le causó gracia. Eso era algo que no me gustaba de Miley  sentía que en todo esto yo era la única que se preocupaba por las consecuencias, era como si ella le importase un comino si me enviaban de regreso con un boleto sin retorno por toda la vida. Por otra parte quería pensar y convencerme que quizá la que estaba en el error era yo, y que ella era así, despreocupada y sin temores.

Cuando le conté a Alessandra que Miley había aceptado se puso eufórica y con eufórica me refiero a que de pronto se volvió mi gran amiga. Era tan sínica que hasta parecía que no había pasado nada y que realmente la habíamos invitado a formar parte de nuestra aventura por voluntad propia. A la siguiente hora llegó el autobús que nos llevaría al aburrido tour y para mi desgracia Miley no podía ir a los lugares para coincidir misteriosamente como lo tenía planeado, al parecer tenía que terminar unos trabajos que eran muy importantes, sin embargo, me había prometido que en la noche pasaba por nosotras y que llevaría a un amigo.

Cuando me habló de ese amigo sentí como que nuestra privacidad se vería corrompida y no tarde en ponerle pero a aquel invitado, pero la idea era clara, las tres en una moto era tan peligroso como ir en un monociclo una encima de la otra. Toda aquella tarde se volvió más aburrida de lo común, por su parte Alessandra no me dejaba sola ni por un minuto y eso me estaba volviendo loca. Cuando la tarde llegó y tuve que regresamos a “nuestro querido hogar” (como lo llamaba Alessandra), lo primero que hicimos era fingir que estábamos muy agotadas y que dormiríamos para recargar fuerzas. Admito que tener a Alessandra de aliada tenía sus ventajas, al menos ahora ya no tenía que esconderme de ella, y sobre todo, fingiendo las dos éramos más convincentes que una sola.

Antes de que llegara la hora de escaparnos me puse a reflexionar acerca de qué tan lejos había llegado, era impresionante lo que estaba haciendo y años atrás me hubiera negado a creer que sería capaz de algo como tener una aventura con una persona de un país desconocido, pero de algo estaba completamente convencida, no me arrepentía. Cuando llegó la hora de salir ambas nos asomamos por la ventana para ver si veíamos alguna señal de Miley.  Al final Alessandra fue la primera en darse cuenta de la presencia de Miley como pudimos bajamos por la ventana sin hacer nada de ruido. Ya estando abajo Miley nos acompañó hasta la otra calle donde había dejado la moto, y justo al lado había otra moto con un alto y apuesto pelirrojo de ojos azules.
-De acuerdo, ahora que somos tres solo quiero decir que hay que cuidarnos las unas a las otras –dijo Miley refiriéndose a Alessandra-. Nada de estupideces y nada de drogas… Aquí si nos encuentras con drogas nos irá fatal.
-Ok, ya entendí… Drogas no –dijo Alessandra medio poniendo atención y mirando al chico de la otra moto.
-Él es Baldo… Bueno, así le dicen. Él va a ir con nosotras para ayudarnos con lo del transporte –miró fijamente a Alessandra-. No habla nada de español ni de inglés.
-¿Qué? –reclamó Alessandra-. ¿Entonces cómo nos comunicamos con él?
-En ruso, él es ruso y vino con unos amigos a conocer Londres.
-No importa… Ya veré cómo me comunico con él –dije desafiando a Miley.
-Cómo quieras… Yo lo hice con la más clara intención de que sea imposible que te pongas de acuerdo con él.
-El habla no es el único idioma conocido.
-Sí, y eso es a lo que temo logres descifrar.
-De acuerdo, ¿Y hoy a dónde vamos esta noche? –pregunté interrumpiendo su plática.
-Hoy vamos a ir a un lugar muy excéntrico… Tan excéntrico que nosotras vamos a pasar desapercibidas.
-¿Es peligroso? –pregunté.
-¿Peligroso? ¿Eso es lo que se te ocurre preguntar? –me dijo Alessandra burlándose.
-No, de hecho es un muy buen ambiente. Ya quedé con algunos contactos para poder pasar sin que nos digan nada. Ok, vámonos.

Sin perder tiempo y teniendo en conciencia que la noche era corta nos montamos en las motos. Alessandra se veía tan feliz de compartir asiento con el ruso que lo tomó por la cintura de una manera tan erótica que noté como la cara del ruso se enrojeció casi al color de su cabello.
En todo el camino y por muy cursi que pareciera decidí dejar de mirar el horizonte que se formaba mientras las motos se encaminaban hacia nuestro destino y mejor me dediqué a cerrar los ojos mientras abrazaba a Miley , tenía que disfrutarla a cada momento tanto como pudiera, pues justo ahora la cuenta regresiva estaba comenzando a tomar vida.
-¡Listo! ¡Hemos llegado! –dijo Miley en voz pasiva.
-¿Ya llegamos? Pero si aquí no hay nada –se quejó Alessandra.
-Baldo se bajó de su moto y le indicó con la mirada a Miley en el lugar donde dejaríamos las motos.
No quería sonar pesimista en aquel momento, y de alguna manera estaba de acuerdo en lo que decía Alessandra pues en aquel lugar no había nada, solo un montón de viejos edificios.
-Vengan, por acá está la entrada –nos habló Lena.
Al principio estábamos bastante desubicadas, pero cuando Miley se encaminó hacia una puerta fea y la abrió las cosas comenzaron a tomar un sentido más congruente. Cuando la puerta se abrió se comenzó a escuchar un lejano ruido de música, en ese momento Alessandra y yo nos miramos sonrientes de que Miley staba cumpliendo con su palabra y no nos iba a decepcionar. Cada vez que dábamos más paso hacia el frente la música se volvía más nítida y justo al dar vuelta en lo que se estaba volviendo una especie de laberinto nos topamos con un hombre gordo y de gran tamaño que nos miró con cara de pocos amigos. Baldo se acercó a él y le entregó un papel, las tres simplemente nos quedamos paradas sin decir nada. 

El tipo tomó el papel y leyó lo que decía, cuando terminó de hacerlo nos señaló uno de los muchos pasillos, todos le sonreímos y seguimos por ese pasillo.
Mágicamente la música comenzaba a escucharse casi como si la tuviéramos frente a nosotros, y finalmente después de unos minutos de suspenso por si nos habíamos perdido logramos llegar a nuestro destino. Al final del pasillo se encontraba un gran y enorme salón repleto de gente. Todos seguimos caminando hasta tener la vista completa ante nuestros ojos. Aquel lugar simplemente era asombroso, tenía buena música y todo pero lo que me había llamado la atención era la gente, había de todo. Mi mirada se dirigió al momento a la variada libertad sexual que se veía al entorno, había desde parejas homosexuales y otras que ni siquiera podía describir.
-Bueno, a partir de aquí cada quien se va para donde quiera. Nos vemos en dos horas justo en este punto, ¿De acuerdo? –dijo Miley.
-¿Tu ruso te entiende? –le preguntó Alessandra.
-A él ya le dije desde antes.
-Ok, dos horas… ¡Perfecto!
-Solo cuidado con lo que tomas.
-No hay problema… Me sé cuidar.
Alessandra se despidió con una sonrisa y rápidamente desapareció entre la gente. Baldo nos miró e hizo un gesto de amabilidad y también desapareció.
-Bueno… Ven.
Miley me tomó de la mano y comenzó a guiarme entre toda esa gente hasta llegar a un sillón bastante amplio.
-Anda, siéntate  -dijo al señalarme el sillón.
-¿Venimos aquí a sentarnos?–le pregunté con tono de decepción-. Pensé que quizá bailaríamos.
Miley me acarició la mejilla, me sonrió y en seguida se fue dejándome sola. Seguí impaciente esperando el regreso de Miley y cuando al fin sucedió venía con un par de bebida.
-Traje algo para comenzar –me dijo entregándome una bebida color azul.
-¿Es alcohol? Yo no tomo –le dije sin tomar el vaso.
-¡Vamos! Viene de buen lugar… No tiene malo.
-Entiendo, lo que pasa es que no soy muy aficionada del alcohol.
-Pero si no lo intentas…
-Ese es el problema, que ya lo he intentado y yo no hago un buen equipo con el alcohol. Siempre se me sube muy rápido y me pierdo.
-Inténtalo, no tiene tanto alcohol… Es más ni sabe a alcohol.
Miré el vaso azul y después también sus hermosos ojos azules que sujetos a su mirada terminaron convenciéndome.
-Ok –sonreí y tomé el vaso.
Miley se sentó a mi lado y comenzó a tomar su bebida de color rosa.
-¿Y esa que tiene? –le pregunté.
-Es un poco más fuerte, pero si quieres…
-No, está bien. Puedo sobrevivir con esta. Entonces… ¿Es esto lo que vamos a hacer toda las dos horas que nos quedan?
-¿A qué te refieres?
-Pues a beber y mirar gente divirtiéndose.
-Yo no he dicho que no nos vayamos a divertir. Es más, ¿ves a toda esa gente?
-Claro, como no verla.
-¿Qué sentirías si tuvieras todas su miradas sobre nosotras?
-Supongo que sería intimidante.
-¿Y qué pensarías si lo hicieran mientras hacemos el amor?
-Eso sería loquísimo… -me burlé.
-Si, ven vamos a bailar -tomo mi mano y caminamos hacia la pista.

Estuvimos bailando, tomando un poco o mas bien mucho todo era perfecto al estar con ella nos besábamos realmente nada me importaba y nosotras no  le importábamos a los demás. regresamos al sillón realmente había bebido mucho, me acosté y cerré los ojos.

Cuando abrí mis ojos el entorno había cambiado completamente, una intensa luz deslumbraba mis ojos hasta el punto de cegarlos. Al principio me asusté demasiado y miré por todos lados hasta que mi mente reconoció el lugar… ¿Se trataba de la habitación donde nos alojábamos Alessandra y yo? Sí, ese era el lugar. Cuando miré a Alessandra en su cama dormida me tranquilicé un poco, puse mis manos sobre mi cabeza y traté de contener un intensó dolor que rodeaba mi cabeza como un casco pesado. Alessandra se giró en la cama y abrió ligeramente los ojos, cuando me vio me sonrió y comenzó a reír.
-¿Por qué te ríes? –le dije enojada.
-Yo no me estoy riendo, bueno sí.  Ayer sí que estuviste fuerte…
-¿A qué te refieres? –le pregunté confundida.
-Miley te llevó a la hora que nos teníamos que ir y estabas perdida, ni te podía poner de pie. Eso, y a cada rato no dejabas de demostrarle tu amor lésbico –rio.
-¿Qué pasó? No me acuerdo después de…
-Bueno, el tío este… El ruso, te tuviste que venir con él porque él te podía sostener. Yo me vine con tu noviecita… En eso, me arruinaste la noche. Ya duérmete, en una hora tenemos que irnos… ¿Recuerdas que hoy en la noche es la reunión para los extranjeros? Bueno, trata de verte no tanto como lo hago ahora o sabrán que pasaste la noche en compañía del alcohol.

La reunión de extranjeros… Cómo lo había olvidado…
Aquí fue cuando las cosas se pusieron fuertes, pues tan rápido como pude intenté contactar a Miley pero ella jamás contestó. Al principio pensé que era porque quizá estaba igual que yo y dejé pasar el tiempo hasta que llegamos al colegio, allí comencé a buscarla en todos los lugares que se me ocurrieron e incluso pregunté entre algunos de los estudiantes pero ninguno me supo dar razón de ella. Aquel día simplemente se volvió eterno. 

Cuando la noche llegó ya me encontraba mucho mejor, o al menos de la cruda, pues seguía preocupada por Miley. Volví a marcarle incluso antes de irnos a la reunión pero no contestó, y entonces pensé que quizá la encontraría en la reunión.
Cuando llegamos al lugar, con karaoke y buen ambiente, busqué y busqué pero nada, tampoco estaba allí, cogí el teléfono y le dejé el mensaje de voz número catorce acompañado de un mensaje de texto. Todos estábamos reunidos allí, los londinenses y los mexicanos, nos daban las gracias y un montón de bebidas y comida, pero entre tanta gente me sentía tan sola. Cuando le pregunté a Alessandra si Miley había dicho algo sobre dónde estaría ella simplemente me tomó a loca y me dijo: “Ella es tu novia, no la mía”.

Los días siguientes no fueron tan bien, tampoco logré contactarla y no volvió a ir al colegio. Era como si hubiera desaparecido, incluso pensé ir a buscarla a su casa, pero si ella no quería verme… ¿Por qué tenía que irla a buscar? Todo esto era la pesadilla más grande y vívida que jamás había sentido, y comenzó a hacerse más fea cuando llegó mi último día en Londres; así que dejé de llamarle e enviarle mensajes, ya no tenía caso.
Aquel último día me despedí de cuanto londinense logré conocer; de los profesores; de amigos; de Bill y Helen… De todos, menos de ella. ¿De qué se había tratado todo? ¿De ilusionarme, de usarme como un pasatiempo? No lo sabía, y quizá nunca. Al escuchar los ruidos del aeropuerto supe que lo hecho, hecho estaba y que aquella aventura había terminado, todos parecían tan felices y yo… Creo que era obvio que no podía ocultar mi tristeza, todos me preguntaban que qué me sucedía y yo solo decía que estaba cansada o inventaba cualquier cosa… La verdad, se quedaría por siempre en una mentira.
No sé si estaba perdiendo la cordura, pero justo antes de pasar a la fila para revisión de maletas, que por cierto era la última, escuché vagamente la voz de Miley.  Quise mirar atrás pero eso solo sería una aceptación a mi locura y perdición mental. Crucé la máquina que te revisa si no eres asesino y cargas con armas o cuchillos para que después uno de los oficiales me diera finalmente la maleta. Seguí caminando y hasta uno de mis profesores me apuró, pero fue allí cuando sentí claramente la voz de Miley  aquello ya no podía ser mi imaginación. Cuando giré mi cabeza estaba allí, detrás de la maquina nos dividía, yo de alguna manera me enfurecí y me giré. Pero ella volvió a gritar mi nombre y me convenció. Me acerqué a ella y los oficiales le restringieron cruzar del lado mío.
-Lo siento, pensé que quizá así sería menos duro para ti, pero no lo fue para mí –me dijo con la voz quebrada.
-¿Abandonarme? ¿Desconectarte de mí? –le pregunté enojada.
-Quería que te enojaras conmigo para que no te doliera tanto… Quería pensar que así me olvidaría más rápido… Pero yo no puedo olvidarme de ti… Ya estás muy dentro de mí… and my heart.
-Lena, quizá hubiera sido mejor que no vinieras… Porque tienes razón… Esto solo fue una aventura y agradezco que haya sido contigo, pero ya no hay más que se pueda hacer.
-Si la hay, solo dame tiempo. Podemos… podemos funcionar.
-Lena ¡Por Dios! Hay un mar y miles de kilómetros  entre nosotras… -giré mi cabeza.
-¿Al menos podemos intentarlo?
Me miró con esos ojos, con esa mirada y me sonrió.
-Dame una oportunidad, solo una, es lo único que necesito.
Metió su mano en uno de los bolsillos de su chamarra y sacó un papel que me entregó.
Cuando lo abrí la profesora me volvió a gritar que me apurara, simplemente di un vistazo y noté un montón de números y letras.
-Esas son todas las maneras posibles para contactarme… Hasta hice una cuenta en Skype para que nos veamos –me dijo sonriendo de alegría.
Miré por todos lados y sin importar si me miraban me acerqué a ella y la besé con todo mi ser. Muchos nos miraron y creo que también lo hizo la profesora… No sé si alguno de mis compañeros… No me importaba. El policía tomó del brazo a Miley y le advirtió nuevamente que no podía pasar.
-En cuanto llegué serás lo primero que tenga en mente –le dije.
-Lyblyu tebya –me dijo.

Poco después supe que significaba “te amo” en ruso.
Cuando subí al avión revisé el papel que me había dado y leí una palabras entrecomilladas que venían al final de todo.
“No sé si existe alguna forma de saber qué camino tomar hacia la felicidad, o si simplemente los caminos ya están enlazados desde un principio… Solo sé que tú eres ese camino que quiero tomar”  P.S. Lyblyu tebya.

Yo tampoco lo sabía… Lo único que sé en este preciso momento es que acabo de tomar mi vuelo hacía Londres para empezar mi primer año de universidad. ¿Cómo pasó? Bueno, después de mucho tiempo de convencer a mis padres y llevar un arduo papeleo con ayuda de Miley logré conseguir entrar a una universidad de Londres. Espero que valga la pena todas esas horas de Skype sin poder besar a Miley, porque me muero de las ganas de hacerlo en cuanto baje de este avión.

P.D. Yo tampoco sé si los caminos hacia la felicidad están enlazados por el destino, solo sé que la amo; que el amor es el mejor camino hacia la felicidad; y mi felicidad es ella.